BARAHONA, República Dominicana.-“El sur también existe”, reza un poema del uruguayo Mario Benedetti, hecho canción por el español Joan Manuel Serrat, que en estos momentos los sureños dominicanos han hecho suyo, trabajando con empeño por recobrar su normalidad luego del paso de la tormenta tropical Isaac.

Tras el embate de los fuertes vientos y lluvias de Isaac, que alcanzaron el territorio dominicano el pasado fin de semana, los pueblos de la región sur han empezado a levantarse, como si la tragedia les hubiese impregnado de un nuevo ánimo.

La mañana de este martes, 28 de agosto, era un común denominador ver en todas las avenidas y calles de las provincias afectadas a sus residentes limpiando los desechos que arrastraron los ríos en sus crecidas, los escombros que arrojó el viento y los árboles caídos.

En la provincia de Azua los afectados por la tormenta tropical limpiaban sus calles y recogían todos los escombros de la tormenta

A toda marcha trabajaban los encargados de reconstruir el puente sobre el río Ocoa (Los Pilones), que colapsó el pasado sábado, a fin de darle una terminación provisional a la obra.

En la provincia de Azua los afectados por la tormenta tropical limpiaban sus calles y recogían todos los escombros de la tormenta.

Un poco más al Suroeste del país, en Barahona, el panorama era un poco más desolador, decenas de hombres y mujeres trabajan para sacar de sus casas el agua que aun las mantenía inundadas, al tiempo que ponían al sol sus pertenencias “para no perderlo todo”.

Brigadas de diferentes ayuntamientos, miembros de la defensa civil y voluntarios trabajaban de manera mancomunada para retirar los árboles caídos en los municipios El Peñón, Jaquimeyes, Fundación, Palo Alto  y Bombita.

Asimismo, equipos de la Empresa Distribuidora de Electricidad en el Sur (EDESUR) se empeñaban en levantar y reparar los postes y cables de electricidad, a fin de restablecer el servicio de energía en las zonas que estaban a oscuras desde el pasado jueves.

Los dominicanos y dominicanas del sur, al tiempo que dan los primeros pasos para reparar los daños, esperan del auxilio de las autoridades para las tareas más arduas: reconstruir puentes y carreteras, remover rocas de las tierras y ararlas y nivelarlas para dejarlas listas para las nuevas siembras.