¡Alerta Mediterráneo! India en pos del aceite de oliva

Por BBC News Mundo


En un campo del desértico estado de Rajastán, en el oeste de India, hileras de frondosos árboles de hojas verdes se suceden unas a otras. Un trabajador se arrodilla y lucha contra el viento para agarrar una delgada rama de aceitunas. "Son verdes, pero en pocos meses, cuando empiece la cosecha, se volverán rojas y estarán listas para convertirse en aceite", dice. En septiembre, comenzará la producción comercial de aceite de oliva en Rajastán. Es parte del plan de India para transformarse en uno de los principales comercializadores de este producto, para competir con España, Italia y Grecia. Yogesh Verma, representante de la empresa Cultivo de Olivos de Rajastán, una compañía financiada por el Estado para liderar el proyecto, dice que desde 2008 se han plantado más de 144.000 árboles de aceitunas en 260 hectáreas de terreno, tanto privado como del gobierno. El lugar, que se caracteriza por tener veranos largos y secos e inviernos cortos, tiene las condiciones perfectas para el cultivo de aceitunas.

Subsidios agrícolas

Hombre caminando en sembradío de olivos. Los terrenos en Rajastán tienen gran potencial de cultivo.

"En 2007 nadie creía que los olivos podían crecer aquí, pero mira lo que hay ahora", dice Verna. Es solo el principio, en los próximos tres años la idea es llegar a cultivar 5.000 hectáreas. Los granjeros –algunos ni siquiera sabían qué eran las aceitunas- se están acostumbrando a la idea. Y para atraerlos, el gobierno de Rajastán ofrece subsidios. El costo de plantar un olivo es de US$2,19, pero los agricultores sólo pagan US$0,50. Y 90% del valor de la instalación de un sistema de irrigación de goteo, que es caro pero aprovecha el agua de manera más eficiente, está cubierto. Sahabram Saharan, de 52 años, cultivó durante años algodón y trigo, lo que requiere una gran cantidad de agua. Pero en abril, plantó sus primeros olivos en la granja que tiene en Madera, una localidad que se encuentra cerca de la frontera con Pakistán. En agosto piensa cultivar 5 hectáreas más. "Hay escasez de agua en Rajastán. Sé que estos árboles viven por 100 o 150 años, por eso decidí plantarlos. Acabo de empezar, pero en cuatro años, las aceitunas empezarán a salir. La gente las convierte en aceite y yo, comenzaré a hacer lo mismo". El área tiene gran potencial de cultivo, su superficie casi triplica a la de Grecia, país que ocupa el tercer lugar en la lista de productores de aceitunas. Una refinería muy sofisticada que utilizará maquinaria proveniente de Italia estará lista dentro de muy poco tiempo para procesar el aceite. La idea es aprovechar el incremento en la demanda que hay en el mercado local. Información publicada en abril por el Consejo Oleícola Internacional, con sede en Madrid, indica que la exportación de aceite procedente principalmente de España e Italia -cuando se compara con el período anterior- se incrementó en 48% entre octubre de 2012 y febrero de 2013.

La labor de concientizar

Hileras de árboles de oliva El gobierno subsidia a los agricultores costeando la instalación de sistemas de riego.

Cada vez más un mayor número de indios está consciente de los supuestos beneficios que el aceite de oliva puede tener para la salud, como por ejemplo reducir la presión alta, el riesgo de enfermedades coronarias, apoplejías o de ciertos tipos de cáncer. "La primera vez que vine para acá, no podía encontrar ni una botella de aceite de oliva. Las vi en las farmacias, en pequeños recipientes, eran para hidratar la piel. Ahora están en todas partes", comenta Gideon Peleg, un israelí experto en cultivos que ha estado trabajando con la empresa de Cultivo de Olivos de Rajastán. Alrededor de 25 toneladas de aceite serán procesadas este año, a partir de septiembre, según explica Verna. Podría estar en comercios indios a principios del próximo año. Un litro de aceite de oliva importado, que es el de mayor calidad, cuesta US$12 en un supermercado de Nueva Deli, la capital india. La esperanza es que la producción local permita que un número mayor de indios pueda disfrutar del producto. El siguiente reto será promocionar el producto proveniente de Rajastán, según Peleg, un "talón de Aquiles". España, que produjo 50% del aceite de oliva comercializado en el mundo el año pasado -lo que lo convierte en el mayor productor- ha invertido millones de dólares para promocionar su producción nacional e internacionalmente. Para que India logre lo que quiere, tendrá que hacer lo mismo. "Cualquier bien de consumo necesita una estrategia de promoción y una red de ventas", señala VN Dalmia, presidente de la Asociación de Olivas de India y propietario de la marca de aceite de oliva india Leonardo. "El aceite de Rajastán tiene que superar la percepción que existe acerca de su mala calidad".

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