El mundo del animado es amplio en conceptos y estilos. Por eso toma de distintas fuentes que le puedan proporcionar una buena plataforma para contar buenas historias.

Los argumentos de los videojuegos han sido una fuente primordial que ha estado de moda desde algunos años, con excelentes adaptaciones hasta mediocres resultados.

Disney haciendo acopio de esta tendencia y después de haber agotado una de la más fantástica trilogía sobre historia de juguetes en “Toy Story”, continúa ofreciendo esa cara industrial hacia la explotación de este tipo de temas.

Ahora construye una historia partiendo de la misma raíz de la estructura de los videojuegos, mas no es una adaptación alguna.  Es una historia mezclada con aquella nostalgia hacia la cultura del videojuego nacida y alimentada a finales de los 70 y principios de los 80.

“Ralph, el demoledor” (Wreck-it Ralph) es una verdadera delicia por varios factores que operan a su favor.

Su historia se centra en la característica que ha tenido Ralph como villano de videojuegos, durante los últimos 30 años. Un buen día, cansado de su rol programático, decide cambiar la situación e ir en contra de las propias leyes físicas de los videojuegos.

Entonces decide buscar en otro juego la manera de cómo convertirse en un héroe donde todos los demás compañeros lo aclamen como tal. De esta manera entabla amistad con una chica de otro videojuego que le enseñará la mejor forma de hacerlo. Pero esta decisión alterará el orden establecido convirtiendo a este universo en un verdadero caos.

Lo que se tiene acá es una historia conmovedora en donde un villano de un videojuego desea convertirse en héroe, rompiendo el patrón establecido de su propia naturaleza. Así la lógica de la historia se va construyendo por este mismo camino y es esta lógica la que le da sentido global a la historia.

Lo que me gusta de Ralph es que hace una perfecta combinación entre la narrativa de un videojuego y la propia narrativa cinematográfica, ofreciendo un ritmo que no pierde balance en ningún momento.

Están los villanos, están los héroes y está la salvación final a todo el caos. Otro detalle es que Ralph no es adaptación alguna a ningún videojuego, factor que le ofrece mayor flexibilidad a la historia porque no está atada una estructura preestablecida.

La verdad es que “Ralph el demoledor” funciona tanto para el público adulto como para el infantil dejando a su servicio un producto bastante entretenido por su alto nivel de calidad.