NYT apunta contra Trump y Bolsonaro

¿Quiénes y cómo debilitaron las defensas contra la COVID-19 en Latinoamérica?

Una investigación del New York Times reveló que ambos presidentes desmantelaron los mecanismos de defensas de la región al expulsar a los médicos, bloquear la asistencia e impulsar curas falsas.

Por Servicios de Acento.com.do

EFE/EPA/DIVYAKANT SOLANKI

NUEVA YORK, Estados Unidos.- Los presidentes de Estados Unidos y Brasil, Donald Trump y Jair Bolsonaro, han sido señalados por el diario The New York Times (NYT) como los responsables de debilitar las defensas sanitarias de Latinoamérica contra la COVID-19.

Esto tras haber expulsado a unos 10 mil médicos cubanos de diferentes países, haberle quitado los fondos a la principal agencia de salud de la región y promover erróneamente el uso de hidroxicloroquina como la cura para tal enfermedad.

En el reportaje que lleva por nombre ‘’Donald Trump y Jair Bolsonaro debilitaron las defensas sanitarias de América Latina contra la COVID-19’’, los periodistas de ese diario neoyorquino David D. Kirkpatrick y José María León Cabrera formulan la premisa desde el momento en el cual ambos presidentes se reunieron en plena pandemia el 7 de marzo para cenar en Mar-a-Lago de la Florida.

Allí es donde Bolsonaro conoce la hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria que no había sido probado como un tratamiento efectivo y que Trump promovía como si fuese un remedio para la COVID-19.

A pesar de que ese medicamento había sido consensuado como ineficaz y peligroso, y de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos lo había advertido, con la ayuda de Trump, Bolsonaro lo convirtió en la pieza central de respuesta pandémica de Brasil.

También el líder norteamericano anunció que enviaría millones de dosis de ese fármaco al país suramericano.

 Donald Trump, presidente de Estados Unidos y Jair Bolsonaro, presidente de Brasil
Donald Trump, presidente de Estados Unidos y Jair Bolsonaro, presidente de Brasil

Luego, ambos presidentes participaron en conjunto de la expulsión de unos 10 mil médicos cubanos de diversas zonas empobrecidas de Brasil, lo que se repitió en Ecuador, Bolivia y El Salvador, cuestionando la preparación de los galenos y criticando que Cuba se quedaba con parte del salario de aquellos doctores.

Muchos se marcharon sin ser reemplazados, solo meses antes de que llegara la pandemia, lo que contribuyó aún más a que el sistema de asistencia primaria fuera precaria.

‘’Los precarios sistemas de salud y las ciudades superpobladas hicieron que América Latina fuera muy vulnerable. Pero al expulsar a los médicos, bloquear la asistencia e impulsar curas falsas, Trump y Bolsonaro empeoraron la mala situación al desmantelar los mecanismos de defensa’’, narraron.

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Después atacaron a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) por su participación en el programa médico cubano y procediendo a retener los fondos de aquella entidad.

Mark L Schneider, exjefe de planificación estratégica en la OPS y quien también fue un funcionario del Departamento de Estado durante el gobierno de Clinton, dijo al NYT que “en su afán por deshacerse de los médicos cubanos, el gobierno de Trump ha castigado a todos los países del hemisferio y, sin duda, eso ha significado más casos de la COVID y más muertes por el virus. Es indignante”.

Por tal razón, los países más pequeños, superpoblados y menos poderosos fueron los más afectados por esa estrategia utilizada por los feroces opositores de la izquierda latinoamericana.

Kirkpatrick  y León Cabrera, tomaron como ejemplo la situación de Ecuador, el cual accedió a la presión estadounidense y, poco antes de la pandemia, retornó a casi 400 trabajadores de la salud cubanos.

Luego, el país también sufrió la congelación de la financiación de la organización de salud por parte del gobierno de Trump, lo que obstaculizó su capacidad para proporcionar suministros de emergencia y apoyo técnico.

EL NYT narra que cuando golpeó la pandemia la OPS empezó a recaudar 92 millones de dólares para enviar expertos en enfermedades infecciosas y suministros cítricos y que más tarde esa suma se elevó a 200 millones de dólares.

Para esa ocasión, Estados Unidos casi no ofreció dinero (en tiempos normales, Washington sería uno de los mayores contribuyentes), por lo que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) se convirtió en el principal donante, dirigida por el embajador John Barsa, un cubanoestaodunidense y crítico del régimen de La Habana que en 2019 participó en una conferencia de prensa para anunciar la demanda contra la Organización Panamericana de la Salud.

Con la crisis económica ya anunciada, la Oficina Sanitaria Panamericana (PASB) dijo en un informe que ‘’la retención de fondos del gobierno de Trump estaba reduciendo significativamente la capacidad de esa institución para brindar cooperación técnica a sus Estados miembros y que esto implicaba la liberación de muchos miembros críticos del personal y trabajadores contingentes”.

Luego, Trump anunció que Estados Unidos se retiraba de la Organización Mundial de la Salud y su gobierno congeló temporalmente otras subvenciones de la agencia panamericana, por lo que la USAID hizo una excepción y agregó unos 3.9 millones de dólares en donación.

Posteriormente, Mike Pompeo, secretario de Estado, dijo que la OPS debía explicar cómo llegó a ser intermediaria en un plan para explotar a los trabajadores médicos cubanos. Tal declaración intensificó la campaña contra la agencia.

“La OPS no tenía las herramientas ni tampoco el dinero”, dijo Mandetta, el exministro de Salud brasileño que trabajó con Bolsonaro para expulsar a los cubanos. “La OPS no pudo expandirse de la manera en que se necesitaba y en Ecuador, en Bolivia, había gente muriendo en sus hogares y cuerpos abandonados en las calles por la falta de asistencia”.

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Dada la situación se tuvo que utilizar fondos de Canadá para que la organización sanitaria enviara algunos equipos de protección a Ecuador el 25 de junio.

Finalmente, y por presión del Congreso estadounidense, el gobierno de Trump desbloqueó 65 millones de dólares el 15 de julio, evitando la insolvencia de la organización.

Pompeo dijo que había aceptado una investigación externa del programa de médicos cubanos y que otros fondos se descongelaron poco tiempo después, luego de una suspensión de aproximadamente tres meses.

Esta investigación realizada por los periodistas del New York Times concluye en que, a pesar de que ambos presidentes han sido afectados por el virus, Bolsonaro continúa promoviendo el fármaco y Trump sigue presionando a otros países para que expulsen a los médicos cubanos.

En cambio, la OPS aún no ha logrado recaudar los 200 millones de dólares para ayudar a sus países miembros en la lucha contra la pandemia.

CUBANOS EN EUROPA

Lo cierto es que, a medida que crece este pleito político regional en medio de la pandemia, en Europa han acogido a los galenos cubanos y han mostrado mejoras en la salud de sus pacientes debido a las prácticas de estos ante la pandemia.

El NYT sostiene que aquella cena será recordada por propagar la infección, la cual consolidó una asociación entre Trump y Bolsonaro centrada en el desprecio que compartían respecto al virus, aunque ambos ya habían mostrado sus propias ideologías para socavar  la capacidad de América Latina en cuestión de respuesta a la pandemia

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