Estaré siempre a favor de los remakes en el cine siempre cuando aporten algo novedoso a la nueva versión. Sobre esto ha habido muchos fracasos y pocos aciertos.

En el caso de “El vengador del futuro” (Total Recall), nueva versión del cuento “We Can Remember It for You Wholesale” escrita en 1966  por el escritor de Ciencia-Ficción Philip K. Dick, adaptada en el 1990 por el cineasta holandés Paul Verhoeven, teniendo a Arnold Schwarzenegger y Sharon Stone como sus principales protagonistas, las cosas van a medias.

Una justificación podría ser que esta modernización de la historia es para darle una mejor estética a la que tenía en su versión original. Otra podría ser que el material de Dick es ajustable en cualquier tiempo.

Las dos posibilidades pueden ser válidas si se toma en cuenta que ambas tratan de interpretar la forma de una sociedad que, aunque futurista, no se puede desprender de las características intrínsecamente humanas y de los problemas políticos que nos atañen.

La versión de Wiseman, autor de la saga “Inframundo” prescinde de la proyección espacial de la anterior y se centra más en la idea del cuento que toma su acción en la Tierra, dividida en territorios de ricos y pobres.

La historia se enfoca en Doug Quaid, un obrero inconforme con su existencia en un futuro regido totalitariamente. Llega entonces a Total Rekall, una compañía que le inserta al cliente los recuerdos de una vida que él desea vivir virtualmente.

Pero, al igual que en la original, algo sale mal y Quaid comienza a percibir que lo que él estaba viviendo no es en realidad su verdadera vida y que puede ser un asesino a sueldo a favor de unos planes del gobierno.

Colin Farrell se enfrenta a la encarnación de un personaje que ayudó a Arnold a establecerse como un actor de categoría. Farrel utiliza su juventud y habilidad histriónica para darle un sentido diferente al personaje.

Un cambio sustancial ha sido la modificación del villano que en la otra versión correspondió a Michael Ironside y que en esta es asumida por la actriz Kate Beckinsale, por demás esposa del director Wiseman.

La ambientación apunta a ser homenaje a otro filme basado en Philip K. Dick como lo fue “Blade Runner” con esa ciudad de estilo asiático llena de luces de neón y eternamente mojada por la lluvia.

Si denostar la primera, esta versión es plausible en los términos de su estructura que no incomoda en su aspecto de modernización de un excelente cuento.