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Uruguay, primer país que legaliza producción, venta y consumo de marihuana

Por Gustavo Olivo Peña


Montevideo, 10 dic (EFE).- Uruguay se convirtió este martes en el primer país del mundo en legalizar completamente la producción y la venta de marihuana, cuyo consumo ya era legal en la nación sudamericana, al ratificar el Senado un inédito proyecto de ley aprobado previamente en la Cámara de Diputados.

(Hasta ahora, otros países habían aprobado legalizaciones parciales, sobre todo del consumo y de la posesión de una cantidad limitada.)

La norma de Uruguay fue aprobada bien entrada la noche con 16 votos a favor por 13 en contra en una sesión que duró unas doce horas y que estuvo marcada por el acalorado debate entre el oficialismo, que impuso su mayoría simple para dar luz verde al proyecto gubernamental, y la oposición, que rechazó la propuesta en bloque.

El Proyecto de Ley sobre Control y Regulación de la Marihuana y sus Derivados fue planteado originalmente en junio de 2012 por el presidente del país, el exguerrillero de 78 años José Mujica, como una revolucionaria forma de combatir al narcotráfico.

El plan, canalizado a través del bloque oficialista de izquierdas Frente Amplio (FA), establece la creación de un ente estatal regulador que se encargará de emitir licencias y controlar la producción y distribución de la droga en clubes y farmacias.

El debate en el Senado fue seguido por defensores del libre consumo de esta droga, que celebraron jubilosos el resultado de la votación dentro y fuera del Legislativo, y fumando cigarrillos de marihuana en una colorida manifestación en las calles.

Durante la discusión parlamentaria los senadores oficialistas calificaron la jornada de "histórica" y consideraron el proyecto "un gran paso" para mejorar la situación de muchos jóvenes, la mayoría pobres, que padecen el flagelo de las drogas.

"La guerra contra las drogas es una guerra perdida", afirmó la senadora del FA Constanza Moreira, para quien la iniciativa pone a Uruguay "a la vanguardia".

Su colega en el FA Ernesto Agazzi reconoció que "la marihuana no es inocua" y que prefiere que en el futuro "no se consuma ninguna droga" en el país pero aclaró que la ley tiene la "intención mejorar la desastrosa situación" actual, en la que la represión ha fracasado como fórmula.

Por contra, los senadores opositores coincidieron en señalar que la iniciativa es un "experimento" que tendrá "efectos nefastos" para la salud pública y justamente para los jóvenes.

Algunos lamentaron que exista una "percepción" generalizada entre la gente joven de que la marihuana no es dañina, lo cual consideraron "falso", y alertaron sobre el peligro de que Uruguay se transforme en un destino de "narcoturismo", como apuntó el senador del Partido Colorado Alfredo Solari, médico de profesión.

También expresaron su preocupación por los efectos que la marihuana puede tener en el "potencial de aprendizaje de niños y adolescentes" en materia educativa.

Otros opositores, como el excandidato presidencial Jorge Larrañaga, del Partido Nacional, consideraron una forma de "claudicación" el argumento principal esgrimido por Mujica para impulsar la ley: que hay que "legalizar la marihuana" porque "la lucha contra la droga ha fracasado".

También expresaron su sorpresa porque en Uruguay el gramo de marihuana se pretenda vender a un dólar (0,63 euros) cuando en los cafés especializados de Amsterdam el precio es superior a los 8 euros.

Las críticas se centraron también en la falta de definición de la ley, considerada muy generalista porque deja que casi todos sus aspectos prácticos para un reglamento posterior que deberá ser redactado en 120 días.

Antes de la votación, Mujica dijo que la nueva ley "no es bonita" y reconoció que los ciudadanos, dos tercios de los cuales la rechazan en las encuestas, no están "totalmente preparados" para ella, pero pidió una "oportunidad" para ver si funciona. EFE

Uruguay se suma a otros países que la regularon

Pepe Mujica, presidente de UruguayRedacción Internacional, 10 dic (EFE).- El Senado uruguayo ha despenalizado a través de una ley pionera la producción y venta de marihuana, que pasará a estar controlada por el Estado, con lo que el país se suma a otros que ya la regularon.

Impulsada por el presidente de Uruguay, José Mujica, como una alternativa a las formas tradicionales de lucha contra el narcotráfico, el proyecto de ley obtuvo el visto bueno de la Cámara de Diputados en julio.

Hasta ahora, el consumo de marihuana no está penado por ley en Uruguay pero sí su venta y cultivo.

Con la nueva legislación, se legalizará la compraventa y el cultivo de marihuana, y se establece la creación de un ente estatal regulador de la droga.

La iniciativa uruguaya ha estado rodeada de polémica en este tiempo. Ha recibido el apoyo de personalidades como el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa o el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Jose Miguel Insulza.

Pero también ha sido muy criticada, en especial, por el Gobierno de Brasil por temor a una influencia negativa en la región.

Además, la Junta Internacional de la Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la ONU ha advertido de que la ley uruguaya violará la Convención sobre Estupefacientes de 1961, adoptada por 186 países, incluido Uruguay.

La marihuana es un preparado compuesto por diferentes cantidades de hojas, tallos, semillas y secreciones de la cannabis sativa, planta fácilmente reconocible por sus hojas dentadas en forma de palma abierta.

Esta planta contiene sustancias psicoactivas cuyo consumo -al igual que el de su resina, el hachís- está asociado a fines recreativos, medicinales e incluso religiosos.

Según el último Informe Mundial sobre las Drogas 2013 de la ONU, el cannabis es la droga más consumida en el mundo, al contar con entre 129 y 230 millones de usuarios (personas que la tomaron al menos una vez en 2011).

El mayor productor mundial de cannabis es Marruecos, con 47.500 hectáreas.

México y EEUU son los países en lo que se incauta más volumen, alrededor del 70 % de las 5.700 toneladas de marihuana interceptadas en todo el mundo en 2011.

En Europa, el país que más resina de cannabis y plantas de marihuana incauta es España, según la JIFE.

La legislación sobre la marihuana en el mundo es diversa. Su uso con fines médicos está bastante admitido (Canadá fue el primer país que lo reguló, en 2001), pero su uso recreativo está mucho más limitado.

Hay países que castigan no solo el cultivo y el tráfico, sino también el consumo, en tanto que en otros el consumo de pequeñas dosis es legal o simplemente se tolera.

Este es el caso, por ejemplo, de Holanda, donde desde los años 70 funcionan los llamados coffee shops, en los que los mayores de 18 años pueden comprar y consumir cannabis en un máximo de 5 gramos por persona.

En 2012, el gobierno holandés prohibió la venta de drogas blandas en los coffee shops a los turistas extranjeros, aunque tras una pelea legal, la medida quedó sujeta al criterio de cada gobierno local.

En EEUU, el uso de pequeñas cantidades de marihuana con fines recreativos fue aprobado en noviembre de 2012 en los estados de Colorado y Washington. Los votantes de Portland aprobaron recientemente una ordenanza similar para esa ciudad del estado de Washington.

Asimismo, 18 estados y Washington DC han legalizado el consumo con fines terapéuticos o lo han despenalizado si es en pequeñas cantidades.

En Europa, el consumo de marihuana con fines recreativos y en pequeñas cantidades está despenalizado o no supone excesivos problemas legales en países como Bélgica, España, Portugal o Alemania.

En otros se considera delito y se castiga con diversas sanciones, si bien en algunos casos, como ocurre en Finlandia, es posible eludir la prisión acudiendo a terapia de desintoxicación.

El consumo personal de pequeñas cantidades de marihuana está admitido también en países como México (hasta cinco gramos), Argentina (la Corte Suprema de Justicia despenalizó en 2009 el consumo de marihuana en adultos, siempre que se realice en privado y no implique riesgos para terceros) o Chile (donde está permitido el consumo, pero el cultivo está prohibido). En cambio, se castiga con duras penas de prisión en lugares como China o Kenia.EFE

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