Alba Santandreu

Sao Paulo, 24 nov (EFE).- Texto íntegro de la entrevista concedida por el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva a la Agencia Efe, en la sede del instituto Lula, en Sao Paulo:

PREGUNTA. En su opinión, ¿qué país encontrará en 2018 el ganador de las elecciones, tanto en el plano económico como social?

RESPUESTA. Quien gane las elecciones en 2018 va a recibir un país muy diferente de aquel al que las personas estaban acostumbradas a ver algunos años atrás. La economía no está bien, la caída del PIB llegó a más del 8 % en ese periodo. La inflación se ha reducido, pero el desempleo continúa muy alto, el consumo está muy bajo y tenemos un problema de déficit fiscal, necesitamos un arreglo para que el Estado brasileño puede invertir de nuevo. Si el Estado no tiene dinero para invertir, no vamos a atender las demandas de infraestructura, porque la iniciativa privada no va a poner dinero para construir una infraestructura.

El hambre volvió a Brasil, nosotros habíamos salido del mapa del hambre, según la ONU. La miseria está creciendo, el desempleo está creciendo, los sueldos están cayendo. Derechos que habíamos conquistado desde 1943 fueron eliminados ahora por el Congreso Nacional, todo en función del impeachment que le realizaron a la presidenta Dilma Rousseff.

Si gana un candidato de derecha, él va a continuar desmontando las conquistas del pueblo trabajador y va a continuar privatizando y vendiendo el patrimonio público. Si gana algún candidato de izquierda, va a tener que tener un compromiso de revocar muchas de las cosas que fueron hechas por el Gobierno golpista.

La disputa electoral no comenzó, yo me estoy poniendo al servicio del Partido de los Trabajadores (PT) como candidato. El PT obviamente va a definir eso el próximo año. Las posibilidades de ganar unas elecciones son muy grandes. El pueblo recuerda cuando yo era presidente de la República.

Tenemos una pelea judicial, con denuncias contra el PT y denuncias contra mí. Yo ya probé mi inocencia, estoy esperando que ellos prueben alguna culpa, porque hasta ahora sólo yo he tenido que probar alguna cosa.

Estamos tranquilos, estamos preparando al PT, estamos trabajando un programa que pueda no solo perfeccionar aquello que habíamos hecho, sino también colocar nuevas propuestas para generar nuevas esperanzas y expectativas en la sociedad brasileña.

Cuando gané en 2002, Brasil estaba en una situación muy difícil. Con una inflación del 12 %, con 12 millones de desempleados, tenía una deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 30.000 millones de dólares, no tenía dinero para pagar sus importaciones y conseguimos arreglar el país y conseguimos entregarlo para Dilma Rousseff con un crecimiento del PIB del 7,5 % y una economía a todo vapor.

Dilma dio continuidad a eso, entre 2011 y 2012 la economía todavía creció bien, en 2013 crecimos solo un 1 % y en 2014 la crisis llegó fuerte y Dilma intentó arreglar, pero la derecha en el Congreso no permitió que se arreglase porque no aprobó los cambios que ella mandó al Congreso.

Para quien gane las elecciones, no va a ser fácil resolver lo que pasa en Brasil.

P.- ¿Qué le haría desistir de la candidatura?

R.- Yo no insisto en la candidatura, un candidato no se inventa. No es posible inventar un candidato. Soy el candidato con mayor perspectiva de ganar las elecciones en Brasil. En todas las encuestas aparezco con el doble de votos que el resto de candidatos juntos. El PT no va abrir mano de un candidato que tiene perspectivas de ganar para intentar crear un candidato nuevo. Me gustaría que tuviéramos decenas y decenas de personas preparadas en el PT para ser candidatas, pero el partido entiende que en ese momento mi candidatura es lo que más puede ayudar a Brasil, al PT y al pueblo trabajador brasileño.

Hay quien dice que la justicia va a impedir que yo sea candidato. Yo no estoy preocupado con eso, porque antes de ser candidato quiero probar mi inocencia y quiero que ellos prueben alguna acusación contra mí. No es la primera vez que los sectores más reaccionarios, de derechas, persiguen a alguien. Y cuando no encuentran nada no piden ni disculpas. Fue así con Felipe González en España cuando dejó el Gobierno después de 14 años, fue así con otras personas, está siendo así conmigo y con Cristina Kirchner y va a ser con otros compañeros que osaron gobernar en beneficio del pueblo trabajador, más pobre, oprimido.

Estoy tranquilo con las elecciones de 2018, van a ser muy disputadas. Creo que cuando más candidatos haya mejor. Quién sabe si cuánta más gente haya, más suerte puede tener el pueblo de elegir al más cualificado o a la más cualificada para gobernar Brasil.

P.- Las encuestas prevén una disputa en la segunda vuelta con el diputado de extrema derecha Jair Bolsonaro. Usted ha afirmado que Bolsonaro tiene derecho a ser candidato, pero algunos sectores de la izquierda piden un enfrentamiento ideológico con él. ¿Está dispuesto a entrar en la batalla?

R.-Yo no elijo el candidato. No está seguro si el candidato es Bolsonaro o seré yo en segunda vuelta. Lo que las encuestas muestran es que si disputo con Bolsonaro, gano; si disputo con Alckmin (Geraldo Alckim, gobernador del estado de Sao Paulo), gano, y si disputo con otro candidato, yo gano. Pero todavía no empezó la campaña, es muy pronto para estar creyendo y trabajando solo encima de las encuestas. A partir de marzo se definirán los candidatos, la convención de los partidos será en junio del año que viene. No se sabe cuántas candidaturas, no sabemos quién va estar en la segunda vuelta y quién va ganar las elecciones. Soy muy consciente de que el PT va a presentar la mejor propuesta con base en el legado que dejamos en este país. Es posible mejorar las condiciones en Brasil. Las personas se olvidan que cuando yo gobernaba, Brasil soñaba en ser la quinta economía del mundo, nosotros llegamos a ser la sexta. Somos la novena otra vez.

Brasil tiene un mercado interno muy fuerte, que necesitamos reactivar. Brasil necesita crecer desde el punto de vista del desarrollo industrial. Para que la industria crezca necesitamos consumo y para eso es necesario crédito y financiación. Y quien puede hacer eso es el Estado. Cuando empezó la crisis en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers, la deuda americana era 65 % y hoy es del 110 %. La de Brasil era menor del 34 % y hoy está 60 y poco. Es muy pequeña si se compara con Alemania, Francia, Japón, EEUU y hasta España.

Necesitamos inversiones para que la economía vuelva a crecer y cuando la economía vuelva a crecer, la deuda pública en relación al PIB va a caer.

P.- ¿Repetiría la carta de los brasileños, con la que calmó al mercado financiero en 2002, antes de ganar las elecciones?

R.- No. Yo ahora pretendo hacer una carta diferente a la de 2002. En 2002 hice una carta al pueblo brasileño dirigida al mercado, asumiendo compromisos sobre la seriedad de mi Gobierno. Yo ya probé que tengo responsabilidad fiscal, probé que el Estado brasileño solo podía gastar aquello que tenía, que nadie necesite darme sugerencias para conseguir superávit y pagar mis deudas. Ahora quiero hacer una carta al pueblo brasileño para el pueblo. Quiero hablar con el pueblo, con la clase media brasileña, con los trabajadores, con los jubilados, con el pequeño productor rural, el micro emprendedor individual y el micro empresarios.

Quiero hablar con esa gente para discutir con seriedad que Brasil no puede tener una economía basada en el rentismo, no puede continuar con una economía en la que quien paga impuesto de renta son las personas que trabajan y que los ricos pagan muy poco impuesto comparado con los pobres. Vamos a discutir de forma diferente esta campaña. Vamos a discutir la reglamentación de los medios de comunicación en este país porque es necesario democratizarlos. Hay que facilitar el derecho de respuesta, porque aquí es muy complicado. Internet ayudó mucho, democratizó un poco, pero necesitamos hacer mucho más.

La educación es lo principal. Ningún país se desarrolló sin invertir en educación. Necesitamos hacer una inversión muy fuerte, pero para eso necesitamos discutir con la sociedad brasileña la revocación de algunas medidas que los golpistas tomaron, como la enmienda constitucional que limita los gastos por 20 años.

P.- Pero para eso sería necesario el apoyo del Congreso. ¿Y si el Congreso continúa conservador?

R.- Vamos a tener que trabajar con el pueblo durante el proceso electoral para convencer el pueblo de que necesita mejorar la calidad del Congreso, para mejorar las conquistas que necesita.

P.- ¿Repetiría la alianza con los partidos de centro derecha?

R.- La alianza se hace de acuerdo con el resultado electoral. Se puede ganar una elección sin hacer una alianza con partidos políticos, pero para gobernar necesitas construir la mayoría. Tenemos como ejemplo España, donde el Gobierno tuvo dificultades para construir la mayoría. Tuvimos el ejemplo en Portugal, donde quien ganó no consiguió construir la mayoría y los socialistas asumieron. Estamos viendo ahora en Alemania a Ángela Merkel con un problema serio, porque ganó, pero necesita construir la mayoría y va a tener que hacer alianza con el SPD (Partido Socialdemócrata) que ella no quería. Se hace alianza en función del resultado electoral, no alianza para ganar las elecciones, sino alianza para gobernar y a partir de ahí puedes hacer un acuerdo programático con algún partido político.

P.- ¿Incluido el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, el partido del presidente Michel Temer)?

R.- Tenemos que esperar primero el resultado electoral para no estar sellando ningún partido o negando cualquier partido político. Cuando las elecciones terminen, usted va a ver qué partido eligió diputados, cuántos y cuál es la fuerza de cada uno en el Congreso y con quien necesita hacer alianza. Las personas que dicen que no van a hacer ninguna alianza, simplemente no van a gobernar. Como ya fui Gobierno, como se lo que es eso y sé como el mundo funciona, vamos a tener que trabajar. Yo no necesito alianza para ganar las elecciones. Normalmente las personas hacen alianza porque necesitan de tiempo de televisión, porque el candidato tiene que ser conocido. Yo no necesito de eso, pero soy consciente de que para gobernar solo necesito más de 340 diputados y más de 53 senadores. Yo cuento siempre una historia, lo ideal sería que un partido político ganara unas elecciones, eligiese el presidente, la Cámara y el Senado, todo el mundo suyo, pero eso es imposible. Lo segundo sería elegir con los aliados y sectores de izquierda y progresista la mayoría necesaria para gobernar, pero eso también es difícil. En verdad usted hará alianza con quien disputó las elecciones y cuando tenga el resultado final, ahí ve con quien puede va conversar.

P.- ¿Cree que Brasil está más conservador?

R.- No creo que Brasil esté más conservador. El mundo está más conservador. Hay un conservadurismo en el mundo entero. La elección de Trump es una demostración de conservadurismo total. En otros países del mundo que los sectores más progresistas de izquierda fueron negados. Las personas negaron los valores que la izquierda construyó durante 50 años. Hay un conservadurismo contra la inmigración. Las personas de África está teniendo dificultades para ir a Europa porque nadie quiere al pobre. Hay conservadurismo, hay mucha falta de liderazgo en el mundo.

Mire, yo por ejemplo en España son muy afín al PSOE, pero me pongo feliz cuando aparece una novedad como Podemos con un nuevo discurso. Soy afín al SPD en Alemania, pero estoy feliz cuando surge otras fuerzas de izquierda disputando las elecciones. Mis amigos socialistas perdieron las elecciones en Francia y surge Macron, que todavía es una tesis, porque aun no mostró practicidad de Gobierno, pero consigue ganar las elecciones de forma diferente. El mundo está exigiendo nuevas propuestas, nuevos candidatos, nuevos partidos, una nueva forma de gobernar y en ese sentido creo que el PT puede ganar las elecciones en Brasil. El PT es el mejor partido, es el mayor partido y es el que tiene la mejor práctica de gobernanza.

P.- Si finalmente no es el candidato. ¿El PT tiene una alternativa?

R.- Yo no discuto eso. ¿Sabes por qué? Si yo discuto eso, quien tome nuestra entrevista titulará: 'Lula admite no ser candidato'. Yo quiero ser candidato, voy a pelear para ser candidato, por una única razón: porque creo que tengo condiciones de juntar lo que existe de mejor en este país para que Brasil crezca de nuevo, vuelva a generar empleo y comience a discutir la distribución de riqueza en este país. Para volver a invertir en educación, para hacer que Brasil vuelva a ser respetado en el mundo. Yo ya hice eso una vez y tengo condiciones de montar un equipo con la sociedad brasileña, para reconstruir el autoestima del pueblo brasileño. Es por eso que no discuto alternativas o un plan B, yo quiero ser candidato. Quien quiera impedir que yo sea candidato que lo impida, pero yo voy a continuar siendo candidato, porque creo que tengo condiciones de juntar los brasileños que quieren reconstruir el país.

P.- ¿Cuál cree que fue el mayor error político en su Gobierno?

R.- Todo lo que no conseguí hacer puede que haya sido un error político. Podría haber hecho una reforma tributaria, pero no lo conseguí a pesar de haber mandado dos propuestas al Congreso. La última propuesta de reforma tributaria que yo mandé en 2007 contaba con el acuerdo de los gobernadores, de los empresarios y del movimiento sindical, pero cuando llegó al Congreso no anduvo. Podría haber hecho la regulación de los medios de comunicación. Hice la propuesta, pero no le di entrada, por lo que después que salí no anduvo. Podríamos haber evolucionado más en la cuestiones sociales, podríamos haber hecho un poco más y por eso pretendo volver, para hacer aquello que no hice.

P.- ¿Qué sería lo primero que haría si volviera al palacio de Planalto?

R.- La primera cosa tomar posesión. Y después voy a montar un Gobierno y luego empezar a gobernar. No hay una primera cosa. Cuando fui elegido en 2002, llevé a todos los ministros a conocer las áreas más pobres de Brasil para que supieran que no teníamos que gobernar para Brasilia, teníamos que gobernar para Brasil.

Ganando las elecciones y tomando posesión, pretendo comenzar a reunir a la sociedad. Hacer reuniones para definir claramente cuales son las prioridades. Obviamente que vamos a intentar aprobar un referéndum revocatorio para que podamos gobernar Brasil.

P.- En una reciente gira de campaña dijo que está "perdonando a los golpistas". ¿Está perdonando Temer, Cunha y los otros líderes del PMBD o a los ciudadanos?

R.- No. Los golpistas no solo hicieron un golpe porque quisieron, hicieron un golpe porque tuvieron el apoyo de una parcela de la sociedad. Esa gente que fue a la calle, que golpeó cazuelas, esa gente son electores brasileños que necesitamos respetar. Esas personas no son enemigas porque en un determinado momento estuvieron contra nosotros. Es posible conquistar de nuevo a esas personas para un proyecto para Brasil.

P.- Después de un año en que la izquierda ha repetido el discurso del golpe y de Temer golpista. ¿Cree que la militancia esta preparada para perdonar?

R.- Las personas no van a perdonar el golpe nunca, ni nadie debe perdonar el golpe. El golpe prácticamente fue rasgar la Constitución, fue faltarle el respeto a 54 millones de electores que votaron en Dilma. La mitad de la población se puso nerviosa y creía que los golpistas resolverían el problema de Brasil. No se puede estar peleando con el pueblo la vida entera. Es necesario un discurso con la sociedad brasileña, que atienda los intereses de aquellas personas que votaron en Lula y Dilma y aquellas que no votaron en nosotros.

Quien sea candidato va a tener que trabajar así para intentar ganar el mayor número de votos posibles, porque solo así se puede ganar las elecciones.

P.- En algunos momentos de 2014 hubo una cierta polarización en Brasil. ¿Cómo ve esa polarización en Brasil y en torno a su figura?

R.- Cada vez que disputamos las elecciones, fueron divididas. En 2002, en la primera vuelta tuve un 49 % y la segunda un 46 % o 47 % de los votos. En las siguiente sucedió la misma cosa, por eso son importantes las elecciones en dos vuelas. En la primera vuelta disputas y en la segundo hace las alianzas políticas con los partidos.

Usted construye la mayoría en el proceso electoral. ¿Cómo es la elección en España, en Alemania, en Estados Unidos? Toda elección con más de un candidato es polarizada, solo en China que el presidente gana con el 100 por cien de los votos. En democracia siempre serán polarizadas. Creo, sinceramente, que hay un intento de mostrar el resultado del embate democrático como si fuese una polarización, como si fuera un enfrentamiento de la sociedad. Lo que es importante es que quien pierda, respete. Yo respeté en el 89, respeté en 94, respeté en 98, perdí las elecciones y no fui a la calle a protestar, esperé cuatro años para presentarme de nuevo. Si el PT gana, quien pierda va tener que esperar cuatro años.

Si el PT pierde y otro gana, el PT va a tener que aprender a esperar cuatro años. Es así que se ejerce la democracia, fuera de eso es autoritarismo.

P.- En los últimos meses ha habido una ola de centro derecha en Latinoamérica. ¿Cómo ve el momento de la izquierda en la región?

R.- La elección de Chile es la primera después de Ecuador en la que hay un enfrentamiento entre sectores conservadores y sectores más a la izquierda. Vamos a ser francos, la izquierda ganó en Ecuador; Piñera pensaba que iba a ganar en la primera vuelta y la izquierda, sumada, ganó las elecciones, tuvo más votos. Si supieran organizarse, juntarse, podrán ganar las elecciones en Chile también. Vamos a tener elecciones en Brasil y vamos a ver como va a quedar la sucesión de Tabaré en Uruguay, vamos a ver la elección del presidente de Argentina. Yo creo que mucha cosa va a cambiar. Maduro acabó de tener una victoria contra todos los pronósticos de la derecha en el mundo. En Colombia, Santos, contra los sectores más reaccionarios de Colombia, consiguió hacer un extraordinario acuerdo de paz con las FARC, creo que es una cosa muy buena. Creo que la izquierda tiene muchas condiciones y los sectores progresistas democráticos tienen muchas condiciones de volver a ganar las elecciones en Latinoamérica. Y si Brasil gana aquí, tendremos condiciones de influir a muchas personas en Latinoamérica.

P.- Tiene una condena en primera instancia y seis procesos abiertos. En caso de ganar las próximas elecciones, ¿Cómo conseguiría implantar medidas contra la corrupción con procesos todavía en abierto?

R.- Todas las medidas de combate a la corrupción que se están poniendo en práctica ahora fueron aprobadas en el Gobierno de Lula y Dilma. Hicimos eso porque creemos que la corrupción tiene que ser combatida y el ladrón tiene que ser preso, por eso no estoy en contra de la operación Lava Jato, estoy en contra de la subordinación de la Lava Jato a los medios de comunicación. Estoy en contra de la condena de los titulares de los periódicos. Estoy en contra de que las personas sean presas y forzadas a hacer delaciones. Hay gente que está presa desde hace tres o cuatro años para hacer delaciones. Estoy desafiando todo el santo día a la Policía Federal, al Ministerio Público y al juez Moro a mostrar una única prueba contra mí. En el proceso del triplex, por el cual fui condenado, Moro reconoce que no es mi apartamento, reconoce que no hay dinero de soborno, pero aun así no tuvo coraje de absolverme porque está prisionero de los medios de comunicación.

Yo creo que un juez que juzga a una persona en función del titular de los periódicos, no es muy espabilado, porque un juez debe juzgar en base a los autos del proceso. Por eso que hay testigos, por eso la Policía Federal investiga y cuando usted encuentra una prueba, usted la muestra.

Voy a darte un ejemplo. La policía federal fue a casa de mucha gente, encontró dólar, oro, euro, encontró un montón de cosas. Fueron a mi casa, a casa de cuatro de mis hijos, a casa de directores del instituto Lula, de funcionarios de instituto y no encontraron nada. ¿Por qué no tuvieron coraje de decirle a la opinión pública que no encontraron nada? ¿Por qué quedaron en silencio? Cuando encuentran algo hacen un carnaval, pero cuando no encuentran nada ellos deberían de pedir disculpas delante de la prensa, a mí, a mis hijos, a la opinión brasileña. Si esa gente está acostumbrada a lidiar con políticos que robaron, ellos van a lidiar con un político que no robó. Yo solo quiero que me pidan disculpas, o que muestren una prueba. Desde hace tres años estoy siendo perseguido, no son tres días. Rompieron mi sigilo bancario, pusieron en la televisión conversación con mi mujer, con Dilma.

Yo espero que esas personas sean serias, si ellos no están acostumbrados a lidiar con gente seria, quiero que sepan que rectitud de comportamiento, intimidad y derecho a la honra no necesita tener dinero. Dignidad tengo mucha y aprendí eso con mi madre analfabeta, de la que tengo mucho orgullo.

P.- ¿Tomaría nuevas medidas contra la corrupción?

R.- Nosotros ya tomamos todas las medidas. Todo lo que está pasando es por nosotros. Nosotros creamos las leyes, el mecanismo de investigación, pero lo que creo es que todas las personas son inocentes hasta que se pruebe lo contrario. Solo puede detener a una persona si tiene prueba que esa persona robó, ahí detenga, pero si no tiene prueba, esa persona es inocente.

Yo quiero construir un Estado de Derecho Democrático en este país. El señor Moro tiene todo el derecho de juzgar a quien el quiera con base en los autos de los procesos, con bases en las pruebas. Voy a dar un ejemplo: en mi declaración en el proceso del triplex, llevamos 87 testimonios, pero parece que no llevamos ninguno, porque no prestaron la menor atención.

P.- Más allá del Lula político, ¿cómo se encuentra el Lula padre, el Lula abuelo, el marido que hace un año perdió a su mujer doña Marisa?

R.- Creo que esa pregunta no debería de ser hecha a mis hijos, porque yo no voy a hablar bien de mí mismo, que soy un buen padre. Yo estuve casado con Marisa 43 años y tuve un matrimonio muy sólido. Tengo cinco hijos y no sé si ellos tienen algunas quejas sobre mí, deben de tener, pero paciencia. Yo creo que todo hijo puede en algún momento reclamar del padre.

Creo que mi relación con mis hijos es ampliamente saludable.

Me gusta estar en casa, no me gusta salir mucho; me gusta construir amistades, soy un hombre de muchos amigos, me gusta tratarlos bien y es recíproco. Me siento muy feliz con lo que conseguí hasta ahora. No sé si voy a mejorar o empeorar, pero creo que nadie consigue sobrevivir en política si no es un constructor de amistades, de buenas relaciones y eso es lo que hago: trato a las personas bien y las personas me tratan bien.

Me gusta respetar y me gustan que las personas me respeten. Así que traté a Aznar, a Felipe González, así me relacioné con Bush, con Obama. No se hacer política sin tocar a las personas, sin abrazar, porque creo que la relación humana es una cosa química, no es algo que se resuelve por email, hay que mirar a los ojos. Solo espero vivir mucho tiempo para intentar construir un mundo mejor. De la misma fe que creo en Dios, creo que Brasil no merece pasar por lo que está pasando.

Brasil es muy grande, tiene un poder económico extraordinario, tiene un mercado consumidor extraordinario y solo es necesario hacer que el dinero circule en la mano de muchas personas y no pocas. Si consigue que 50 dólares lleguen a la mano de una persona pobre, ese dinero vuelve al mercado una hora después. Cuando le da mil millones a un rico, eso se transforma en una cuenta bancaria y esa persona va a ganar dinero especulando financieramente y queremos acabar con esa especulación. Quien quiera ganar dinero que invierta en el sector productivo. Queremos recuperar Petrobras, la industria naval. Esa gente solo sabe vender, vender, vender.

Aquí en vez de hacer inversiones y generar empleo y riqueza, ellos van vendiendo cosas que no son de ellos, sin consultar al pueblo.

Construyeron una mayoría fascista en el Congreso Nacional y creen que pueden deshacerse de Brasil. Queremos cambiar eso. Quiero hacer una campaña muy verdadera y decirle al pueblo que si quieren un país soberano, respetado, que vuelva a crecer, a distribuir riqueza y a invertir en educación, en cultura, en ciencia y tecnología, usted necesita escoger qué diputado y qué partido va a votar.

P.- ¿Cómo evalúa el proceso de independencia de Cataluña?

R.- Veo con cierta tristeza el clima de nerviosismo. Hasta comprendo que hay contencioso históricos en la disputa por la separación. Si pudiese opinar, si fuese español, sería contra la separación. España ya es tan pequeña. Yo di una entrevista al periódico El Mundo y mandé un recado al rey Felipe. Él no debería tomar posición contra, como el tomó, dura como él tomó, porque él debería de ser el mediador. Tiene que haber alguien que converse entre las partes, para no dejar a las personas que se pongan nerviosas, alguien tiene que conversar y quién mejor que un rey para hacer eso.

Creo que los españoles tienen madurez histórica para sentarse entorno a una mesa encontrar lo que es mejor y también saber lo que va a pasar en la UE.

En el mundo que vivimos hoy, necesitamos de armonía, de paz y no de guerra. Me gusta tanto España, es tan bonita, me gusta tanto Barcelona, ¿Qué va a jugar el Barcelona si hay separación? ¿Barcelona y Español solo? ¿No va a haber más rivalidad?

P.- ¿Está de acuerdo con la detención de los líderes del proceso independentista?

R.- Yo creo que no hace falta nadie preso para eso. Es necesario sentarse en una mesa y dialogar. España es un país civilizado, con renta por cápita de 30.000 dólares, no necesita ser un país incivilizado. El consejo que doy a los españoles es sentarse en una mesa y encontrar una solución negociada para que España viva en paz. EFE