SANTO DOMINGO, República Dominicana.- En la revista inglesa Nature se lee hoy en  https://www.nature.com/articles/s41467-018-06934-3 que la nueva forma de cultivo de células para mejorar las técnicas de los injertos de piel deja de lado el uso de células de ratones mezcladas con humanas, técnica que si bien arroja grandes resultados entraña el peligro de generar infecciones y reacciones inmunológicas adversas.

La mezcla de material genético entre especies ha permitido en los últimos años técnicas para efectuar injertos de piel que llegan a restaurar, en algunos casos, hasta el 90 % de la superficie corporal de pacientes con heridas graves o quemaduras como las que presentaba el expresidente de Bolivia Jaime Paz Zamora, único sobreviviente de un catastrófico atentado aéreo ocurrido en 1980, planificado en su contra por la dictadura de Luis García Meza.

En los injertos tradicionales normalmente se extraen células epiteliales del propio paciente y estas se desarrollan en cultivos de laboratorio que ya contienen células de ratones y así se forman parches de tejido más grandes, los cuales se injertan después sobre las áreas afectadas.

Para superar los riegos de infecciones y reacciones inmunológicas adversas, el equipo de científicos en Singapur recurrió a una proteína llamada laminina, presente en el cuerpo humano.

El experto al frente de esta investigación, Karl Tryggvason, y sus colegas de la Escuela de Medicina Duke-NUS de Singapur, constataron que dos variantes específicas de la laminina (LN-511 y LN-421) son capaces de reforzar el proceso de crecimiento de "los queratinocitos en la piel de un humano adulto".

Los queratinocitos son las células predominantes en la epidermis y, gracias a su alto contenido de queratina (una proteína que se caracteriza por su resistencia), estimulan el crecimiento de células epiteliales, como las que revisten la superficie de la boca, el estómago y los intestinos.

Pudieron sustituir completamente las células de ratones con queratinocitos

De esta manera, los científicos pudieron sustituir completamente las células de ratones con queratinocitos para así desarrollar cultivos compuestos exclusivamente por material humano, listos para aplicar en injertos de piel.

“Estos resultados muestran que el sistema propuesto no solo puede proporcionar un uso más seguro de queratinocitos en las clínicas, sino que también facilita el uso más amplio de otras células epiteliales humanas cultivadas en la medicina regenerativa”, destaca el estudio..

Método para curar heridas sin dejar cicatrices gracias a piel de sapo

Poco antes del anuncio de lo logrado en Singapur, la revista FASEB de la Federación de Sociedades Americanas para la Biología Experimental dio cuenta de que científicos chinos han descubierto que determinadas proteínas obtenidas en la piel de una subespecie de sapo llamada 'bombina maxima', que vive en el suroeste de ese país, pueden regenerar la dermis humana en una herida sin dejar cicatrices.

FASEB Journal, una revista científica relacionada con las biociencias experimentales que promueven el progreso científico y la educación, publicó en julio este hallazgo chino: https://www.fasebj.org/doi/10.1096/fj.201800087R

Los científicos del Instituto de Zoología de Kunming, perteneciente a la Academia China de Ciencias, descubrieron que las proteínas que componen los poros en la piel de este sapo tienen la función de reparar el tejido y que esta puede usarse en humanos.

Pero ojo que las heridas deben estar libres de cicatrices, explicó Zhang Yun, líder del grupo de investigadores, quien reveló que se inspiró para el estudio en las características de la piel de los anfibios.

"La piel de los anfibios se encarga de la respiración y el equilibrio hidrosalino, y las heridas que sufren no pueden formar cicatrices para no dañar las funciones fisiológicas y no tener consecuencias letales", explicó.

La sustancia puede no solo promover la curación de las heridas, sino también ayudar a reducir los edemas traumáticos y proteger las heridas cutáneas de infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos.