En  este último lustro la industria cinematográfica hollywoodense ha estado en un proceso de “revival” de aquellos temas peplum, es decir, de filmes que tienen como argumento historias mitológicas o simplemente basado en la cultura griega o romana.

Desde esa parafernalia artística y ecléctica de “300” pasando por la reconstrucción mitológica de “Furia de titanes”, hemos venido teniendo la percepción que la industria está apostando al resurgimiento del tema, aunque con pocos resultados de taquilla.

Ahora viene un filme que ligeramente está basado en el mito griego de Teseo y el Minotauro y bajo el amparo de los creadores de “300” se propone la historia de Teseo el elegido por Zeus para liderar un ejército en contra del Rey Hyperion quien busca el arco de Epiro y luchar una cruenta guerra que puede significar el fin de la humanidad.

Este presupuesto argumental, con visos de fantasía mitológica, es una mezcla burda de todas esas historias que han sido base para muchas películas con mejores resultados. Lo que compete en esta ocasión es un guión escrito por los señores Charley Parlapanides y Vlas Parlapanides que en nada hace honor a las predecesoras del género.

La factura técnica, aunque con estilo de transferencia modélica de las novelas ilustradas, han servido para que el director Tarsem Singh desdibuje una historia confusa de dioses mitológicos y héroes mortales.

Al  final me quedé con poco entendimiento de este asunto por la mezcla absurda de tal batiburrillo fílmico.