SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Los bateyes en la parte oriental de la isla de Santo Domingo, han sido desde la colonia lugares de producción a partir de la explotación de la mano de obra, en su mayoría inmigrante.
Producto de la dinámica económica y cultural de los bateyes, otro de los ritmos raíz que en la actualidad tiene gran presencia en las diferentes regiones del país es el Gagá.
Al inicio del siglo XX, los bateyes eran filas de casuchas de madera habitadas la mitad del año. Funcionaban otras leyes y reglas paralelas a las del resto de los territorios de la república.
Los investigadores Moseley-Williams y Wooding afirman que la moneda dominicana no circulaba dentro de su extensión, los ingenios pagaban con fichas que eran intercambiables por productos de venta en tiendas de la misma compañía.
Con el transcurso del tiempo, los braceros antiguos comenzaron a habitar definitivamente en estos asentamientos, desyerbando y sembrando las plantaciones durante el “tiempo muerto”.
A pesar de la discriminación a las prácticas culturales de origen haitiano, el gagá como manifestación sonora ha influenciado la producción musical dominicana
La descendencia de estos primeros trabajadores ha aumentado significativamente la población en estas comunidades de personas que se dedicaban fundamentalmente al corte de la caña. Por los matrimonios binacionales también dominicanos y dominicanas han sido atraídos a los bateyes para establecer familia.
En los bateyes los haitianos y dominico-haitianos continúan sus prácticas religiosas, ahora integrándoles elementos de la religiosidad dominicana. En muchos bateyes existen houngans, los cuales son visitados no sólo por haitianos sino también por dominicanos que viven fuera de los bateyes.
Los “hougans” son sacerdotes vudú. En República Dominicana a estos líderes religiosos se les llama trabajadores de misterios, que muchas veces fungen como las curadores en las comunidades rurales y en los barrios marginados de las ciudades.
En la actualidad además de ser una suerte de perpetuación de un sistema prácticamente esclavista, los bateyes son el espacio de encuentro de la cultura binacional de la isla. Máxima representación de esa fusión es el gagá, música y baile ritual también circunscrito al vudú.
El término “gagá” procede de la corrupción castellanizada del creolé “rará”. Esta práctica lúdica y religiosa de la Semana Santa es tradición del Departamento L’Artibonite en Haití. Parecido a una comparsa carnavalesca desfila por las calles y caminos vecinales de paraje en paraje reclutando músicos y bailarines. Los instrumentos utilizados en la música gagá son tambores, fututos (trompeta de bambú), pitos y caracoles.
A pesar de la discriminación a las prácticas culturales de origen haitiano, el gagá como manifestación sonora ha influenciado la producción musical dominicana. Es innegable que junto a los palos son la música raíz de mayor influencia en las producciones actuales.
(*) La autora
Teresa María Guerrero Núñez es licenciada en Mercadotecnia, de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Cursó una maestría en Comunicación y Cultura, de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Asimismo, cursó un diplomado en Análisis Estadístico, en la Escuela Nacional de Estadística de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en colaboración con la Universidad de Barcelona y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).
La joven intelectual dominicana colabora con la sección de cultura de Acento.com.do. Sus trabajos son publicados todos los lunes.
Políticas culturales: a propósito de la Noche Larga de Los Museos
El Festival de Sainaguá: 35 años de tambores y pasión colectiva
El consumo cultural como demarcación social y espacio de recreación de la identidad
Religiosidad popular: El sistema de sustitución en el vudú dominicano
Tránsitos y uso de la ciudad en los jóvenes alternativos capitaleños
Música raíz, tambores de resistencia: impronta imperecedera de la identidad
Una lectura al merengue urbano: identidad y ritmo de la calle
Omisión del dolor: Esclavitud y relato histórico en el discurso de la dominicanidad
Interpelaciones de las juventudes a través del dembow-raggamuffin
Murales de difuntos: Espacios de la memoria colectiva del barrio capitalino