Espacio y ciudad

Reestructuración urbana de Santo Domingo

De la misma manera que las arterias y venas transportan sangre , y nada más que sangre, las calles transportan vehículos y personas que alimentan y oxigenan el gran cuerpo que es la ciudad, dándole razón de ser.

Por Ricardo Sanchez Columna


SANTO DOMINGO, República Dominicana.-En nuestro artículo anterior, abordamos la urgente intervención urbana que necesita la ciudad de Santo Domingo, a propósito de los planes del gobierno Central en uno de sus objetivos , como lo es  la construcción de un sistema de monorriel para el transporte masivo de pasajeros.

Las grandes metrópolis del mundo son lo que son hoy, debido a valientes ejecuciones en un momento dado, para adecuarlas a las necesidades del momento en las que sufrieron tales transformaciones.

Entre las estadísticas subsequentes, los numerosos estudios que se han hecho sobre esta ciudad, la cotidianidad, y la inacción para resolver un caótico e intrincado entramado de tránsito vehicular inoperante y colapsado , se ha sumergido a esta bella capital Primada de Las Américas en una urbe muy infuncional ,con una pobre valoración, y que va deteriorándose mucho más al paso del tiempo, por lo que, se hace impostergable detener las improvisaciones con el conjunto de medidas que se toman aisladas, y que no se corresponden con un plan integral de desarrollo urbano. Los sistemas colapsaron hace tiempo, no lo hemos advertido, pero el mal esta latente, y lamentarse no tiene sentido alguno.

La gran interrogante sería: Cuál es la ciudad que queremos, con el objetivo  de  comenzar a trabajarla de inmediato.

Por otro lado, es interesante la gran analogía que existe entre el cuerpo humano, como máquina perfecta, y las ciudades. De la misma manera que las arterias y venas  transportan sangre , y nada más que sangre, las calles transportan vehículos y personas que alimentan y oxigenan el gran cuerpo que es la ciudad, dándole razón de ser.

Pero sus pulmones son las áreas verdes, los parques, espacios públicos abiertos, orientados al ocio, al ejercicio físico, y a la recreación o esparcimiento, los que a su vez,  son receptores de la actividad humana, creándose  una relación biunívoca en la que se benefician ambos. Así se podría seguir analogando cada parte del cuerpo con la ciudad.

La función de las grandes calles y avenidas, además de servir de enlace conectivo entre los diferentes espacios y usos que conforman un conglomerado de habitantes, son canalizadores del desplazamiento humano para la realización de sus actividades cotidianas, en condiciones climáticas y de seguridad favorables.

Valoramos el esfuerzo realizado por la Alcaldía del  DN en la implementación de las ciclovías, como alternativa viable de transportación; deben seguirse ampliando, pero no debe ser lo único.  El clima no está a nuestro favor.

Por tanto una acera ancha, arborizada, con mucha sombra, sin límites o barreras físicas para personas impedidas, con texturas adecuadas, en ocasiones con pergolados que arrojen sombra, con sistemas funcionales en las vías de servicios soterrados de electricidad, alumbrado, transmisión de data, abastecimiento de agua y drenaje sanitario y pluvial es imprescindible para el desarrollo y eficiencia de la ciudad.

Creemos que definitivamente es hora de arrancar, de implementar, de dar soluciones integrales definitivas e irlas ejecutando a corto, mediano y largo plazo.

Para esto, el Gobierno Central deberá crear , primero por decreto, y luego convertirlo en ley , de una Oficina Central de Diseño y Desarrollo Urbano, quizás dependiente del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo. Esto con decisiones valientes a la hora de intervenir quirúrgicamente la ciudad.

La misma, deberá operar en conjunción con todas las instituciones que intervienen en el Gran Santo Domingo, comenzando por las Alcaldías , siguiendo por el Intrant, Indotel, Caasd, CDEE,los servicios de telefonía y datos, el Ministerio de Medio Ambiente, Turismo, Cultura, y todas las instituciones castrenses que tienen por misión hacer cumplir las leyes vigentes. La idea básica es orquestar un plan masivo de ejecución, como mencionamos anteriormente, a corto, mediano , y largo plazo.

La metodología a  aplicar debería ser desde lo más general, hasta llegar a lo particular. En ese mismo tenor , no podemos corregir las venas y vasos capilares, si las arterias estan obstruídas. Por tanto se hace imprescindible una visión macro, para luego descender a los detalles.

Es decir tomar las grandes avenidas , en el caso de un funcionamiento vial adecuado y realizar los pares viales. Esto ,se refiere a la conversión en una sola vía de cada una de  ellas, de manera intercalada en la dirección, además de la sincronización de semáforos, y la anulación de la dirección humana de la autoridad en las intersecciones, para permitir de manera monitoreada, a través de uno o más centros de circuito cerrado de TV, de un flujo vehicular constante , con límites de velocidad regulados, conteo permanente, cámaras para detectar infracciones de la ley, y cobrarlas, en el caso de no ser pagadas en el proceso de renovación del marbete vehicular, con sus consecuentes cargos por mora. El factor humano coercitivo debe sustituírse por uno impersonal y automatizado, con fotos de la infracción.

A seguidas, y no menos importante , continuamos con las vías secundarias y terciarias. Soluciones que, deben ser mucho mas sopesadas, a fín de que no produzcan el efecto contrario al deseado y lleve caos e intranquilidad a los residentes de un sector. Estas dos medidas conllevan muy baja inversión, pero son de mucha utilidad para la obtención de los resultados esperados.

Una vez , se completen estas dos fases hay que dar respuesta inmediata a un sistema alternativo de transporte eficaz y acorde al inhóspito clima a través del sistema de monorriel de la Ave. 27 de Febrero, en el que, y tal como propusimos, se expropie un gran ancho de 250 ms. a partir del eje central en esta avenida para destinarlo a un Gran Parque Central a todo lo largo de ella, con doble vía semisoterrada de ocho carriles cada una que permitan el flujo constante de vehículos, con salidas y entradas solo en las avenidas troncales más importantes. Dotar ,mediante concursos de diseño a todos los arquitectos del país y del mundo, las edificaciones modernas y futuristas ubicadas a ambas márgenes de la Gran Avenida, y que en definitiva, cambiarán todo el perfil urbano de Santo Domingo.

Este Parque Central deberá suplir la necesidad de áreas verdes que desde hace un gran tiempo golpea la ciudad, y que en los actuales momentos de pandemia del Covid 19 se hace mas que necesario. Esto cambiaría de manera drástica el microclima de la ciudad, bajando ostensiblemente varios grados de temperatura en beneficio de sus habitantes, a través de una intensa reforestación en dicho Parque Central, que impactaría de manera medioambiental sosteniblemente.

Este es un proyecto que se ejecutaría a largo plazo, que tiene muchas aristas por donde cortar, envuelven muchos intereses, hay que salvar edificaciones importantes, que dicho sea de paso no son muchas, pero va a determinar en un futuro, quizás no muy lejano , el perfil moderno y vanguardista de una ciudad que lo pide a gritos hace tiempo.

Hacer vivible, respirable la llamada “casa grande” requiere de muchos sacrificios, pero supone una enorme planificación que debió comenzar hace años.

Hemos escrito en diferentes artículos la solución del Sistema de Autobuses Articulados para enlazar el Monorriel de la 27 con cada uno de los sectores más recónditos. Ahora bién estos planes deberán ser de manera inclusiva, es decir, que se involucren a todos los agentes que tienen que ver con el tránsito y movilidad. Llámese: sindicatos de choferes, dueños de autobuses, instituciones oficiales y no oficiales de transportación en las que todos pertenezcan a un gran equipo con seguridad social , seguros médicos, salarios y retiros, que le permitan integrarse a la sociedad de manera adecuada y digna. Abordar una problemática en los actuales momentos, con la limitación de recursos existentes , es una locura, por tanto planificarla es lo racional para abordarla en el momento propicio.

Pero no planificar desde ya es peor. Esto sin estar por encima de las instituciones que tienen que ver con el desarrollo urbano, muy por el contrario servir como unidad coordinadora de todos los agentes que intervienen en la convivencia humana, desde la ejecución irrestricta del Plan de Ordenamiento Territorial , aprobado recientemente, hasta una revisión y organización de la ciudad completa con todas sus posibilidades.

Santo Domingo, es el Centro de Las Américas, debería funcionar como un HUB desde y hacia todos los puntos cardinales, tal como ocurrió durante la época colonial , que partían todas las naves hacia los lugares más recónditos de Nuestra América morena, desde los glaciares de Alaska hasta Tierra de Fuego y la Patagonia.

Centro geográfico de equidistancia y Centro Cultural de la América Hispánica. Es imprescindible, que al cabo de algunos años, no más allá del 2030 , la Primada de América, irradie con luz propia, el perfil moderno y desarrollado de un lugar  en el Mundo Global al que pertencemos y que nos corresponde.

Es hora, pues, de empezar con el cambio Sr Presidente, el reto esta presente.

***El autor es Arquitecto, egresado de la Facultad de Arquitectura y Artes, Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional Pedro Henriquez Ureña, Santo Domingo, Rep. Dominicana. Miembro del CODIA y de la Sociedad de Arquitectos de la República Dominicana (SARD)

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