Martin McGuinness, exdirigente histórico del grupo separatista Ejército Republicano Irlandés y figura clave del proceso de paz de Irlanda del Norte, murió este martes a los 66 años, tras una larga enfermedad cardíaca.
Así lo informó el Sinn Féin, partido al que pertenecía.
"Es con profundo pesar y tristeza que hemos sabido de la muerte de nuestro amigo y camarada Martin McGuinness, que falleció en la madrugada en Derry (Irlanda del Norte)", anunció la formación en un comunicado.
McGuinness había dejado el cargo de viceministro principal de Irlanda del Norte en enero, una semana después de anunciar que se retiraba de la primera línea de la política.
Desde 2007 era el número dos del Ejecutivo, formado por la coalición entre protestantes y católicos.
Y comunicó que dejaría su cargo en protesta por la gestión que el gobierno de Belfast hizo de un escándalo de energías renovables y que, según él, salpicaba a Arlene Foster, ministra principal y líder del Partido Democrático Unionista (DUP), el socio mayoritario de la coalición.
Padre de cuatro hijos, McGuinness fue una figura que generaba división, debido a su pasado como líder del IRA, una organización separatista a la que se atribuyen decenas de crímenes y que fue desmantelada oficialmente en 2008.
Fue en 1973 cuando lo encarcelaron por primera por su pertenencia al grupo, y estuvo preso por seis meses.
La prensa británica le calificaba entonces como el "peligroso enemigo de la Corona", mientras que los protestantes de Irlanda del Norte lo llamaban "el jefe de los jefes".
Eran los primeros años del que se conoce como el conflicto de Irlanda del Norte, un conflicto armado que enfrentó a los unionistas (de religión protestante, mayoritaria en la región), partidarios de preservar los lazos con el Reino Unido, y a los republicanos irlandeses, en su mayoría católicos y demográficamente minoritarios, partidarios de la independencia o de la integración de la provincia en la República de Irlanda, país de religión católica.
Ambos bandos recurrieron a las armas y la provincia se hundió en una espiral de violencia que duró desde el 8 de octubre de 1968 hasta la firma del Acuerdo de Viernes Santo, el 10 de abril de 1998, que sentó las bases del actual gobierno, en el que católicos y protestantes comparten el poder.
Y el papel de Guinness fue clave en las conversaciones con el gobierno británico que desembocarían en ese acuerdo, y que pondría fin a tres décadas de conflicto con un saldo de más de 3.000 muertos.
Fue un proceso de paz que inspiró a tantos otros en todo el mundo, incluido el de Colombia.
En 1997 McGuinness fue elegido miembro del Parlamento británico, pero se negó a ocupar su asiento por no jurar lealtad a la reina Isabel II.
"La reconciliación siempre es el siguiente paso esencial en el proceso de paz", es una de sus frases más célebres.