SANTO DOMINGO, República Dominicana.- “Haber negado la donación es algo que lo va a perseguir toda la vida, porque siempre van a encontrar noticias positivas en pro de la donación. Las encuestas revelan que 95% de los entrevistados que negaron (la donación de órganos de su pariente fallecido) sienten después una pena tremenda por no haber tomado la decisión correcta en el momento correcto”, declaró a Salud de Acento el director del estatal Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (Incort), el Dr. Fernando Morales Billini.

No es un tema agradable para tratar cuando la familia está reunida, pero terminará siéndolo si se privilegia las virtudes del acto de donar. Pensar en las personas que se beneficiarán de este acto solidario.

El plan de Incort es “ganar más donantes cadavéricos pera satisfacer la demanda terapéutica de muchos pacientes que tienen insuficiencia orgánica terminal y que no tiene donantes”, anunció.

“La importancia de la conciencia ciudadana sobre el carácter altruista, solidario” de donar, además porque “todos en determinado momento de la vida quizá podemos necesitar un órgano para seguir viviendo, nosotros o un familiar nuestro”, añadió Morales Billini.

Por lo mismo, “es importante -sostuvo- que todos los dominicanos entendamos que este es un proyecto que hay que promover, porque la materia prima del trasplante” depende de la decisión que debe tomar una familia “en un momento muy doloroso”, en el cual –sin una discusión previa- torna prácticamente imposible que muchas personas puedan pensar solidariamente en otros, cuando el dolor es propio.

Por cada negativa mueren cuatro pacientes que esperaban…

Pero la realidad es que “por cada negativa familiar, por cada familia que se niega a donar los órganos de una persona que fallece, se nos muere, aproximadamente –remarcó Morales Billini- otras cuatro personas” que estaban a la espera de un órgano, de algún tejido para seguir viviendo o al menos para mejorar su calidad de vida.

Dr. Fernando Morales Billini

El titular de Incort, en una entrevista previa con Acento de Salud, expresó su oposición a que todos seamos donantes de nuestros órganos por mandato legal -no voluntarios, sino obligados-, a menos que en vida hayamos dispuesto expresamente lo contrario, ley que ha sido aprobada en varios otros países.

“No puede alguien (del equipo médico encargado de extraer órganos) llegar a arrebatarle el hijo muerto a un padre para… Así no se procede”, manifestó Morales Billini en octubre del año pasado:

https://acento.com.do/2018/salud/8614815-donacion-organos-jamas-pasar-la-familia-del-fallecido/

En esta oportunidad, el director de Incort también se refirió a otros factores que inciden en este proceso, incluido los equipos necesarios que deben estar disponibles, porque los potenciales donantes son aquellos que fallecen en las camas de la Unidad de Terapia Intensiva, lugares que, para el efecto, deben estar perfectamente equipados.

Deceso debe producirse en una Unidad de Terapia Intensiva

A nivel mundial, de cada cien personas que fallecen estando hospitalizadas solo “pueden ser donantes dos, tres o cuatro” de ellas, porque el deceso debe producirse en una Unidad de Terapia Intensiva, “donde debe haber un respirador volumétrico mecánico a mano para que inmediatamente de que cesen las funciones de mandato respiratorio ese respirador sustituya esa función”, recordó.

Familiares ven un corazón que late, un cuerpo que respira…

Adicionalmente, deben existir ahí las drogas necesarias y suficientes “para que ese corazón siga latiendo (…); hay que dar tiempo para preparar a ese posible donante y hacerle todas las pruebas y (verificar) que no vaya a tener alguna enfermedad que pueda  trasmitir a los receptores y, por supuesto, hay que dar un tiempo para la relación con la familia”, explicó el director del Incort.

Con esos equipos y con esas drogas, un padre, por ejemplo, ve que su hijo fallecido respira, "ve una máquina que dice que el corazón funciona, pero todo esto es artificial, es producto de las drogas y del respirador, porque la muerte está en el cerebro”, pero si los encargados de autorizar la donación no saben de eso, todo se torna cuesta arriba, añadió.

Construcción actual de hospitales

En República Dominicana existe en la actualidad “una revolución de construcción de la red hospitalaria a nivel nacional” y por ese motivo muchos hospitales siguen cerrados o medio cerrados. La mayoría de ellos serán de tercero y cuarto nivel, pero ahora mismo “algunos no están funcionando, porque los tiempos de los ingenieros son otros (…) y por ese motivo algunos (órganos donados) se nos han deteriorado”, lamentó.

“A medida que vayamos subsanando…, pero están solucionándose las cosas, estamos encaminados. Claro, quisiéramos ir más rápido, pero la realidad no nos permite ir volando sino caminando y a veces por terreno irregular”, apuntó Morales Billini.

“Quisiéramos ir en jet y eso no es así, esto te lleva tiempo”, remató, al tiempo de recordar que, de otro lado, no debe cesar la tarea de “crear esta cultura necesaria de donación, tarea en la que también juega un papel importante la prensa”.