SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Desde siempre, la historia dominicana ha contado que el fundador de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte Díez, nació en la casa que se encuentra ubicada en la hoy conocida como Calle Isabel La Católica No. 308, en la Zona Colonial, pero documentos de protocolos notariales que reposan en el Archivo General de la Nacional demuestran otra cosa.

Así también, los mismos documentos presentan a Doña Manuela Díez y Jiménez, madre del líder independentista como no conocedora “del arte de la escritura”, y que el progenitor del padre de la Patria era un rico comerciante por las propiedades que poseía, las cuales fueron vendidas por sus descendientes cuando debieron salir del país, un año después de consumada la Independencia.

Estas y otras consideraciones sobre la familia Duarte fueron presentados por el ingeniero Antonio Guerra Sánchez en el transcurso de la conferencia que dictó el pasado 22 de enero del 2013 en los salones del Archivo General de la Nación con el título de “Documentos Inéditos de la Familia Duarte-Díez”. El ingeniero Guerra Sánchez es el actual Presidente del Patronato del Archivo General de la Nación y un reconocido investigador genealogista.

En dicha charla se mostraron documentos procedentes de los Protocolos Notariales de diferentes Notarios que ejercieron en Santo Domingo desde inicios del 1800 hasta el 1847, y que reposan en el Archivo General de la Nación.

Se gún los mismos, la Casa de la Isabel La Católica No. 308, donde actualmente se encuentran las oficinas del Instituto Duartiano y donde además funciona un museo de la familia Duarte, fue adquirida por Juan José Duarte Rodríguez, padre del fundador de La Trinitaria, “el 26 de agosto de 1829”, cuando ya Juan Pablo contaba con 16 años de edad.

Así mismo, uno de los documentos mostrados señala que la primera casa que compró Juan José Duarte Rodríguez, todavía residiendo en Mayagüez, Puerto Rico hacia 1804, era una casa que estaría ubicada en los frentes del viejo correo, en el solar de lo que es hoy la Plaza de España. Era “una casa fabricada en madera de pino y cubierta de tablitas, fundada en terreno que pertenece al Estado y antes al Duque de Veragua, situada en la isleta no. 9, comprendida entre el 5to. Cuartel, calle que se nombra la Cuesta de San Diego haciendo esquina con el callejón que va del solar del Almirante con su frente al sur”.

Todavía en 1819 la familia Duarte habitaba en esa residencia según se desprende de un Protocolo Notarial de José Troncoso que en una de sus partes reza: “en  fecha 18 de marzo de 1819 María de la Concepción Araujo viuda Lluberes compra a José Araujo (su tío José Araujo Valera) una casa baja techada de tablitas en la Plaza de Las Verduras en suelo propio del Mayorazgo de Garay a quién se paga los 1ero. de enero la suma de 37 pesos, lindando en ambos lados con Juan Duarte (Juan José Duarte Rodríguez) y Manuel Carvajal (Manuel Carvajal Guerrero)”.

El conferencista ingeniero Sánchez Guerra presentó documentos que avalan que la última morada de los Duarte-Díez es la actual sede del Instituto Duartiano. Para ello presentó un documento de venta generado para cuando la familia del padre de la Patria se disponía emigrar hacia Venezuela ante el notario Benito Alejandro Pérez. Dicho documento reza que “en fecha 29 de noviembre de 1844 ante el notario público Benito Alejandro Pérez, aparece Manuela Díez viuda Duarte, Rosa, Filomena y Francisca Duarte, por su propia representación, Sr. Felipe Alfau, General de los Ejércitos de la República apoderado del Sr. Vicente Celestino Duarte (poder de fecha 10 de septiembre de 1844), Rosa Duarte apoderada de su legítimo hermano Juan Pablo Duarte (según firma privada que le confirió el 10 de septiembre de 1844), Manuel Duarte, menor emancipado, asistido de su curador Juan Nepomuceno Ravelo, comandante del General Manuel Jiménez, todos domiciliados en Santo Domingo. Venden por 800 pesos fuertes al ciudadano Juan Jiménes una casa baja fabricada de vigas y ladrillos en la calle que corre de la Plaza de Las Verduras a la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara con su frente al este, lindando por el norte con casa que fue de Silvestre Vásquez y por el sur con casa de Teresa Castellón y por el fondo con la de Lorenzo Martí, por 800 pesos fuertes. Dicha casa pertenecía a los comparecientes por herencia de su legítimo esposo y padre Juan Duarte, y éste por compra que hiciera a Juan Santín según escritura ante los notarios Troncoso y Solano el 26 de agosto de 1829”.

Vistas estas informaciones, se desprende que Juan pablo Duarte no nació en la casa que hoy se conoce como tal, pero sí una que se encontraba en el lugar que hoy ocupa la Plaza España.

Manuela Díez no conoció “el arte de la escritura”

Durante la conferencia, el ingeniero Antonio Guerra Sánchez mostró fotos de  numerosos  manuscritos donde se indican que Don Juan José Duarte Rodríguez, era un comerciante rico y poseedor de múltiples propiedades, las cuáles fueron vendidas precipitadamente por su viuda Manuela Díez, y sus hijos, mientras que los ya ausentes (Juan Pablo y Vicente Celestino) apoderaron a su hermana Rosa y a su amigo Felipe Alfau, respectivamente.

En unos de los actos notariales de la venta de uno de los negocios dejados por juan José Duarte a su esposa y descendientes, se consigna que Doña Manuela Díez “no firma, por desconocer el arte de la escritura”, lo que contradice lo expuesto por el doctor Joaquín Balaguer en su obra “El Cristo de la Libertad” donde señala que Juan Pablo fue alfabetizado por su madre, antes de asistir a la escuela particular de la señora Montilla.

“La madre, doña Manuela Diez, se encargó personalmente de dirigir sus primeros pasos y de rasgar ante sus ojos los velos del alfabeto.” “…que ya a la edad de seis años dominaba Duarte el abecedario y repetía de memoria el catecismo, enseñanza que sembró en su alma los primeros gérmenes de una viva sensibilidad religiosa”, dice Balaguer en su obra sobre Duarte.

Esta es otra contradicción de la historia, ya que según lo consignado en el acto notarial, Doña Manuela no sabía escribir, por lo que le fue imposible enseñar a su vástago, lo que sí aparenta haber sido obra de la citada señora Montilla, amiga de Manuela.

El Archivo General de la Nación anunció que la conferencia del ingeniero Guerra Sánchez será publicada in extenso, y que programa la confección de posters alusivos a la documentación presentada.