Tres jóvenes de ascendencia dominicana se contabilizan entre las víctimas de la masacre de la madrugada de este domingo en el bar Pulse, en Orlando, y que dejó el saldo de 50 muertos y más de medio centenar de heridos.

Juan Ramón Guerrero, 22 años, fue una de las primeras personas en ser identificadas por las autoridades norteamericanas. Guerrero se había inscrito en la Universidad Central de Florida y trabajaba en telemercadeo, según una publicación realizada por Local 10 News, que entrevistó a uno de sus familiares.

Christopher ‘Drew’ Leinonem, pareja de Juan Ramón Guerrero y quien también se encontraba en el lugar, fue reportado como desaparecido sin que se conozca hasta el momento su estado.

Oscar Aracena-Montero, de 26 años, fue otra de las víctimas del tiroteo. Descendiente de dominicanos, Aracena-Montero había regresado de vacacionar en Nueva York y Canadá el sábado, horas antes de que Omar Mateen, un ciudadano estadounidense de origen afgano, se atrincherara en el club con un fusil de asalto y una pistola, abriendo fuego indiscriminadamente.

La tercera víctima, Anthony Luis Laureano Disla, de 25 años, había estudiado en la Universidad del Sagrado Corazón, de Santurce en 2010 y emigrado previamente desde Puerto Rico hacia Orlando.

"Me levanté pq escuche mi del. Cuando lo miro veo la noticia más triste y es q mi primo Anthony Laureano se me fue. Lo q tengo es un dolor irreparable. Te amo primo. Fb off. ‪#‎ripanthony‬", publicó Lucas Daniel Acosta D’oleo, en su perfil de Facebook tras conocerse del deceso de Laureano Disla.

Este lunes 13, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que no existen pruebas claras para afirmar que la matanza perpetrada por Mateen estuviera “dirigida” por extremistas ni que formara parte de un plan terrorista de mayor escala.

Obama aseguró que las investigaciones, centradas en el ataque como “un acto de terrorismo”, aún no han determinado cuáles fueron las motivaciones del presunto autor de la matanza, pero dijo que según los datos recabados se trata de un caso de “terrorismo doméstico”.