SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Una nueva perspectiva se abre con la idea de Carlos Andujar, antropólogo, en el sentido de que el trabajo de los investigadores culturales es en esencia del investigador, aunque su materia sea el trabajo colectivo de una comunidad. Sin embargo, en donde Andujar hace la separación es en la comercialización del trabajo terminado. Si se comercializa se desborda los límites éticos posibles de traspasar y se arrebata a la comunidad lo que le pertenece.
Así se expresa Carlos Andujar, entrevistado por Maribel Núñez, junto a la también investigadora Rossy Díaz, Musicóloga, quien niega la apropiación de la que otros sí hablan. Rossy Díaz entiende que el trabajo del investigador consiste en desacralizar el creador.
Carlos Andújar, ANTROPÓLOGO
1. ¿Cree usted como investigadora, que cuando entra en el campo de investigación, mediante visita, mediante contacto directo con los/las actores de las tradiciones, del bien cultural a investigar y que utiliza diversos medios técnicos como grabaciones, fotografías, entrevistas, entre otros; para luego darlos a conocer en documentales, libros, ensayos, artículos, tesis, entre otras plataformas; ¿Se roba o despoja de su patrimonio cultural a los investigados, se roban las tradiciones?
Tu primera inquietud está relacionada con la ética del ejercicio profesional del antropólogo, en el sentido de que si la información ha sido previamente aclarada entre los grupos portadores y el estudioso que explique su presencia y fines en esa comunidad, si además se divulga aquella información no restringida o de carácter secreta o sencillamente si la información obtenida por el investigador es analizada y motivo de esfuerzo interpretativo en que lo dicho por el especialista más que una reproducción de la realidad es una interpretación de la realidad, entonces no es como llamas, un robo.
Esta frontera es algo incierta pues a veces el investigador obtiene beneficios marginales por su esfuerzo investigativo: un libro, un vídeo, fotos, etc. En términos de producto le pertenecen al investigador, pero naturalmente que son los portadores los poseedores de la materia prima que inspira al profesional.
La delimitación de beneficios es complicada pues casi nunca se produce la retribución que no sea con pequeñas contribuciones y sobre todo porque estos productos vienen a dar la luz, varios años después del proceso investigativo.
No obstante, y en muchos casos, no en todos, el producto de una investigación, sus beneficios a penas compensan el esfuerzo y los gastos incurridos en caso de que no haya sido ella, subvencionada.
Tal vez el problema más grande se da cuando se explota con fines comerciales un producto cultural usando el escenario, y la cultura de grupos portadores originales, como libreto sin alteración, pues en estos casos lo producido como bien cultural, al poseer valor de cambio es generador de riqueza, entonces si procede una compensación a los grupos portadores, no como pago, sino como reconocimiento de que la cultura es un bien de cambio y ellos, sus productores.
2. Cree usted que como investigador/a debía hacer regalos o pagar para poder desarrollar estas investigaciones?
Tu segunda inquietud es delicadamente sugerente, si debe el investigador pagar por la información. Mira lo primero es que si usas el tiempo del otro: un artesano, un agricultor, y otra persona que trabaja y haces empleo de su tiempo laboral, debes compensarlo, es lo más justo porque a ti te parecería igual en tu caso.
No obstante, la relación del investigador con el informante no debe estar mediada por el dinero porque desvirtúa un poco, no solo la calidad de lo informado, sino la relación espontanea y fluida que ha de establecer el investigador con sus informantes, que es donde el investigador muestra sus dotes de comunicador, líder, afectos, humanidad y otras prendas de ese tipo.
Pagar para que te informen corre el riesgo de que la palabra pierda validación y ella se convierta en una mercancía y entonces te diga más de lo que quieres oír o se inventen historias para justificar el encuentro.
Ahora bien, cuando asisto a una ceremonia o una tradición y voy como invitado por que realizo investigaciones sobre el tema, ayudo como los demás con los gastos, pero en ese caso yo actúo dentro del marco de la tradición donde todo el mundo colabora como expresión de un viejo valor hoy en peligro, el de la solidaridad.
3. Donde existen las grandes concentraciones de afrodescendientes, en la mayoría de los casos no tienen acceso a los servicios ni a calidades digna de convivencia de humanos, ¿cree que estas condiciones socio-política-económicas y culturales, forman parte de una política dirigida desde el Estado dominicano por racismo?
Finalmente me pides una opinión de tipo sociohistórica y antropológica, a saber si existe una relación entre raza y condición social en nuestro país, es decir, cuales son las comunidades o zonas del país de mayor raigambre afrodescendientes y en que situación social viven hoy.
Bueno existe una estrecha relación en nuestro país, y otros del continente americano entre antiguos descendientes de esclavos asentados hoy en lugares tradicionales de nuestro país y su postración social.
Es decir que zonas importantes de dominio afrodominicano, son las más pobres del país si hacemos un mapa de pobreza y condición racial.
Las razones no necesariamente están ligadas a políticas racialmente elaboradas desde el Estado, no somos un apartheid, sin embargo, es curioso como antiguos asentamientos que vienen dándose desde la época colonial, persiste en ellos, la exclusión social, la discriminación, la pobreza, el analfabetismo, lo que supone, que si las decisiones no han sido racionalmente pensadas para que se de esa correlación, al menos tampoco ha habido interés en vencer esas barreras desde los distintos gobiernos que hemos tenido.
Por tanto esto sigue siendo un reto para vencer no solo en los retos del milenio, sino desprejuiciar a planificadores, desarrollistas, políticos y grupos pensantes de tan delicada realidad.
Las zonas del país de asentamiento dominantemente negro podrían ser consideradas las del entorno de la capital de cuyo tema realizo en estos momentos una investigación, una parte del Este alrededor de los bateyes, y ciudades como San Pedro de Macorís, La Romana y Samaná que recibieron inmigración cocola, haitiana y de negros libertos procedentes del Sur de los Estados Unidos. Además de parte del Sur ligado a ciudades cimarronas, la caña de azúcar y antiguos ingenios coloniales.
Rossy Díaz, Musicóloga
1. Robar lo que es inherente a tu existencia? No, lo que se nota aquí, es que se desacraliza a los portadores, pues, algunos casos, de investigadores, participan de igual rango con los originarios, se bautizan, hacen promesas y devociones,,,, y trasplantan roles. Pero la palabra no es robar.
En cuanto al uso de medios, para eso hay una ética, que el que ha estudiado la sabe, y sino, está el sentido común….pedir permisos, no interferir en ceremonias, devolver el gesto, llevarles fotos, videos, etc….
2. No como investigador, sino, más bien, de la relación humana. Aunque en el país, esta amañado este gesto, el hacer regalos es una cuestión humana, no es un pago. De ser necesario, se firma un documento de consentimiento y se paga al informante.
3. Así es, no obstante esa política viene desde la colonia, desde y en la cual, se ha dado ese trato social, a partir de las insurrecciones.