SAN FRANCISCO DE MACORÍS.- El Gran Canciller de la Universidad Católica Nordestana (UCNE) y Obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís, resaltó la estrecha relación existente entre la familia y los valores, exponiendo que en el seno de la familia se codifican los grandes valores, pero también se cultivan los malos hábitos y se aprende  a ser delincuente.

Monseñor Fausto Mejía Vallejo entiende que en el seno de la familia el ser humano comienza a cultivar los grandes valores como el amor, la ternura, la sonrisa y el respecto  y obediencia hacia los padres.

“Esos son valores que configuran que mañana seremos ciudadanos portadores de paz social, pues en la familia bien constituida se aprende el valor del trabajo, aprendemos a vivir en comunidad, el valor de la honradez y la responsabilidad”, expuso.

El obispo hizo los  planteamientos al dictar la conferencia  “Familia y Valores”, actividad desarrollada en el salón Juan Pablo II, del edificio C, en el campus de la UCNE en la comunidad de los Arroyos.

“Ahí en la  familia se aprende el robo, se aprende  las  malas mañas, se forma la delincuencia”

La disertación a las que asistieron decenas de estudiantes y profesores, fue coordinada  por  el Decanato de Estudiantes, que dirige  la licenciada  Rosina Jáquez de Peña.

Monseñor Fausto Mejía Vallejo sostuvo que así como  en el seno de la familia se cultivan los grandes valores humanos, también se cultivan malos hábitos, “las malas mañas”, lo que genera la incapacidad de compartir una vida con otro ser humano.

“Ahí en la  familia se aprende el robo, se aprende  las  malas mañas, se forma la delincuencia”, precisó.

Explicó que esta situación ocurre en la familia que no tiene estabilidad, atrofiada por el divorcio, donde no hay un padre que imponga su autoridad y firmeza, donde no hay una madre que imponga la ternura y el amor.

Agregó que en el seno de una familia con los problemas que describió existen muchos candidatos a ser corruptos, a ser delincuentes.

Significó que de ahí radica la estrecha relación existente  entre  la familia y valores.

Dijo que el valor de  la educación comienza en la vida familiar.

“La Universidad  por  más esfuerzos  que haga, por muy bien  preparados que tenga sus profesores, por muy alto que sea su rating, no puede hacer  absolutamente  nada si sus alumnos no vienen ya con una personalidad bien definida, con unos valores bien delimitados”, precisó.

Monseñor Fausto Mejía Vallejo explicó que la universidad lo que va a hacer es simplemente moldearle, darle una serie de herramientas tecnológicas y  profesionales para que en el mañana sea médico, abogado, ingeniero, profesor,  que sea exitoso, pero esto no garantiza que sea una persona íntegra si no cuenta los valores familiares firmes.

Dijo que la universidad da enseñanza, da títulos, tecnología da destrezas y habilidades para que el profesional se coloque en la sociedad, pero no da lo que más se necesita que es ser un ciudadano correcto, una persona que ame, que se valore a sí mismo.