París, 24 jun (EFE).- El presidente francés, François Hollande, hablará "en las próximas horas" con su homólogo estadounidense, Barack Obama, para pedirle explicaciones acerca de las escuchas del espionaje de EE.UU. a los tres últimos presidentes de Francia.

El senador del partido de Los Republicanos y ex primer ministro Jean-Pierre Raffarin señaló en declaraciones al canal "BFM TV" que Hollande dijo a un grupo de parlamentarios, que se reunieron con él en el Elíseo, que abordará con Obama la crisis abierta por las revelaciones de los medios "Libération" y "Médiapart".

La conversación tendrá lugar "esta tarde", confirmó el presidente de la Asamblea Nacional, el socialista Claude Bartolone, y en ella Hollande verificará si los compromisos de Estados Unidos sobre el fin de las escuchas se han respetado o no, y buscará obtener otros nuevos para el desarrollo de unas relaciones "sólidas".

Todos los participantes en la reunión de hoy, según detalló este último, coincidieron en que ese tipo de escuchas deben cesar y en que es necesario que la Administración estadounidense aporte pruebas de que ya no se llevan a cabo.

Raffarin añadió a la salida de esa cita que "es evidente que la confianza se ha visto traicionada" y que deben hacerse esfuerzos para restablecerla.

A la conversación telefónica al más alto nivel entre Hollande y Obama se suma la reunión que mantendrán por la tarde en París el ministro de Exteriores, Laurent Fabius, y la embajadora estadounidense en Francia, Jane D. Hartley.

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La última convocatoria de ese tipo, según recordó el Ministerio de Exteriores, se remonta a octubre de 2013, fecha en la que acudió su antecesor en el cargo, Charles Rivkin, por las revelaciones sobre el espionaje estadounidense lanzado contra empresarios y políticos franceses, entre otros.

La información difundida anoche por "Libération" y "Médiapart" reveló que, en esta ocasión, la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) puso en marcha "una operación de gran envergadura" para pinchar desde 2006 y hasta mayo de 2012 a Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y Hollande.

Para Francia, ese tipo de prácticas entre aliados son "inaceptables", y el país asegura que no está dispuesto a tolerar "ningún acto que cuestione su seguridad y la protección de sus intereses". EFE

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