Protagonizada por Amanda Seyfried, Jennifer Carpenter y Wes Bentley, “12 horas” es un thriller que apunta al convencimiento de un público y a la garantía que pueda asimilar este producto a pesar de las evidentes debilidades.

El director brasileño Heitor Dalia tomó el guión de Allison Burnett, a quien se recuerda también como el autor de “Underworld: el despertar”, para contar la historia de Jill Conway, una joven que vive en Portland, Oregón junto a su hermana.

El pasado de Hill está marcado por haber sido víctima de un secuestro que, por ciertas circunstancias pudo escapar.  Pero su pesadilla vuelve a su vida cuando su hermana es raptada posiblemente por su mismo captor, como una especie de venganza.

Por esta situación ella busca ayuda en la policía local, pero tras su historial de medicación y su poca sociabilidad, desconfían de su versión de los hechos.

Esto la obliga, entonces, a emprender por sí misma una búsqueda que la conduce hacia un laberinto de persecución.

Este relato pretende ser un filme que en todo su discurrir siempre está tratando de convencer al público de los hechos, pero los mismos son tan absurdos que no queda más remedio que alejarse de la trama por el timo en que se está incurriendo.

Amanda Seyfried (La chica de la capa roja) lamentablemente obedece a un esquema de historia absurda y aburrida.