En las décadas de los sesenta y setenta, irrumpió en el panorama de las artes visuales internacional,  una manifestación vanguardista fuera de los circuitos tradicionales  de galerías, museos, coleccionistas e instituciones operadoras del arte habitual. Este arte disyuntivo, se valió del sistema  de Correo Postal  como vehículo de comunicación para sus planteamientos e ideas estéticas, que se nutrieron –en cierta medida– de los postulados dadaístas: “…contra la cultura oficial y los valores establecidos, al inmovilismo intelectual,  la eternidad del arte, al conformismo burgués, a las limitaciones de la expresividad, al mercantilismo de galerías, marchantes de arte y coleccionistas, contra la sacralización y mitificación del arte practicado por museos y a la utilización del arte como droga” .

Obra de Arias y Aragón (Perú)

El uso de las instituciones de correos, para el envío de expresiones creativas plasmadas en cartas, tarjetas postales, sellos, diapositivas, films, sobres, pegatinas, fotocopias, fotografías, entre otros muchos soportes, sirvió para que fuera denominado, indistintamente, como: Arte Postal, Mail Art, Arte Correo, Correspondence Art o Intercambio Postal.

Al contextualizar el momento histórico en que fluye esta forma de expresión artística, se debe tomar en cuenta que la internet  y el correo electrónico eran elementos inexistentes para gran parte de la población mundial. Aunque la internet surge en 1969 y los primeros e-mail se realizan en el 1971, no es hasta principios del año 2000, en que naciones y países similares al nuestro comienzan a trillar masivamente los caminos de la web, posibilitando la comunicación fluida y universal que hoy disfrutamos. El Arte Postal fue también una forma vanguardista de asumir inteligentemente un medio de comunicación como el Correo Postal, para crear redes que posibilitaran la integración de comunidades artísticas, en torno a propuestas especificas de creadores visuales ciudadanos de diferentes regiones del planeta. En el Arte Correo, los partícipes –por lo general–,  proponen una alternativa contraria a la comercialización del arte, y además expresan una acentuada preocupación ética y de compromiso con temas puntuales que afectan a la humanidad. Argumentos como la paz, la justicia social, la mortandad infantil, el medio ambiente, los problemas ecológicos, el aborto, el armamentismo, las persecuciones políticas , entre otros muchos, han sido esencia de reflexión creativa por parte de los “arte-correistasen sus variadas materializaciones estéticas. 

Cartel Encuentro de Culturas. (1992) Sangiovanni

En su tesis doctoral  de la Universidad de Barcelona –Análisis histórico del Arte Correo en América Latina. Pág. 57–, sustentada en el 2013,  Fabiane Pianowsky expresa: “El arte correo se conecta con diferentes manifestaciones artísticas de la historia del arte, tanto por el uso del correo como por la práctica colectiva: las primeras vanguardias del siglo XX, los nuevos realistas, los artistas Fluxus y el arte conceptual, por citar las más sobresalientes. Sin embargo, los expertos —que apenas se preocupan con el tema, probablemente por tratarse de un tema marginal al canon— suelen considerar la práctica del arte correo como una de las innumerables propuestas del fenómeno artístico denominado conceptualismo, cuyo énfasis se encuentra en la idea, en el proceso, en la desmaterialización y en lo efímero del arte.” 

Ese conceptualismo–sustentado por Fabiane–, tiene marcadas diferencias del arte conceptual. Ya que el conceptualismo  plantea romper con la materialidad y apariencia del arte, proponiéndose como forma expresiva que engloba un amplio espectro de realizaciones artísticas, fruto de su vinculación con las realidades económicas, políticas y sociales en múltiples significantes.

A diferencia de Europa y Norteamérica, en  Latinoamérica, los regímenes dictatoriales, la conculcación del derecho ciudadano, los crímenes y atropellos políticos, fueron acicate para el desarrollo de este movimiento artístico, como expresión contestaría y de denuncia. Las primeras acciones de este movimiento se inician en Argentina en el 1969, organizadas por Liliana Porter y Luis Camnitzer; Clemente Padin en Montevideo (Uruguay), así como también en 1970,  la que emprendiera Pedro Lyra en Brasil. Es partir de esos referentes que el Arte Correo prende en Latinoamérica, organizándose movimientos expositivos en diferentes países de la región; es en 1982, cuando se celebra en Lima (Perú) una muestra internacional de arte correo “Por los Derechos Humanos”, cuando concurren dos artistas dominicanos Teté Marella y Carlos Sangiovanni, participando ambos –posteriormente–,  en la muestra de “Arte Correo Latinoamericano”, organizada por Clemente Padín y la DAAD Galerie de Berlín (Alemania) en mayo del 1984.

No More. Clemente Padín (Uruguay)

Es en octubre del 1984, mientras ocupaba la posición de Director de la Unidad de Artes Plásticas y Afiches, del  Departamento de Extensión Cultural de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, que efectuamos la muestra “Por la Paz”,  que se situó históricamente como la primera muestra internacional de Arte Correo desarrollada en República Dominicana, con la intervención –expresada en los envíos–, de 120 artistas de diferentes nacionalidades. Finalmente, para coronar este primer hecho indudable, el 29 de Octubre del 1992 dimos apertura a una segunda muestra internacional de Arte Correo concretada en nuestro territorio: “V Centenario Encuentro de Culturas”, evento en la que participaron 94 artistas de: Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, Cuba, Dinamarca, España, Estonia, Estados Unidos,      Francia, Hungría, Holanda, Inglaterra, Italia, México, Uruguay, Perú, Polonia, Portugal, Rep. Dominicana, Rumania y Suiza.

Hoy, en instantes en que ese arte provocador y marginal es objeto de estudios académicos, tema ineludible de antologías, libros y revistas de arte; absorbido y recobrado por esas mismas estructuras sociales contra las que embestía, se hace preciso consignar estos dos importantes eventos de la historia de las artes visuales de nuestro país.

Arte Postal