Título original: My Big Friendly Giant. Género: Fantástico. Dirección: Steven Spielberg. Guión: Melissa Mathison (Cuento: Roald Dahl). Reparto: Mark Rylance, Ruby Barnhill, Penelope Wilton, Jemaine Clement, Rebecca Hall. Duración: 1 hora 57 minutos. Clasificación: Todo público. País: USA

Steven Spielberg ha elegido un relato del escritor británico Roald Dahl para volver a un terreno que muchos años atrás le favoreció grandemente.

Armando nuevamente su dupla junto a Melissa Mathison (la guionista de E.T.), Spielberg hurga dentro de un relato infantil sobre una niña que se hace amiga de un gigante bonachón para impedir una invasión de malvados gigantes que se preparan para comerse a todos los niños del país.

La historia inicia en una noche cuando el gigante “oyendo su corazón solitario” decide llevársela a sus tierras. Esto inicia la relación de ambos que cubre toda la primera parte de la película.

Este tramo, prácticamente sin novedades estructurales, sirve como un amplio preámbulo hasta llegar a la amenaza de los gigantes malvados que quieren comerse a todos los niños.

La interpretación de Ruby Barnhill le otorga al relato esa frescura infantil que necesita para llevar todo el espacio dramático y aventuresco sobre sus hombros. Mientras que el trabajo de Mark Rylance en su interpretación digital del gigante ofrece un matiz de gran humanidad.

El problema es que este cuento de Dahl no ofrece muchas alternativas dramáticas como fueron aquellas excelentes adaptaciones, “James and the Giant Peach” (1961), “Charlie y la fábrica de chocolate” (1964) o “Matilda” (1988).

Muchas escenas son relativamente extendidas para ampliar su metraje, haciéndose cada vez más reiterativa y pesada. La magia de Spielberg se desvanece a ratos, sólo sostenida por los buenos efectos visuales y trabajos de captura.

“El buen amigo gigante” es menos de lo que pudo ser, sólo es un buen trabajo visual, poco sostenido en su aspecto narrativo y cinematográfico.