Título original: The Hunger Games: Mockingjay part 2. Género: Ciencia Ficción/Aventura. Dirección: Francis Lawrence. Guión: Danny Strong (Novela: Suzanne Collins). Reparto: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Sam Claflin, Liam Hemsworth, Donald Sutherland, Julianne Moore. Duración: 2 horas 15 minutos. Clasificación: + 12 años. País: USA
Dividida en dos partes, este segundo episodio del capítulo final, desciende sobre sus propios telones para ofrecer un juego que al final es poco lo que queda.
“Los juegos del hambre: Sinsajo, parte 2” oscila entre la propaganda y la guerra, cuestión que se desequilibra bastante pues la guerra es el foco principal. Las ansias de libertad de los residentes de Panem al lanzarse a derrocar a la dictadura y el afán de venganza, son los dos pivotes que marcan una trayectoria desinteresada.
La narrativa procura romper con los focos de atención hacia los protagonistas, aunque Katnis Everdeen siempre será la heroína (o así parece) quien lucha por el restablecimiento del orden al cumplir con su promesa de venganza contra Snow.
Entonces, el dilema se compone de varios fragmentos de moral, ética, redención y sacrificio. Es por esto que en su devenir son varios los puntos que tocan a Katnis, aunque, al principio, no se dé cuenta de las manipulaciones que están a su alrededor.
Una primera parte se condensa hacia las cuestiones humanas bordeando un relato que no se suspende con andamios firmes. Los momentos de acción se esparcen en un metraje de más de dos horas, tratando de dosificar su suspense para no mortificar a los espectadores que se sentirán un tanto fatigados.
Visualmente cumple con los objetivos trazados, las tonalidades en sus colores han progresado hacia un mejoramiento en los mismos en la medida del avance hacia su final.
Esta última entrega llega en momentos en que un gran porcentaje de los fans que se suscribieron a esta odisea, gracias a la novela de Suzanne Collins, ya han crecido. Sus ansias quedan menos satisfechas, pues la historia ha envejecido demasiado para soportar el entusiasmo activo.
De todas maneras, me alegro de haber soportado esta distópica histórica que ha contribuido a esa imagen de sociedades futuras donde la guerra siempre es la constante en el desarrollo humano. Al menos esto puede ser su coherencia.