SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Miles de dominicanos y dominicanas de origen haitiano son tratados como extranjeros en su propia patria, en el país en que nacieron, el único en que han vivido y conocen.
Cuando la Junta Central Electoral (JCE) oficializó la desnaturalización de los dominicanos descendientes de haitianos, en diciembre de 2007, mediante la Resolución 12-07, ya llevaba mucho tiempo aplicando esa política de manera irregular.
Maribel Saint Louis Noel, una de las jóvenes afectadas con la medida, cuenta que en diciembre de 2005 fue a solicitar su cédula y se la negaron por ser hija de nacionales haitianos, aunque ella nación y se ha criado en la República Dominicana, y no conoce ni tiene otro país.
“Son cosas que nos van afectando como personas, porque nos quita muchas posibilidades de trabajo, de estudios, de establecer una vida común y corriente como personas”
“Me pusieron rechazada porque me tenian que investigar, les pregunté qué me iban a investigar y me dijo, porque tú neres hija de nacionales haitianos, tú no puedes tener cédula. Yo les dije a ellos: sí puedo tener cédula, porque yo nací aquí, a mí me declararon aquí. Mi padre y mi madre son de allá, pero yo soy de aquí, ¿por qué no puedo tener una cédula?”, narra.
Una amiga le había ofrecido trabajo en Casa de Campo, pero al no conseguir la cédula no pudo obtenerlo.
Es bachiller y tiene cursos ténicos, pero ha tenido que “ir a trabajar en casas de familia, cuando podía trabajar en algo mejor”, dice.
Otro caso es el de la joven Yaquelín Valeis Hipólita, que no ha podido trabajar, ni declarar a sus hijas, ni terminar sus estudios que dejó en el primer año del bachillerato. Nunca ha tenido cédula, pero ahora, después de la decisión emanada de un tribunal de San Pedro de Macorís contra la Resolución 12-07, espera obtenerla.
Yojany Joseph Rosario es hija de una dominicana y un haitiano. Le negaron la cédula alegando que su padre es haitiano. Sin embargo, por la nacionalidad de su madre, el diecisiete de enero de este año debieron entregarle el plástico, pero se la negaron porque supuestamente su madre luce como un hombre en la fotografía de su cédula.
Ahora le dicen que tiene buscar la certificación del acta de su madre, gestión que le ha costado mucho dolor.
Y, ciertamente, se trata de un proceso tortuoso, lacerante, como expresa Isidro Berique Delma, otro de los más de mil quinientos afectados: “Son cosas que nos van afectando como personas, porque nos quita muchas posibilidades de trabajo, de estudios, de establecer una vida común y corriente como personas”.
“Mientras uno está estudiando el deseo de uno es, a los veinticinco años ya ser universitario, poder casarme”, asegura Berique Delma.
Acento.com.do conversó con varios de los ciudadanos y ciudadanas que están atravesando por la situación de ser tratados como extranjeros en su propia patria, la República Dominicana.
Dominicanos de origen haitiano le ganan batalla a la Junta Central Electoral
Paraison reclama espacio para domínicohaitianos en el Estado dominicano