(AM): En el libro “El sistema ético moral” (2015), tú haces un abordaje de las principales teorías filosóficas que se han ocupado de la ética sin quedar atrapado en las repeticiones de tales teorías; busca explicar y esclarecer las acciones humanas, sean buenas o malas y las justificaciones de estas acciones, a través de fines y medios. ¿Estas acciones envuelven la moral y apunta a la realización o destrucción de nosotros mismos como sujeto social?

(DVP): Mi obra “El Sistema Ético- Moral: Principios, Valores e Indicadores” fue publicada por Apeiron Ediciones, de Madrid. Ahí expongo el sistema completo, su justificación. “Minutos para el Pensamiento” es continuación de esta obra.

El abordaje, muy general y compendiado, de las corrientes reinantes y de autores de relevancia, tales como San Agustín, Max Scheler, Moritz Schlick, David Hume, Kant, López Aranguren y muchos otros, ha sido parte del marco teórico, para mostrar debilidades y fortalezas que justificarían el nuevo paradigma o determinados tópicos.

López Aranguren.

Yo expongo que todos los conceptos valorativos se refieren a acciones, que la sociedad juzga como buenas o malas y que todas nuestras acciones están sometidas a la valoración nuestra y de los demás. Por eso, entre los conceptos de nuestro paradigma no aparecen algunos que otros mencionan, como la vida, la salud y la elegancia, por no representar acciones, sino un estado en que se encuentra alguien. Los valores se presentan únicamente como acciones. El concepto que no se exprese en acción no entra en el campo valorativo. Las acciones son realizadas siempre por sujetos que mediante el principio Libertad deciden actuar bien o menos bien. La libertad garantiza nuestra creatividad, originalidad y subjetividad.

(AM):  El libro explica como  conceptos de vinculación ética que forman parte de nuestra vida cotidiana y que no solo mueven a accionar, sino que implican a ese accionar a sostener unos principios y valores éticos, que son los que nos van definiendo y redefiniendo en el devenir de nuestra vida; abundan ejemplo, cito: “ eutanasia, acoso y abuso sexual, aborto, democracia, derechos humanos, derechos de animales, trato a los extranjeros, trato a las minorías, emancipación de la mujer, ecología, estado de derecho, justicia social, libertad de expresión, sostenibilidad, competitividad, participación, entre otros” (p.6).  ¿Hay instancia externa (Estado) para regular estas acciones humanas y otra interna que proviene de la conciencia moral? ¿La relación entre ambas?

(DVP): Todos esos conceptos tienen una cubierta ético- moral, es por eso por lo que son tan relevantes como temáticas actuales y su tendencia a la globalización. Cada tópico se vincula a uno o más principios: libertad de expresión (Libertad), emancipación de la mujer (Libertad), trato a minorías y derecho de animales (Justicia), así sucesivamente. Se puede ver que el valor lo dan los principios a cualquier tópico que pongan sobre el tapete y fuera de ellos no hay ningún tópico.

El Estado tiene que ver con todo esto porque está facultado para administrar el patrimonio común y suplir (Bondad), crear las leyes y sus derivados (Justicia) garantizar la convivencia pacífica y proteger los ciudadanos (Unidad), garantizar la educación y la investigación (Verdad), facilitar la movilidad y el progreso (Libertad). En absoluto: todas las instituciones del Estado y de la sociedad responden a uno de estos principios. Los antiguos griegos sabían algo que hemos estado ignorando: el Estado es una entidad ético- moral, sólo así puede procurar el bien común y la felicidad de los ciudadanos. El Estado es instancia para aquellas instituciones que crea en favor del pueblo, pero no es instancia para los principios y valores, no puede decidir quién es bueno ni malo, puede juzgar un delito, pero no puede decidir que esa persona sea mala. La instancia suprema en estos casos es la conciencia de la persona. Mira qué importante es la educación en los principios y los valores desde muy pequeños.

(AM): La ética cobra importancia en mi trayectoria académica, por más de dos décadas imparto esta asignatura en el grado y posgrado, siempre sitúo la sociedad dominicana como especificidad social y cultural; sobresale la falta de conciencia moral, la no interiorización de principios y valores morales que regulen y ponga limite a su accionar. ¿No hay una interiorización de esos principios y valores en la conciencia de la mayoría de los dominicanos?

(DVP): La educación con los principios y valores debe ser constante, no permite hueco. Hace unas décadas éramos un mejor país con familias funcionales y de gente servicial, amable, pacífica, trabajadora, solidaría. En poco tiempo nos hemos vuelto agresivos, buscamos el dinero fácil, estamos más divididos, violamos las leyes y cada vez compartimos menos, hasta un vaso de agua hay que comprarlo, cosa que antes no imaginamos. Se puede hablar de un proceso de envilecimiento general que puede conducir a grandes desastres.

Los principios los llevamos con nosotros por naturaleza, pero ellos solamente son un potencial que hay que desarrollar y mantener en su desarrollo. Por eso podemos avanzar o decaer, de acuerdo con la libertad. Éramos mejores personas cuando la familia funcionaba y nos educaba para esos principios, la escuela ayudaba en eso. Rápidamente se desborona la familia y en la escuela desaparece hasta la educación cívica. ¿Quién nos desarrolla esa capacidad innata? Algo queda, pero muy debilitado. El nivel de interiorización ha bajado. Se precisará de un plan nacional de recuperación moral en procura de dar un nuevo impulso hacia arriba. Para eso hay que disponer de recursos y hacer determinados cambios, ¿quién propiciará esa recuperación?

(AM): En el texto se evidencia la pretensión tuya de conciliar la corriente filosófica racionalista kantiana sobre los juicios morales que brotan de la misma estructura del razonamiento de los sujetos con la corriente filosófica empirista de David Hume, que tiene el campo emocional como origen de nuestros juicios morales. ¿Mas que conciliarla esas postura racionalista y empirista, porque no plantear un enfoque distinto, más allá de ambas corrientes?

(DVP): A Kant y a Hume se les vio como dos corrientes antípodas, unos pensadores se pusieron de un lado y otros del otro. La virtud de mi investigación es haber roto con esa tradición de continuar las ideas de algún pensador. Por eso procedí fenomenológicamente poniéndome yo mismo ante el fenómeno para dejarme interpelar por él, de ese modo seguir el camino hacia donde conduzca.  Los resultados fueron diferentes, coincidiendo con ideas que ya otros habían expresado, pero también con aspectos divergentes. Usando tus mismas palabras te digo: he llagado más allá de ambas corrientes, con un nuevo sistema que las puede conciliar a ambas. Si hay una conciliación de esas corrientes no ha sido un propósito, sino un punto de llegada. Tanto mi proceder como los resultados obtenidos representan novedades en la historia de la ética.

(AM): El libro marca tendencia en cuanto a que la filosofía y las cuestiones éticas deben nutrirse de los aportes de la Neurofilosofía y la neurociencia, y explicar los fenómenos neuro – ético que son importante en esta segunda década del siglo XXI; En este aspecto te refiere a Marc Hauser, quien es uno de los conocedores de la neurociencia, que sin embargo, según tú dices, él no ha podido desarrollar un paradigma de principios y valores, como el tuyo, aunque coincide contigo “en los enunciados fundamentales, sosteniendo que con la moral se trata de un sistema que desde muy temprano se va desarrollando en nosotros y que no sólo es aprendido”. Porque también nosotros “llevamos un forraje innato de principios universales que nos permiten construir sistemas morales diferentes, cada uno con el acento propio de la cultura, al momento de formular los juicios morales y de resolver los conflictos” (Pp. 66-67).

¿Ese enfoque de Hauser no cae en un determinismo biologicista o innatismo moral?

(DVP): En Mark Hauser reluce un biologicismo extremo que llama la atención en el título de una de sus publicaciones, la traduzco libre al español: “Parece que es la biología (no la religión) el equivalente a la moralidad”. Como neurocientífico, Hauser piensa que la base de la conducta moral está en el cerebro y en las funciones neuronales, lo cual es cierto como verdad relativa. Él desconoce estos hallazgos: que tuvo que transcurrir toda la historia del universo para que en el ser humano se pudiera desarrollar la conciencia moral. Los principios no solo están en el cerebro, sino en toda la naturaleza. Encerrarlos únicamente en las sinapsis neuronales conlleva a la realización de pseudo- investigaciones, cuyos resultados aportarían poco a la solución de problemas reales.

La afirmación de Hauser, que pusiste en tu pregunta sobre “ese forraje innato que llevamos de principios universales” confirma que los resultados de mi investigación son compatibles con los de las neurociencias. Pero mientras ellos ven lo universal a nivel de los seres humanos, yo lo vi también en toda la naturaleza. Mi resultado es: holismo ético frente a todo reduccionismo.

El neurofilósofo Neil Levy.

(AM): Sobre Neuro ética, desde hace una década vengo estudiando esta problemática; neurofilósofo como Neil Levy (2007) plantea la importancia de la “Neuroética para el siglo XXI”  y Neuro filósofa como Patricia S Churchland (2012), que aborda el cerebro moral y lo que la  neurociencia nos cuentas sobre la moralidad, entra en esas reflexiones filosóficas como desde la neuro ética se hacen juicios morales , de acuerdo( Lydia Grande, 2019). Partiendo de estos estudios neurocientíficos, ´porque hay cabida para justificar “el pensador teísta”, en cuanto metafísico, que asume la aceptación de principios absolutos, fundamentado en su ser supremo por encima de la historia ¿No hay un hegelianismo y teologismo en algunos de tus planteamientos?

(DVP): Mis conclusiones son hallazgos de una investigación, cómo un neurocientífico hace un estudio y presenta hallazgos. Alrededor de eso uno hace juicios que pueden ser acertados o no, juicios de emociones, juicios de creencias. El referente debe ser siempre la investigación.

Si le das seguimiento a las teorías procedentes del ámbito de la neurociencia sobre principios y valores ético- morales, te encontrarás que lo que cataloguemos como error estará vinculado con el reduccionismo sináptico, como en Hauser, es decir, en su base filosófica, en su sistema teórico de referencia, que ve principios éticos sólo en el cerebro humano. No siempre a los investigadores les sirve de base una buena filosofía, pero mientras mejor sea su sostén filosófico, mejores investigaciones tendrán.

El acápite sobre neurociencia sólo quiere mostrar el parentesco de resultados con mi investigación. Nada tiene que ver con justificar a Dios o nuestras creencias. Podemos ser creyentes o no, pero eso no importa cuando referimos una investigación empírica. En mi caso particular opto por creer en Dios y por eso afirmo la compatibilidad de mis hallazgos con la fe cristiana. Pero afirmaciones como esa pueden quedar fuera y el centro de la investigación queda. Sobre la misma base, alguien puede justificar un innatismo moral encerrado en el mundo, sin necesidad de Dios y no podemos decir que esté errado. Esos juicios que revelan creencias pueden estar o no estar, ellos sólo revelan nuestros puntos de vista subjetivos y particulares, expresarlos revela honestidad intelectual, como exige Max Weber.

Entiendo que el hegelianismo es la aplicación del sistema idealista de Hegel, con la intención de mostrar que Hegel estaba en lo cierto. En el teologismo hay una apología abierta y decidida por Dios. Se podría también decir que soy un defensor de la teoría evolucionista. Nada de esto aplica como base de mi investigación. Las coincidencias con cualquier sistema de pensamiento o creencia son casuales, no causales.