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Wojciech no será entregado a República Dominicana por justicia polaca

Por Gustavo Olivo Peña


CRACOVIA, Polonia- La trompeta retumba en la Basilica de Santa Maria, en el casco histórico de Cracovia. Los turistas se congregan en los alrrededores, es la segunda ciudad más poblada de Polonia.

Sin embargo, el mundo la conoce por el Papa Juan Pablo II donde fue arzobispo ante de su pontificado. Lamentablemente, la noticia de su canonización la semana pasado se vio practicamente relagada a un segundo plano por le caso del sacerdote polaco acusado de pedofilia en República Dominicana.

“La noticia es tan grande y tan mala, que nadie hablo de la noticia del Papa”, señala Renata Kojowska, periodista de la Cadena del Canal TVN, entrevistada por Alicia Ortega en Polonia.

Es que la semana pasada fue que la prensa polaca confirmó que Alberto Gil (Wojciech Waldemar) permanecía en las afueras de Cracovia, refugiado en la vivienda de su madre. Los medios montaron una especie de campamente en la zona, buscando que el suspendido sacerdote diera la cara tras haber una orden de captura internacional de la Interpol por acusaciones de violación.

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Sergio Rodríguez recalcó este fin de semana que el sacerdote lo llamó desde Polonia y le pidió que le sacara “unas cuantas cosas que tengo allá en la habitación, unos disco duros y cosas”

Casi una semana más tarde, el silencio parecía abrumador en las afueras de la vivienda, solo se escuchaba el revoleteo de unas palomas. Nadie respondía el timbre. En la zona no se observaba vigilancia policial ni de día ni de noche. Aun así, las autoridades aseguran que le sigen los pasos a Gil desde antes de la orden de captura de la Interpol y que iniciaron las investigaciones cuando surgieron los primeros reportes de prensa. Una vez ubicado dijo el vocero de la Policia de Cracovia Mariusz Ciarka, el sospechoso “firmó un documento diciendo que informaría a las autoridades si se fuese a trasladar de ese lugar”.  No obstante, Ciarka admitió al Informe con Alicia Ortega, “que no pueden detenerlo si no cumple porque  no hay acusación en su contra en Polonia”.

La llegada del expediente procedente de la Procuraduría General de la República Domincana se ha retrazado porque el Ministerio Pública dice aparecieron otras víctimas que han estado entrevistando este semana. Además el sábado realizaron un segundo allanamiento en la vivienda y confiscaron más evidencias que según las autoridades, comprueban que algunas de las fotografias pornográficas de menores fueron tomadas en la habitación y el baño de Gil.

Expediente

Tan pronto llegue la acusacióm formal a Polonia “la analizaremos y si tiene merito, podremos presentar cargos y hacer un arresto en cuestión de días”, dijo Pzemyslaw Novak, vocero de la Procuraduría de Varsovia.

No obstante, fue enfático al decir que la extradición Gil no es una opción porque las “leyes del país prohiben que un ciudadanao polaco sea extraditado y debe ser enjuiciado en Polonia por los delitos cometidos en República Dominicana”.

La pena máxima, en caso de ser condenado, sería 12 años de prision. 

De regreso en Cracovia, en la casa de Gil de repente llega un auto. Ante la petición de nuestro intérprete solicitando hablar con el sacerdote, su madre nos dice que no pueden hablar con nadie, que nos vayamos, que todo lo que iba a decir, ya lo dijo.

Ante nuestra insistencia de que somos dominicanos dice: “Dominicana está arruinando nuestra salud”.

Con su hermana nuevamente enviamos un tercer mensaje. Al rato sale y dice: “No hablaría más, no nos filmen, de lo contrario llamaremos a la policia”.

Congregación

Se respira Paz en la sede de la Congregacion San Miguel Arcangel en Croacia. Aquí en estos predios pasó el suspendido padre Gil seis años de noviciado, antes de ser ordenado como sacerdote el 21 de mayo del año 2005. “Quedamos en shock”.  Esas fueron unas de las primeras palabras del padre Tadeusz Musz, vocero de la Congregación cuyos miembros han trabajado en Republica Dominicana durante los ultimos 30 años.

Aunque no quizo referirse a la acusaciones encontra de Gil directamente hasta que un tribunal dictamine su inocencia o culpabilidad, si admitio que las mismas son nefastas diciendo que “si solo el 10 por ciento de lo dicho es verdad, sería una de las peores noticias que habría escuchado en mi vida”.

Por decreto de la congregación, ordenaron la suspención de Gil dice para prevenir cualquier contacto entre el supuesto agreso y las víctimas. También le pidieron que regresara a Republica Dominicana. “Si allá puede obtener un juicio justo no veo problema alguno con su regreso”, señaló Musz quien converso con Alicia Ortega en Polonia.

Sin embargo, durante una entrevista a la Televisión Pública de Polonia, Wojciech dijo estar “estoy convencido de que en Dominicana no tendría posibilidad alguna de limpiar mi nombre de estas alegaciones”. Añadió que fue por consejo de su abogado que no regresó y optó por refugiarse en casa de su madre.

Las pruebas más contundentes en su contra, aparte de los desgarradores testimonios de las supuestas víctimas, son fotografias y videos confiscados de su computadora que muestran a niños en situaciones aberrantes.

Pero Gil aseguró que en un mes que estuvo fuera antes del allanamiento el 28 de mayo “me pueden haber plantado cosas si las querían encontrar, pudieron hasta encontrar un arma nuclear o lo que quisieran”.

Sus declaraciones contrastan con las del diácono de la parroquia en Juncalito, Sergio Rodríguez, quien recalcó este fin de semana que el sacerdote lo llamó desde Polonia y le pidió que le sacara “unas cuantas cosas que tengo allá en la habitación, unos disco duros y cosas”. Durante la entrevista, Gil dijo: “Lo que pueda haber dicho hablando nerviosamente no puedo decir, no lo recuerdo.”

Tampoco recordó a sus acusadores. “Creo que conozco a uno de los niños, pero los otros dos no sé quiénes son”.

Cuando le precisan el nombre del principal acusador, aparentemente le vuelve la memoria. “Sí, lo conozco. Era monaguillo, el responsable de tocar las campanas y abrir las puertas de la iglesia”.

Al preguntarle sobre las imputaciones del adolescente que dice fue abusado durante 4 años, que lo obligaba a ponerse tangas y a masturbarse, que le tomaba fotos con un celular y hasta lo amenazó con una pistola en la cabeza, dijo que sus palabras no valdrían de nada.

“Soy un sacerdote, un hombre, y hoy en día la gente les cree más a los niños, les creen su testimonio.  Pero no soy culpable. La acusación de este niño es falsa. No sé quién está detrás de esto o quien lo dirige”, expresó.

 

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