Título original: West Side Story. Año: 2021. Género: Musical. País: USA. Dirección: Steven Spielberg. Guion: Tony Kushner. Libro: Arthur Laurents. Musical: Jerome Robbins. Elenco: Rachel Zegler, Ansel Elgort, David Alvarez, Ariana DeBose, Rita Moreno, Josh Andrés Rivera. Duración: 2 horas 36 minutos

El remake de “West Side Story” (Amor sin Barreras) o quizás la pretensión de corrección de un musical realizado por uno de los productores y directores más importante de la industria de Hollywood como lo es Steven Spielberg, tiene que ser un evento a tomar en consideración.

Puesto que Spielberg no es dado a explorar el musical, no es su competencia formal como género, aunque sí es un estudioso del mismo. Según prometió el director no quería repetir algunas concepciones del pasado con respecto a la representación latina dentro de la versión de Robert Wise y Jerome Robbins de 1961. Para esto organizó encuentros en Puerto Rico para recopilar opiniones, contar con el apoyo de historiadores, asesores comunitarios, entrenadores y consultores de acento.

Su idea era más bien de corrección de estilo, tratando de acercarse mucho más a la exactitud, pero esa “exactitud” lo remite indefectiblemente a los mismos errores del arquetipo que el Hollywood blanco ha estructurado en la psiquis de la industria sobre la propia identidad latina.

De esta manera Spielberg concretiza un discurso de los años cincuenta y lo muestra en una superficie de época contemporánea, saltándose procesos importantes sobre la entronización de la cultura latina, y principalmente la puertorriqueña, en ese tejido cultural donde el espacio urbano de los inmigrantes le ha dado otro aspecto político y social al fenómeno.

¿Por qué traer un tema que tiene que ver mucho con lo que estaba pasando en los guetos latinos en la ciudad de Nueva York con respecto a los descendientes blancos y cuya primera versión dejó caer estos entretelones políticos de la época?

La respuesta podría estar en la corriente de revisión que Hollywood se ha empeñado en demostrar para ubicarse dentro de un contexto más inclusivo, pero que la final deja cada vez más esas brechas sociales establecidas que le impiden hacer un discurso referencial, auténtico y emotivo.

Comparando esta versión con el trabajo del musical de Broadway y versión cinematográfica de Lin-Manuel Miranda y Quiara Alegria Hudes con “In The Heights” (En un barrio de Nueva York, 2021) donde hay presencia de dominicanos, puertorriqueños, cubanos, entre otros; aunque posee un exceso de sentimientos, revela un panorama más aproximado a las vertientes sociales contemporáneas que se dan en la comunidad latina.

La historia de “West Side Story” es la revelación de los adolescentes Tony (Ansel Elgort) y María (Rachel Zegler) que, a pesar de tener afiliaciones con pandillas callejeras rivales como los Jets y los Sharks, se enamoran en la ciudad de Nueva York en la década de los 50, con una referencia al tema de tragedia shakesperiana de `Romeo y Julieta´.

Dos actores con química contraria, puesto que mientras Rachel se muestra radiante y focaliza brillantemente su actuación e interpretación, Ansel más bien es un anodino intérprete que no muestra las variantes de un personaje con conflictos internos.

Con respecto a la otra versión, esta realiza sutiles cambios en el guion y las letras de las canciones para sugerir más compromiso con el texto y las intenciones de la producción con respecto al equilibrio del sentimiento de los puertorriqueños, su visión de los Estados Unidos, la nostalgia por su tierra y como ellos se expresan en su idioma correspondiente a su tierra.

No obstante, sus intenciones al hablar en español quedan insatisfechas por el remarque del tono de los actores latinos escogidos lo cual se vuelve en su contra para representar una expresión coloquial más legítima.

Posiblemente el rol de Anita (interpretada por Ariana Debose, la cual se define afrolatina y queer) como esa mujer negra o “prieta”, como se expresa en la película, se queda como la más genuina al aceptar su condición de mujer, latina y morena.

Por eso, ella canta su experiencia como una mujer racialmente identificada dentro de la vida que dejó en Puerto Rico y la nueva perspectiva de subsistencia estadounidense, estableciéndose de esta manera un tono referencial y más cercano.

Rol que fue interpretado por Rita Morena en la versión original y que en esta versión la recluyen al personaje de Valentina, una especie de protectora de Tony, la cual se puede ver más como un reconocimiento a lo que ella significa como actriz latina atada a este musical, que de ofrecerle un personaje con peso argumental.

La estética sosegada de la fotografía de Janusz Kaminski, habitual de Spielberg, quien utiliza una paleta de colores apagada para focalizar la época y la naturaleza trágica de la historia, en muchas ocasiones va en contra del propio enfoque de la historia reduciéndola a una exposición visual adecuada, pero poco emocional.

Y de esto es lo que carece este filme, de ese valor emocional de representación cultural, pues es un musical para los nostálgicos caucásicos y para el propio envanecimiento de Spielberg.