SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Un cable de la Embajada de los Estados Unidos enviado a Washington el 16 de marzo de 2004 define al presidente Leonel Fernández Reyna como “una persona fina, bien hablado, estudioso de la política, que se siente cómodo entre los ricos”.

El cable, numerado 001723 y considerado “sensitive” para la diplomacia estadounidense, expone las consideraciones de los funcionarios políticos de la Embajada de EE.UU sobre las campañas electorales que en ese momento llevaban a cabo Hipólito Mejía, presidente y candidato a la reelección por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y Leonel Fernández, ex presidente y candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Al comentar un largo anuncio de campaña del PLD, los funcionarios de la Embajada de EE.UU el sesgo racista:

“La escena pudiera tener lugar en España, excepto por el acento dominicano: todos los atentos participantes, hombres y mujeres, son profesionales de raza blanca, en una población mayoritariamente mixta. El único atisbo de una tez oscura es la de un camarero con chaqueta blanca que desaparece por una puerta”.

“En otras palabras, Fernández es una persona fina, bien hablado, estudioso de la política, que se siente cómodo entre los ricos”, expresa.

Agrega que Fernández, el que se ve más criollo de los que aparecen en la pantalla, habla en voz baja, con fluidez y en polisílabos, sobre el restablecimiento de la confianza de los negocios para atraer de nuevo el capital al país; de una reforma fiscal; del déficit cuasi fiscal, la renegociación de la deuda; de la búsqueda de ayuda internacional para Haití; del desplazamiento hacia una manufactura de mayor valor agregado; de hacer cumplir las leyes de migración empleando la iniciativa de EE.UU. de la “tercera frontera” para explotar la posición estratégica del país.

Asimismo, expone sobre de las funciones curativas y preventivas de la política nacional de salud; del fortalecimiento del poder judicial; las reprivatización de las compañías de distribución de electricidad; la inversión en obras públicas; de la estabilización de la tasa de cambio; de la necesidad de un liderazgo y una visión de calidad, y un diálogo franco sobre el mediano y largo plazo.

“En otras palabras, Fernández es una persona fina, bien hablado, estudioso de la política, que se siente cómodo entre los ricos”. Se refiere a la administración de Mejía casi con pesar, con comentarios al pasar sobre la política fiscal “irresponsable”, la manipulación de los medios y la “confusión” en su liderazgo”, reza el cable.

Hipólito Mejía:

Sobre Hipólito Mejía, el cable expone que tiene un lenguaje vigoroso y colorido.

“Tan notable, que es el objeto de un nuevo estudio académico: “El habla coloquial de Hipólito Mejía: Estudio de un idiolecto”, indica, en referencia al libro de Manuel Matos Moquete.

Comenta que las invectivas de Mejía han estado dirigidas con frecuencia a Fernández y a los “comesolos” de su PLD (“comesolos”: egoístas, con el disfrute exclusivo de los privilegios; que comen solos).

Resalta que el entonces presidente Hipólito Mejía proyectaba agresivamente virilidad gruesa (hombría sic.) y que rechazaba a Loenel Fernández por “inútil e incluso amanerado”.

“Su estilo, según dice un editor, es el de la “política de las peleas de gallos, de los machos que se imponen por sí mismos a cualquier precio, con sus mortíferas espuelas”. En octubre pasado, después de una entrevista para el canal de noticias internacionales Univisión, las cámaras, que siguieron grabando, sorprendieron a Mejía haciendo bromas crudas sobre la sexualidad de Fernández. Y Mejía martilleando a los privilegiados adinerados del PLD, a los que llama “señoritos” que explotan al país para sí mismos”, subraya el informe de la Embajada de EE.UU.

Este cable forma parte de los más de 2 mil documentos sobre República Dominicana que una fuente del gobierno de Estados Unidos entregó al portal Wikileaks, que los ha puesto a disposición del público.(Lea todos los Wikileaks sobre República Dominicana)

El cable

2004-03-16 12:31

Embassy Santo Domingo

This record is a partial extract of the original cable. The full text of the original cable is not available.

SANTO DOMINGO 001723 SENSITIVE

 

Asunto: (copia corregida) elecciones dominicana s no. 28:

Se pasan uno al otro

1.(SBU) Este es el número 28 de nuestra serie sobre las elecciones presidenciales dominicanas:
Serie Elecciones N º 28:

Se pasan el uno al otro: los estilos de los candidatos principales

Es casi seguro que no habrá un debate entre Hipólito Mejía y Leonel Fernández, aunque las organizaciones cívicas y los comentaristas políticos acogieron la propuesta del Embajador (de EE.UU.) del 25 de febrero. Capturado por los periodistas después de un acto público, Mejía dijo que “consideraría” la idea. El secretario general del PLD, Reinaldo Pared Pérez, dijo que Fernández no pensaría en debatir con alguien con un respaldo de menos del 20 por ciento (pinchando a Mejía con el mismo comentario que él utilizó en una mención despectiva sobre “ese ex presidente con 18 o 20 puntos”, en febrero de 2002).
Con más del 60 por ciento en las encuestas desde finales de 2003, Fernández no tiene motivos para correr riesgos con una confrontación directa. Los estilos de los dos candidatos son totalmente diferentes. Y un encuentro entre Mejía y Fernández no sería un debate en el sentido habitual: estaría más cerca de un asalto verbal a Fernández, que de una discusión a fondo.

El agricultor de Gurabo

Hipólito Mejía es cáustico, jocoso, coloquial y directo. Su objetivo es el dominicano promedio -agricultores, comerciantes, obreros y desempleados. Mejía es listo, pero no particularmente cultivado o centrado en su discurso. Él y su grupo del PRD son los más fuertes fuera de las ciudades. La campaña de Mejía es ir a las provincias para entregar  obras públicas -a finales de 2003 le presentó el Embajador (de Ee.II.) una carpeta llena de proyectos detenidos por falta de fondos. Los desembolsos de diciembre y enero del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial proporcionaron el dinero para que la administración terminara muchos de estos proyectos, por lo menos hasta un punto en el que podrían ser inaugurados. En estos actos públicos Mejía aparece entre la multitud, al aire libre, a menudo con una guayabera y un sombrero de paja, que lo hace ver como un campesino más. Mejía ha unificado en gran medida al partido, después de las peleas sobre la reelección y la dirección del Partido, y está batallando con fuerza suficiente para privar a Fernández de la mayoría que llevaría las elecciones a una segunda ronda.

El lenguaje de Mejía es vigoroso y colorido -tan notable, que es el objeto de un nuevo estudio académico: “El habla coloquial de Hipólito Mejía: Estudio de un idiolecto”. La mayor parte del libro de 248 páginas está dedicado al vocabulario y las expresiones de Mejía en sus declaraciones públicas, analizadas en el contexto, significado, importancia y estilo. Las entradas comienzan en 1999, con una transcripción de la explicación de Mejía de una expresión coloquial, “Lo tengo agarrado por el pichirrí”:

"El pichirrí es la parte, el lugar donde usted agarra a una gallina o un gallo; si lo presiona allí, lo domina por completo;  y por lo tanto, refiriéndome a un candidato como él (a Danilo Medina, del PLD), que no es el único que hay, porque el doctor Balaguer está ahí y usted no lo puede agarrad por el pichirrí, ya que es un hombre listo…  Aunque, sin duda, en cuanto a este señor (Medina), lo tengo agarrado por el pichirrí, porque no se puede mover”. (Una anécdota que no está en el libro: cuando los periodistas le mencionaron esta expresión a Fernández, que se crió en Nueva York, recibieron una mirada en blanco y una pregunta: “¿Qué es un pichirrí”)

Las invectivas de Mejía han estado dirigidas con frecuencia a Fernández y a los “comesolos” de su PLD (“comesolos”: egoístas, con el disfrute exclusivo de los privilegios; que comen solos). Mejía proyecta agresivamente virilidad gruesa (hombría sic.) y rechaza a Fernández por inútil e incluso amanerado. Su estilo, según dice un editor, es el de la “política de las peleas de gallos, de los machos que se imponen por sí mismos a cualquier precio, con sus mortíferas espuelas”. En octubre pasado, después de una entrevista para el canal de noticias internacionales Univisión, las cámaras, que siguieron grabando, sorprendieron a Mejía haciendo bromas crudas sobre la sexualidad de Fernández. Y Mejía martilleando a los privilegiados adinerados del PLD, a los que llama “señoritos” que explotan al país para sí mismos.

Mejía se presenta ahora cada domingo por la tarde en el programa de entrevistas “Una vez a la semana”, en el estatal Canal 8, protestando en un estilo que fue resumido por el periódico El Caribe el 15 de marzo: “Una vez más, atacó a los especuladores y a su opositor del PLD, Leonel Fernández, recordando a los televidentes que Fernández trabajó y recibió pagos de uno de los bancos que quebró el sector financiero. En el estilo habitual de estos comentarios públicos, las declaraciones del Presidente saltan de un tema a otro, sin detenerse a explicar detalles."

En resumen, Mejía es belicoso, emotivo e impredecible, una caricatura aumentada del dominicano común, en los términos de los medios, es “hot”. (caliente, picante).

El hombre de la Fundación

Leonel Fernández provoca entusiasmo en los mítines que hace por el país, pero más por su aura de próximo vencedor, que por su estilo o presencia personal. Desde que dejó el cargo en el año 2000, Fernández ha presidido la Fundación Global para la Democracia y el Desarrollo (FUNGLODE; ver: www.funglode.org), un medio para el cual le facilitaron fondos partidarios ricos. Ha viajado mucho y participado en numerosos eventos académicos y ceremoniales en los Estados Unidos y en Europa. Fernández es el hombre del traje, con una expresión pensativa y una mueca de preocupación ante la difícil situación del país.
El PLD promociona a Fernández mediante un cuantioso despliegue en los medios (“¡Leonel vuelve!”, con foto, sonriendo, el fondo morado que evoca los colores del PLD, y una bandera dominicana -algo que se utiliza con tanta frecuencia que los críticos del PRD escriben sobre una explotación inapropiada de los símbolos nacionales). Esta semana el PLD ha estado patrocinando un programa documental de una hora de duración,  al menos una vez al día, en la televisión nacional. Fernández aparece sentado en la baranda de una residencia a todas luces de clase alta, conduciendo un “encuentro popular” al estilo de preguntas y respuestas con unos veinte dominicanos preocupados. La escena pudiera tener lugar en España, excepto por el acento dominicano: todos los atentos participantes, hombres y mujeres, son profesionales de raza blanca, en una población mayoritariamente mixta. El único atisbo de una tez oscura es la de un camarero con chaqueta blanca que desaparece por una puerta.

En otras palabras, Fernández es una persona fina, bien hablado, estudioso de la política, que se siente cómodo entre los ricos. Se refiere a la administración de Mejía casi con pesar, con comentarios al pasar sobre la política fiscal “irresponsable”, la manipulación de los medios y la “confusión” en su liderazgo

Fernández, el que se ve más criollo de los que aparecen en la pantalla, habla en voz baja, con fluidez y en polisílabos, sobre el restablecimiento de la confianza de los negocios para atraer de nuevo el capital al país; de una reforma fiscal; del déficit cuasi fiscal, la renegociación de la deuda; de la búsqueda de ayuda internacional para Haití; del desplazamiento hacia una manufactura de mayor valor agregado; de hacer cumplir las leyes de migración empleando la iniciativa de EE.UU. de la “tercera frontera” para explotar la posición estratégica del país; de las funciones curativas y preventivas de la política nacional de salud; del fortalecimiento del poder judicial; las reprivatización de las compañías de distribución de electricidad; la inversión en obras públicas; de la estabilización de la tasa de cambio; de la necesidad de un liderazgo y una visión de calidad, y un diálogo franco sobre el mediano y largo plazo. En otras palabras, Fernández es una persona fina, bien hablado, estudioso de la política, que se siente cómodo entre los ricos. Se refiere a la administración de Mejía casi con pesar, con comentarios al pasar sobre la política fiscal “irresponsable”, la manipulación de los medios y la “confusión” en su liderazgo.

Leonel Fernández e Hipólito Mejía.Fernández no tiene ideas sorprendentes, pero tampoco hace promesas claramente inalcanzables. En términos mediáticos, él constituye una presencia "cool" (fresca, suave). El docu-programa se interrumpe en tres ocasiones para presentar dos anuncios políticos, muy obvios, de un minuto. El primero muestra viñetas caricaturescas de los agobios económicos con actores y efectos especiales, con primeros planos de Leonel preocupado, en silencio. El segundo es un juego de baloncesto muy movido en el cual los del equipo “Nación”, con jerseys blancos, que está perdiendo por gran margen ante el equipo “Crisis”, de negro, que recurre a las faltas y la intimidación… Hasta que Leonel entra en escena (seguro, contenido y de traje) para llevar como “coach” al equipo “Nación” a la victoria. El video resulta simpático, breve y atrayente -en la pantalla, los fanáticos delirantes, que lo adoran, sí parecen dominicanos reales. Ninguno de los candidatos ha publicado aún una plataforma de campaña.

El rompecabezas de las encuestas

Las encuestas realizadas en octubre, enero y febrero mostraron a Fernández de manera  consistente con más de 60% de los votos posibles. En nuestra opinión, esos votos no son sólidamente de Leonel. Muchos son votos para “cualquier cosa, menos esta miseria económica actual”. Fernández tendrá que trabajar duro para mantener una ventaja convincente, ya que Mejía cuenta ahora con suficiente financiamiento internacional para mantener funcionando al sector eléctrico y para apoyar modestos, pero numerosos proyectos de obras públicas. Mejía está dirigiendo todos sus esfuerzos para recuperar al hombre de la calle y la familia en el campo, los partidarios tradicionales del PRD. El 14 de marzo, Mejía afirmó que el PRD había recuperado el liderato en 20 de las 22 provincias. Si la elección va a una segunda vuelta, Mejía tendrá un plazo adicional de 45 días para formar una coalición –probablemente, incluyendo los elementos del tercer partido grande, el PRSC.

En este punto, parece que existe la misma probabilidad para Leonel de ganar directamente el 16 de mayo. No ha sido muy eficaz, o bien dirigido, para trasmitir el mensaje de que, incluso para los de la base del PRD, él está ofreciendo mejores posibilidades que Mejía. Leonel todavía no ha cogido a Mejía por el pichirrí.

2. (U) redactado por Michael Meigs.
3. (U) Este informe y el resto de la serie sobre las elecciones están disponibles en nuestro sitio http://www.state.sgov.gov/p/wha/santodomingo/ además de otros materiales.

KUBISKE

(Lea todos los Wikileaks sobre República Dominicana)