POLO, BARAHONA, República Dominicana.- El sonido de las piedras que arrastraba el río Bretón anuncia el peligro eminente que corrían los moradores en la rivera de el afluente en el sector Los Arroyo de Polo, Barahona.
Todo pasó muy rápido, pese a los avisos de tormenta tropical que habían emitido los organismos de emergencias, los moradores en Los Arroyos, no se prepararon para salir de sus hogares.
Incluso, a pesar de las lluvias y las fuertes brisas que se sentían en las frías montañas de Polo, nadie quiso salir de su hogar.
Temían perder sus pertenencias, y aseguran que ninguno de los refugios del sector es seguro. Tampoco se imaginaron la cantidad de agua que caería aquella tarde.
Muchos moradores de aquella empobrecida población tuvieron que luchar en contra de la corriente del río para poder llegar a un lugar seguro.
El centro de la tormenta tropical Isaac no tocó suelo dominicano, sin embargo su campo nuboso, tal cual habían avisado, provocaron precipitaciones que hicieron revivir ríos que tenían más de 12 años muertos.
Pero no sólo el río Bretón inundó a Los Arroyos, sino también otros tres ríos más que colindaron en un mismo punto, la parte más baja del sector.
Sonia Féliz Heredia salió de su casa cuando el agua le daba un poco más de la cintura, luchó con la corriente para salvar a su hijo. La misma odisea la vivió su hermana para poder salir de la casa a un lugar más alto.
Al día siguiente, sábado 25 de agosto, cuando regresó a su casa, la encontró totalmente sepultada entre las piedras que arrastró el río.
Se había perdido todo, los electrodomésticos, los muebles, la ropa, los artefactos del hogar y un pequeño colmado con el que sobrevivían.
Sonia no sabe qué va a hacer para levantarse de esta caída y poder sacar a su familia adelante. Agarrada a su fe espera por que de algún lugar llegue ayuda para ella, su familia y sus vecinos.

De igual manera tuvo que luchar la familia Cuevas para poder sobrevivir de las aguas. Cuando empezaron a escuchar el ruido que hacia el río en un crecida, Arcadio Cuevas junto a su esposa, tomaron a sus tres hijos, de seis, cuatro y un año, como mejor pudieron para sacarlos de aquellas embravecidas aguas.
Cuevas mostró a Acento.com.do cómo el río rompió parte de su casa y arrasó con todas sus siembras.
“Ahora no sé de qué vamos a vivir, porque ya estaba por cortar una cosecha de aguacates y de guineos, de eso era que nos íbamos a mantener hasta que estuviera la cosecha de naranja” expresó.
Las historias son similares en las calles de Los Arroyos, todos cuentan la travesía que tuvieron que pasar para sobrevivir y todos reclaman lo mismo ayuda por parte de las autoridades “que no se han aparecido por aquí”.