Tengo que decir que este filme parte de la mitología griega mas no todo lo que se señala en la historia se ajusta  a la misma. Después de un relativo éxito de la primera parte, los productores ya habían programado una segunda versión aprovechando el uso de la tecnología de animación y la moda, aún, de la tercera dimensión.

Perseo continúa su lucha bajo su condición de semidiós, por lo ser hijo del dios Zeus.  En esta ocasión trata de vivir una vida tranquila como pescador al lado de su hijo.

No obstante, la lucha eterna entre dioses y titanes sigue debilitando el poder en el Parnaso, obligando a Perseo a intervenir nuevamente para rescatar a su padre del gran abismo de Tartarus.

Este hecho marca al filme dentro del contexto de aventura fantástica con pocas posibilidades de aportar algo nuevo al relato. El mismo esquema se plantea para caminar sobre los mismos pasos narrativos.

Sam Worthington, Liam Neeson, Ralph Fiennes repiten en sus mismos roles con la novedad de la inclusión del actor venezolano y Édgar Ramírez en el papel de Ares.

El mismo juego pirotécnico de efectos visuales y sonoros se convierte en el plano más atractivo y efectista que por lo menos aporta a la historia un grado de entretenimiento.