SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Siendo muy joven, Jean Louis llegó a República Dominicana huyendo de la violencia política en Haití, nación que ocupa la parte occidental de la Isla Hispaniola.

Haití, después de sufrir gobiernos dictatoriales, golpes de Estado e inestabilidad, ahora intenta construir una democracia en medio de las precariedades y la miseria extrema que afecta a la mayoría de su población, y que se agudizó con el fuerte terremoto del año 2010.

En su país, Jean era policía, pero a su llegada a República Dominicana se ha visto en la necesidad de dedicarse a ser obrero de construcción, empezando por hacer las tareas más duras y peor pagadas, como ocurre con los inmigrantes más pobres.

Su adaptación al principio no fue sencilla, todavía habla con dificultad el español. Él, como cientos de miles de haitianos que viven en el país, llegó con la esperanza de lograr mejores condiciones de vida.

Cada inmigrante tiene su propia historia y razón particular para abandonar su tierra. La migración es uno de los fenómenos sociales que transforman más rápidamente las comunidades en los tiempos actuales, pero cada día las condiciones de ese traslado de personas toma características diferentes.

“La emigración supone siempre un salto cultural, un desarraigo incurable, una profunda herida en los lazos sociales, culturales y afectivos”, sostiene el reconocido sociólogo argentino Mario Margulis.

En la actualidad la vocación de la migración haitiana es diversa, pero muchos vienen obligados por las condiciones económicas, sociales y los desastres naturales que han abatido al vecino país.

Migración haitiana en cifras

La mayoría de los extranjeros que residen en el país son haitianos. Según el Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, esta población representaba el 64% de los inmigrantes en República Dominicana.

Sin embargo, estos datos son sólo aproximaciones, porque en realidad, hasta el momento ha resultado difícil determinar la cantidad de inmigrantes haitianos que existen en la República Dominicana. Las razones son diversas. Una de ellas es  el temor a contestar en los Censos y encuestas que tienen los haitianos, dada la condición migratoria irregular de muchos. Otro motivo es la manipulación ideológica de los datos por parte de algunos sectores de poder.

En los últimos años la migración haitiana ha experimentado un acelerado proceso de urbanización. La Encuesta de Inmigrantes Haitianos (FLACSO-OIM 2004) reveló que el 55% de los inmigrantes haitianos residen en zonas urbanas.

Aunque muchos haitianos vienen a este lado para intentar mejorar sus condiciones de vida, otros se han visto obligados a trasladarse huyendo de la violencia política y los desastres causados por fenómenos naturales; como ciclones y el terremoto de 2010.

Parte importante de los migrantes están en estatus migratorio irregular, por lo difícil que resulta migrar por vías legales. Estas deficiencias han generado un comercio que se sustenta en el tráfico ilícito de personas.

Algunos que lograr regular su condición, como Jean, regresan periódicamente a Haití. Según una encuesta reciente, desarrollada por el Ministerio de Trabajo, se estimó que el 58% de los trabajadores de la construcción habían realizado al menos dos ciclos migratorios entre Haití y República Dominicana.

La mano de obra haitiana sostiene el campo

Según datos del Ministerio de Trabajo, aún el sector agrícola continúa concentrando la mayor parte de la mano de obra inmigrante (47%), seguido por la construcción (18%), comercio (14%) y servicios (9%).

Sin embargo, no todos los haitianos que residen en el país vienen para trabajar. Un estudio reciente indica que los estudiantes haitianos en universidades dominicanas ascienden a 3,806 (D’Oleo 2011).

Una aplicación reglamentaria fuertemente criticada

El 19 de octubre de 2011 el Poder Ejecutivo firmó el Decreto No. 631-11 a través del cual se reglamentó la Ley General de Migración No. 285-04 del 14 de agosto de 2004.

La Sociedad Civil criticó la adopción del Reglamento que calificó de poco transparente y excluyente. Organizaciones vinculadas a los inmigrantes entienden que se debió consultar a los distintos sectores que participan en la problemática, para crear un consenso en la aplicación de la ley.

Otra de las críticas se fundamentan en que el Reglamento no facilita a los trabajadores temporeros su inclusión de manera legal al sistema productivo nacional.

El reglamento no es explícito sobre el proceso de repatriación de personas en situación irregular, lo que deja abierta la posibilidad para que se sigan suscitando incidentes de abusos y violación de los derechos humanos.

Igualmente, se criticó que los médicos sean obligados a reportar un control migratorio de las mujeres que dan a luz, lo que puede provocar que la población migrante se abstenga de acudir al médico.

Abusos contra inmigrantes y actos de odio

A pesar de que según el Reglamento de Ley de Migración los menores  de edad, mujeres embarazadas o lactantes, adultos mayores y personas solicitantes de asilo, no podrán ser detenidos por motivos migratorios, estos grupos vulnerables continúan siendo deportados.

En noviembre y diciembre de 2011 se deportaron a 493 y 297 niños*, respectivamente.

En el pasado año, se suscitaron varios eventos violentos que involucraron a personas de ambas naciones. Uno de ellos fue una situación ocurrida en Santiago a principios de año; otro incidente tuvo lugar en La Descubierta en el mes de noviembre.

Según reporta el periódico El Nuevo Diario, del 13 enero 2011, líderes de juntas de vecinos de Santiago declararon que inmigrantes en situación migratoria irregular debían ser expulsados del país. Los vecinos acusaban a los haitianos de la delincuencia y de los casos de cólera en la ciudad.

La lucha seguirá

En la actualidad, la lucha de los hijos de los migrantes por sus derechos continúa con más visibilidad que nunca. Se han celebrado varias movilizaciones, donde los miembros de esta población ha demandado que se respeten sus derechos.

Manifestación organizada por Reconoci.do, un movimiento que lucha por el reconocimiento de la nacionalidad dominicana a hijos de migrantes.
Fuente externa/ Acento.com.do

El pasado 4 de diciembre, cientos de muchachos de diferentes partes del país, tales como La Victoria, Villa Altagracia, Sabana Grande de Boyá, Palmarejo y Puerto Plata, hicieron presencia en el local de la Central Nacional de Transportistas Unificados, CNTU, para hacer sentir su protesta contra la discriminación de la cual son víctimas.

En esa ocasión, Liliana Dolis, directora del Movimiento de Mujeres Dominico Haitianas expresó: “Estamos aquí presentes para pedirle a las autoridades que respeten nuestros derechos como dominicanos, nacidos y criados aquí”.

Dolis se refería específicamente a los efectos de la Circular 017 y la Resolución 012 emitidas por la Junta Central Electoral, que dificulta seriamente la condición civil de hijos de haitianos nacidos en el país

Solange Dandre Pierre, también se pronunció esa mañana. “A quienes piensan que nuestros reclamos no son válidos, yo les digo que conversen con Marilys Segura, Valentina François o con Danny Pierre y les pregunten cómo se sienten de ser muertos civiles en el país que los vio nacer” dijo llena de indignación la hija de Sonia Pierre.

Ahora, no resisten solos. También dominicanos sensibles se han solidarizado con la causa de los dominicanos hijos de haitianos. En el marco del movimiento Reconocidos, se ha celebrado diversas actividades de protesta, entre ellas, el pasado 12 de diciembre también se celebró un acto en el Parque Duarte, donde artistas y comunicadores apoyaron esta causa entre música y consignas.

*Departamento de Estadísticas, Dirección General de Migración.

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