Cine

Noche de circo


El riesgo que ha tomado Alan Nadal Piantini es intentar realizar un texto fílmico que implica mucha investigación, análisis y un trabajo literario capaz de manifestar la curaduría de un texto depurado.

Nadal intenta inquietar a un público con un filme, aparentemente simple porque ocurre en una sola locación, pero que a la vez es difícil, puesto que a diferencia de un filme cuya narrativa se mueve en varios sentidos y lugares, este obliga a un público a concentrarse en los diálogos.

Y este ha sido una de sus trampas. Por ser un filme que obliga a concentrarse más en los diálogos que en los hechos mismos, estos debieron ser profundos psicológicamente hablando, pero lamentablemente se mantienen tan vacuos como los personajes-símbolos que se muestran.

Y esto provoca una cadena de desinterés porque dichos diálogos no es tan a la altura de lo que podría ser una adecuada idea.

El filme en cuestión presenta a un grupo de personas que representan a individuos de la sociedad que  están  atrapadas en una habitación sin saber quien los llevó allí y para qué están en ese lugar.

El espacio, con características de escenario de circo, es donde ellos se van revelando ante el público y desarrollando una especie de catarsis emocional, pero a la vez destruyéndose entre sí.  Pero lo que se presenta es un desarticulado intento de denunciar los males sociales a través de un variopinto listado de personajes, donde cada uno lleva su rabia hasta límites insospechados.

La puesta en escena está determinada por el espacio dramático en que sus propios elementos la limitan, dejando correr esta especie de teatro existencial.

Los actores Richard Douglas, Alfonso Rodríguez, Pericles Mejía, Georgina Duluc, Tony Almont, Cheddy García, Miguel Ángel Martínez, Sandy Hernández, Luis José Germán  y Javier Grullón  focalizan sus instintos en controlar sus labores histriónicas, pero cayendo en figuras acartonadas y sin peso dramático.

Lo que defrauda es que todo el trayecto y la posible conclusión que se espera de este relato, se desinflan cuando se revela los verdaderos motivos de la trama puesto que se convierte en  una justificación reiterativa en su aspecto de denuncia social.

Un intento osado de Alan Nadal que espero aprenda de esta experiencia para que logre, en su próxima producción, unos mejores resultados.

 

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