SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Los especialistas de la Universidad McMaster de investigación intensiva de Ontario (Canadá) han asegurado que la nueva nanotecnología que han desarrollado repele lo indeseable y acerca lo que premeditadamente se busca atraer.

Las superficies repelentes existen desde 2011 y, por ejemplo, son útiles para impermeabilizar teléfonos y parabrisas, y repeler bacterias de áreas de preparación de alimentos, pero hasta ahora habían ofrecido a la medicina una utilidad limitada.

Llegó la hora de ampliar esa utilidad y ha dado un paso al frente en ese sentido un equipo de investigadores canadienses que ha desarrollado un repelente de bacterias, virus y células vivas. También puede programarse para que haga excepciones y permita “uniones beneficiosas específicas”.

Con ello, se anula, por ejemplo, el riesgo de rechazo de implantes e infecciones en estos, y reduce la coagulación sanguínea no deseada.

Esto es especialmente beneficioso para que, por ejemplo, los implantes -injertos vasculares, reemplazo de válvulas cardiacas y articulaciones artificiales, etc.- sean introducidos en el cuerpo humano sin riesgo de infecciones ni rechazo.

El estudio (publicado este miércoles en la revista ACS Nano de la Sociedad de Química de EEUU https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acsnano.8b03938) detalla que, al diseñar la superficie para permitir, por ejemplo, la adhesión solo de células de tejido cardiaco, se estará permitiendo al cuerpo integrar naturalmente la nueva válvula, evitando efectivamente las complicaciones del rechazo.

Lo mismo valdrá para los estents usados para abrir vasos sanguíneos, asegura el estudio.

Un recubrimiento completamente repelente impediría que el cuerpo integrara esa nueva válvula en el tejido cardíaco, pero programado para que la superficie permita la adhesión solo con células de ese tejido se logrará que el cuerpo la integre de manera natural.

La siguiente fase de la investigación ya está en marcha y apunta a desarrollar aplicaciones clínicas, pero se prevé que solo dentro de cinco años este elemento será clínicamente viable para su uso generalizado.

Fuera del cuerpo, las superficies repelentes diseñadas selectivamente pueden hacer que las pruebas de diagnóstico sean mucho más precisas, permitiendo que únicamente el objetivo particular de una prueba -un virus, una bacteria o una célula cancerosa, por ejemplo- se pegue al biosensor que lo esté buscando.

En un comunicado de prensa, el PhD Tohid Didar, profesor asistente del Departamento de Ingeniería Mecánica y de la Escuela de Ingeniería Biomédica de McMaster, autor principal del artículo de la revista ACS Nano, explicó que ya era un gran logro contar con superficies completamente repelentes.

“Pero para maximizar los beneficios de tales superficies necesitábamos crear una puerta selectiva que además permitiera que los elementos beneficiosos se enlazaran con esas superficies” y es lo que se ha conseguido.

Se han creado “superficies biofuncionales y no pegajosas que pueden utilizarse para optimizar el rendimiento de dispositivos como los implantes biomédicos, los circuitos extracorpóreos y los biosensores”, destacó Didar.

En el caso de aplicar este recubrimiento repelente a una válvula cardíaca sintética se estaría evitando "que las células sanguíneas se peguen y formen coágulos”, confirmó.

“Un recubrimiento que repele las células sanguíneas podría eliminar potencialmente la necesidad de medicamentos como la warfarina que se usan después de los implantes para reducir el riesgo de coágulos”, explicó a su vez Sara M. Imani, estudiante de doctorado en la Escuela de Ingeniería Biomédica de McMaster y coautora del artículo publicado en la revista ACS Nano.