Una agente de Israel llega a Berlín en 1966 con la misión de aprehender a uno de los tantos cirujanos de la Alemania Nazi que realizó experimentos científicos con judíos.
Su misión es localizarlo y capturarlo para llevarlo de vuelta a Israel para que ser enjuiciado por los crímenes que cometió.
Ella y sus dos compañeros, a parte de realizar esta misión, se relacionan sentimentalmente convirtiendo la misión en un paralelismo en sus vidas.
Aunque no tuvo el éxito que esperaban, deciden contar una verdad que ellos construyen, convirtiéndose así en héroes de guerra.
Con el reparto es excepcional compuesto por Hellen Mirren, Tom Wilkinson, Jesper Christensen, Sam Worthington, Jessica Chastain, Marton Csokas y Ciarán Hinds, el filme trata de construir un relato al mejor estilo de los thrillers de espionaje y buscar la mejor vuelta posible para lograrlo.
El relato es contando en dos tiempos, el de la juventud de los tres personajes y de los tiempos actuales. Ambos puntos son hilvanados con un sentido de que no se pierda el atractivo por las dos líneas de acción permanente.
Creo que al filme le faltó una mejor estructuración en cuanto al planteamiento de las caracterizaciones, los motivos del peso de la mentira y del motivo mismo de la acción. Quizás porque el filme originalmente fue escrito por Assif Bernstein y Ido Rosemblum. Para otro filme israelí, posiblemente no se ajustó bien a la manera americana.
Claro, no hablo de una novela de Le Carré, aunque noto algunas similitudes por alcanzar tal propósito. De todas maneras me ubico como un espectador que no le molestó tal relato, aunque hubiera preferido algo más sólido.