El Dr. Buenaventura Báez Lavastida fue fundador de una escuela de Obstetricia, legista del cuerpo del dictador Hereaux, poeta y músico. Nació en Curazao en 1862 ya que su padre, el general Damián Báez estaba en esa isla exiliado.
Desde niño se le conoció como “Capitán Báez”, debido a que cuando Buenaventura Báez, su tío, le fue a conocer, en uno de los movimientos propios de un infante pareció hacer el saludo militar y desde ese momento le quedo el apodo.
Obtuvo su título de Licenciado en Medicina y Cirugía en el Instituto Profesional en mayo del 1890. Inicio su labor profesional en Santiago en 1891 instalando un consultorio en la calle de La Barranca, en donde atendía según su propio anuncio “a todas horas”.
Ejerció brevemente en la ciudad de Azua, y se traslado a Montecristi en 1892 en donde fue el primer médico en ejercer en aquella ciudad, en donde además poseía una botica.
Se destacó desde el inicio de su ejercicio como excelente obstetra. Luego se traslado de vuelta a Santiago, y hacia viajes de consulta a Moca y San Francisco de Macorís.
En 1899 el cadáver del asesinado Ulises Hereaux llega a Santiago para ser embalsamado y es el Dr. Báez Lavastida llamado para esa tarea. Describió en un informe que el cuerpo de Hereaux “tenia 5 balazos en el pecho, uno en la cadera y uno en la nuca”.
Se distinguió el Dr. Báez Lavastida por su entrega en la atención a heridos en las múltiples guerras intestinas de principios del siglo XX, laborando arduamente en los Hospitales de Sangre, como se llamaban esos centros para heridos de guerra. Fue director del Hospital de Sangre de Santiago que se destacó por la cantidad de paciente atendidos sobre todo en la Revolución de 1913.
En 1907 es nombrado en Santiago como “Médico de Pobres”, por el ayuntamiento de esa ciudad. Pero su labor más importante fue en la creación de una escuela de Obstetricia, iniciativa que asumió al constatar la necesidad de la formación de recursos humanos adecuados para los partos.
Estableció en 1909 una cátedra de Obstetricia, en la calle Máximo Gómez esquina Benito Monción, en donde estudiaron distinguidas damas del Cibao. Su empuje para la creación de esta cátedra en Santiago se enfrentaba a las dificultades y la falta de recursos para trasladarse a Santo Domingo, en donde las estudiantes debían presentar sus exámenes por ante el Instituto Profesional de Santo Domingo.
En mayo del 1910 presento y aprobó los exámenes la Sra. Dolores Niese de Díaz. En esa época no existía carretera y el traslado a Santo Domingo se hacía por vapor desde Puerto Plata.
En octubre del 1910 partieron en el vapor “Seminole” a Santo Domingo cinco alumnas del Dr. Báez Lavastida a presentar exámenes en el Instituto Profesional, entre ellas una de las comadronas más famosas y respetadas de Santiago, Dña. Melania Pichardo de Saleta. Fue particularmente importante la labor del Dr. Báez en las vacunaciones contra la viruela que se realizaban en Santiago y se distinguió por sus afanes a favor de la adecuada asepsia e higiene en sus conciudadanos…
En 1915 fue Rector Interino y Catedrático del Instituto Profesional de Santiago. En 1917 inaugura en la calle del Sol en Santiago un novedoso establecimiento llamado “Sala de Socorro” destinado exclusivamente a la atención de urgencias originadas por los accidentes en las vías públicas.
En diciembre del 1918 fallece tras ser operado por el Dr. Ramón de Lara de una laparotomía.
Una vida dedicada a servir a los demás y con particular empeño en la formación de recursos humanos.