SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Las 534 farmacias del pueblo existentes en todo el país vendieron el año pasado los 30 medicamentos más esenciales en 241 millones de pesos a la gente pobre. Esa cifra se hubiese elevado a casi 5 mil 200 millones en la red de farmacias privadas. Es decir, el ahorro fue de RD $4,956.973,904, informó el titular de Promese/Cal.

El director del Programa de Medicamentos Esenciales Central de Apoyo Logístico (Promese/Cal), Antonio Peña Mirabal, reveló que unos 5 millones de personas acudieron el año pasado a las 534 farmacias populares, donde efectivamente gastaron 241 millones de pesos en la compra de los principales 30 medicamentos esenciales. Se ahorraron lo que sencillamente no tienen: 5 mil millones de pesos, monto que hubiesen necesitado para comprar lo mismo en las farmacias privadas.

A esto -destacó Peña Mirabal en el programa Ojalá del Canal 4RD-, se suma que en el país hay 66 distritos municipales donde la única farmacia existente es de Promese/Cal. Son lugares apartados y habitados solo por gente desprovista de recursos.

Por lo mismo, allí el capital privado no tiene cabida, porque sencillamente no hay margen para las ganancias.

¿Más barato porque se vende lo malo?

Peña Mirabal descartó que en las farmacias populares se venda lo malo y que por eso sus precios sean más baratos que en las redes privadas.

La población más vulnerable que constituye su clientela lo sabe, porque de lo contrario “el país sería un cementerio”, subrayó.

Insistió sobre esto revelando que entre 2017 y 2018 este Programa estatal recibió más de 10 mil lotes de medicamentos y únicamente 14 de ellos presentaron algún defecto. Este es un porcentaje ínfimo que confirma que las compras gubernamentales cumplen con los protocolos de calidad, remarcó.

Esos lotes defectuosos fueron destruidos y el proveedor debió reponerlos, por lo que “es un muy mal negocio” que quienes ganan las licitaciones para vender al Estado no tomen las precauciones debidas, sabiendo que el control es permanente, muy estricto y exigente, advirtió.

Promese/Cal es por decreto presidencial la única instancia estatal que puede comprar medicamentos  e insumos para abastecer tanto a los hospitales públicos como a las farmacias populares.

Los directores de hospitales públicos, por ejemplo, no deben preocuparse de este rubro y pueden dedicarse de lleno a todo lo demás que significa administrar debidamente una entidad sanitaria de ese tipo.

El ahorro fue en 2018 de casi 2 mil 600 millones de pesos en el caso de los hospitales públicos, asimismo en los 30 productos esenciales más demandados.

Promese/Cal gasta anualmente alrededor de 3 mil millones de pesos en la compra de medicamentos e insumos esenciales. Aproximadamente el 60% de estas compras son de producción nacional y el resto importadas, reveló el funcionario.

El catálogo de medicamentos e insumos esenciales (incluidos los reactivos de laboratorio) comprados por Promese/Cal suman alrededor de 1.100 productos, de los cuales unos 800 “son meramente hospitalarios” y poco más de 300 se distribuyen a las farmacias del pueblo, las cuales venden a precios bajos los 30 medicamentos de mayor impacto para la salud, detalló.

Médicos que hablan mal de estos medicamentos

Peña Mirabal anunció que este año efectuará una campaña en los mismos hospitales públicos donde admitió que también hay médicos “que hablan mal” de estos productos, pese a que saben que son exactamente los mismos que los ofertados en las redes de farmacias privadas.

Una insulina cuesta en las farmacias privadas mil doscientos pesos y solo 110 pesos la misma en la farmacia del pueblo. Cada tableta del medicamento Lozartán para los hipertensos cuesta 35 pesos en las primeras y 50 centavos en las segundas, ejemplificó.

Automatización hasta con paneles solares

En 353 de las 534 farmacias populares ya existe el “sistema de punto de venta”, una automatización que permite registrar todas las operaciones de compraventa y que adicionalmente “indica fecha de vencimiento de cada lote” de productos, lo que impide la venta de medicinas vencidas.

La meta este año es interconectar al 100 % de esas farmacias con paneles solares en los lugares donde no hay energía eléctrica, anunció.

También admitió que si bien la norma exige que al frente de cada una de estas farmacia esté como regente un farmacobioquímico, en el país “no hay tantos” de estos profesionales.

A través de las universidades y otras instancias de estudios superiores, se imparten diplomados para preparar a auxiliares de farmacia mientras el país prepara a los farmacobioquímico que se necesitan, destacó.