Embarazada (Foto: Getty)

A pesar de que Argentina tiene una de las mayores tasas de abortos por nacimientos del mundo (según la OMS) el tema no se debate en el Congreso desde 1921. (Foto: Getty)

Argentina adoptó en los últimos años algunas de las políticas sociales más progresistas de América Latina e incluso del mundo.

Fue el primer país latinoamericano en aprobar el matrimonio gay, en 2010, y la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

Marcó otro hito mundial al sancionar, dos años más tarde, la primera ley de identidad de género que permite a las personas trans usar su nombre y sexo de elección en sus documentos y operarse para adecuar su género sin costo.

Y en 2013 volvió a ser pionero, aprobando una legislación que permite a cualquier adulto (casado o soltero, heterosexual o gay) acceder a técnicas de fertilización asistida de manera gratuita.

Marcha en Chile (foto: AP)

El gobierno de Chile anunció que actualizará su legislación sobre el aborto. (foto: AP)

Sin embargo, hay un tema social sobre el que Argentina no ha cambiado su política en casi un siglo (ni planea hacerlo en el futuro cercano): el aborto.

Mientras que la vecina Uruguay despenalizó la práctica en 2012, y en Chile se armó una polémica tras el anuncio del gobierno de que presentará un proyecto para permitir el aborto terapéutico, en Argentina actualizar la legislación vigente no forma parte de la discusión pública.

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La ley actual sobre el aborto data de 1921 y establece que la práctica está permitida cuando corre riesgo la vida o la salud de la madre, o en casos de violación.

Desde que comenzó a gobernar Cristina Fernández de Kirchner, en 2007, un grupo de unas 250 ONG llevan adelante una "Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito", pero sin embargo no han logrado que el tema siquiera sea debatido por las autoridades.

El pasado 7 de octubre, Fernández promulgó un nuevo Código Civil que plantea cambios sustanciales en asuntos como el matrimonio, el divorcio y la adopción.

No obstante, el Código mantiene el statu quo sobre el tema de aborto, conservando el criterio actual de que "la existencia de la persona comienza con la concepción".

Según algunos analistas, esta definición complica cualquier discusión futura sobre la posible despenalización del aborto.

De eso no se habla

Para algunos observadores resulta llamativo que en una sociedad considerada entre las más progresistas de América Latina el tema del aborto sea aún tabú en muchos ambientes.

"Cuando conté que me había realizado un aborto algunas personas me dieron vuelta la cara", relató a BBC Mundo Camila Sánchez, quien acudió a una clínica clandestina en 2007 (cuando tenía 21 años) para poner fin a un embarazo no deseado.

"Aún hoy sufro la discriminación. Estudio para ser maestra jardinera y cuando digo ‘yo aborté’ te miran con una cara como si le fueras a hacer algo a los nenes", contó.

Camila Sánchez

Camila Sánchez se realizó un aborto en 2007 y sufrió discriminación cuando habló sobre su experiencia.

Sin embargo, Sánchez cree que de a poco la actitud está cambiando, en especial entre los jóvenes que se animan a hablar del tema a través de las redes sociales.

Germán Cardoso es un médico que practica abortos. En 2011 la Justicia lo detuvo por realizar estas prácticas ilegales, pero fue sobreseído por falta de evidencias.

Desde entonces el galeno -apodado por la prensa "Dr.Aborto"- ha hablado públicamente sobre su actividad, algo que en sí mismo muestra un cambio de actitud.

"En 2011 cuando la Justicia me acusó, los medios me repudiaron", dijo a BBC Mundo.

"Pero ahora ya no es considerado un tema oscuro y pecaminoso, y al menos hoy se puede hablar de manera más abierta", observó, atribuyendo el cambio al activismo de grupos feministas y a personas como él o Sánchez que hablan del tema.

Abortos

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Argentina está entre los países con mayor tasa de abortos por cantidad de nacimientos.

Las últimas cifras oficiales, que datan de 2005, señalan que por cada 770.000 nacimientos anuales hubo 500.000 abortos, una cantidad que según el Ministerio de Salud argentino se habría reducido desde entonces.

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En tanto, hasta hace un par de años Argentina tenía una de las mayores tasas de muertes como consecuencia de abortos clandestinos de América Latina, con el 25% de mortalidad materna atribuida a esta causa.