SANTIAGO, República Dominicana.-Un aviso colocado en un árbol advierte que está prohibido bañarse en la laguna artificial de Matanzas, balneario en que Luis Alberto Acevedo Silvestre desapareció el viernes.
El joven, de 20 años, se habría lanzado al agua las 3:00 de la tarde del viernes santo, en la comunidad de Palo Amarillo.
Todos los vecinos conocen de la prohibición, pero aseguran que la “muchachada” de la zona nunca ha hecho caso y tiene la laguna como su balneario favorito, a pesar del peligro al que se expone.
Se trata de una fosa dejada por las excavaciones para la extracción de materiales construcción de la antigua Empresa y Agregados Palo Amarillo. Aún se conserva el letrero a la entrada del solar y una vieja maquinaria procesadora de agregados.
Los moradores de Matanzas, Palo Amarillo, La Jagua y otras comunidades cercanas, no ofrecen un dato preciso sobre el tiempo que tiene la laguna de formada, aunque sí coinciden en las versiones de su origen.
Los vecinos contaron que cuando operaba la mina de agregados, la empresa que explotaba la zona desistió del trabajo, porque se descubrió un manantial, “una especie de río subterráneo”
Los vecinos contaron que cuando operaba la mina de agregados, la empresa que explotaba la zona desistió del trabajo, porque se descubrió un manantial, “una especie de río subterráneo”.
Una y otras versiones aseguran que las aguas fueron subiendo de nivel hasta convertirse en un punto atractivo para los más jóvenes, que por años se han bañado aquí desafiando el peligro.
Según los lugareños en esta laguna se han ahogado al menos tres personas.
Aunque las autoridades no han considerado el caso del joven Acevedo Silvestre como una muerte oficialmente reconocida, hay varias personas que aseguran que vieron al joven tirarse al agua cuando estaba en compañía de algunos amigos, quienes también acostumbran recrearse en este lugar.
Desde las primeras horas de este sábado santo socorristas de la Defensa Civil de Santiago hicieron sus mayores esfuerzos por encontrar el cuerpo, que se cree está en el fondo de la laguna. Los resultados fueron infructuosos, debido a las limitaciones de recursos para bucear.
Durante todo el día se tuvo a la espera de un cuero especializado que nunca llegó. Un buzo de Sabana Iglesia pretendía cobrar RD$ 15, 000.00, según narró Luis Alberto Acevedo, el padre del joven desaparecido.