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La batalla cotidiana por el pan en Siria

Por BBC Mundo


En una guerra cruenta, el pan es actualmente el barómetro del sufrimiento de los sirios. Incluso el más básico de los alimentos se ha vuelto difícil de encontrar y aun más difícil de comprar.

En los últimos dos años de una crisis que no paró nunca de crecer, los precios del pan aumentaron un 500% en algunas áreas, según un estudio elaborado por el Comité Internacional de Rescate (IRC por sus siglas en inglés) que obtuvo la BBC.

"Estos datos nos muestran que la hambruna es ahora una amenaza para varios sectores de la población siria", advierte el presidente del IRC, David Miliband.

En muchas de las ciudades y poblados bajo fuego, la falta de combustible, harina y electricidad hacen que tanto el pan como las panaderías sean casi imposibles de encontrar.

En sectores rurales de Damasco, sitiados por fuerzas del gobierno, y áreas en el norte, aisladas por el accionar de los rebeldes, el pan es el símbolo de la privación.

"No hemos comido un pedazo de pan en nueve meses", es el angustioso reclamo de muchos sirios que encontramos huyendo del suburbio de Moadamiya, en el sur de Damasco, durante una evacuación parcial que tuvo lugar el pasado octubre.

Pan para la familia

En las panaderías controladas por el gobierno sirio, el precio del pan no ha cambiado en 20 años.

"La gente está comiendo menos, comiendo en menos ocasiones y comiendo alimentos de menor calidad"

Matthew Hollingworth, director del Programa Mundial de Alimentos para Siria

Un tradicional y simple pedazo de pan aún cuesta dos libras sirias (unos 0,02 centavos de dólar).

En una cruel y fría mañana de invierno, los vecinos golpean con sus puños las puertas de metal de una panadería en el centro de Damasco, gritando por más pan.

Sirios de todas las edades corren llevando una torre de hogazas de pan caliente.

"Este es el pan que comeremos en todas las comidas", me dice un hombre mientras se aferra a una bolsa de unos tres kilos que lleva para alimentar a toda su familia y a algunos amigos.

"En panaderías manejadas por comerciantes privados tendríamos que pagar 10 veces más", añade otro.

Menos y peor

A pocas cuadras, un sitio de distribución del Programa Mundial de Alimentos, que depende de Naciones Unidas, está plagado de gente. El director del programa para Siria, Matthew Hollingworth, señala que "la gente está comiendo menos, comiendo en menos ocasiones y comiendo alimentos de menor calidad".

Sirio comprando pan

Cuando se consigue pan, se compra todo lo que se puede.

"La producción de cereales ha caído un 40% y las importaciones no pueden cubrir ese descenso".

Y no se trata solo de comida.

La gente que hace cola para conseguir una caja de raciones para el mes también pide cobijas y ropa de abrigo para sus hijos. Esos productos están disponibles en los mercados de Damasco pero estos sirios, desplazados por la guerra, simplemente no tienen dinero para comprarlos.

Algunos de ellos se han mudado hasta tres veces en el último año para escapar de la guerra. Perdieron sus casas, sus trabajos y muchas cosas más.

"Yo preferiría vivir en una carpa donde una vez estuvo mi casa, que tener que vivir así, sin dignidad", se lamenta Um Aymad, que pide raciones del Programa Mundial de Alimentos para sus 16 hijos y nietos. Ellos huyeron de Moadamiya un año atrás.

Más ayuda

Ésta es una pequeña y triste postal de una nación donde, según Naciones Unidas (ONU), 6,3 millones de personas han sido forzadas a dejar sus hogares y casi la mitad de la población depende de ayuda humanitaria.

Y no hay que olvidar los más de dos millones de sirios que han buscado refugio en países vecinos.

"Es una de las mayores crisis de los tiempos modernos", me dijo la enviada humanitaria de la ONU Valerie Amos en su breve visita a Damasco, previa al llamado de emergencia que lanzó la organización internacional este lunes.

El último pedido de ayuda formulado varios meses atrás fue por US$4.400 millones, y se consideró en ese momento el mayor llamado humanitario de la Historia. La crisis de Siria es ahora peor, y por lo tanto el llamado es aún mayor.

Amos me reveló que la población siria le pregunta por qué el mundo los ha abandonado.

"El mundo realmente debería unirse para entender lo que los sirios están sufriendo", añadió.

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