Rafael Hipólito Mejía Domínguez nació el 22 de febrero de 1941 en Gurabo, Santiago. Es hijo de Hipólito de Jesús Mejía y María Josefa Domínguez.

Es ingeniero agrónomo y político dominicano. Fue Presidente de la República Dominicana en el periodo 2000-2004.

En las elecciones presidenciales de 2004, se postuló para un segundo mandato consecutivo como candidato del Partido Revolucionario Dominicano, pero fue derrotado por Leonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana.

Mejía se graduó de bachiller en el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal en 1962. Dos años más tarde, asistió a la Universidad Estatal de Carolina del Norte en los Estados Unidos, donde obtuvo el título de ingeniero agrónomo.

En 1965 a la edad de veinticuatro años, fue nombrado director del Instituto Nacional del Tabaco, con rango de sub-secretario de Estado.

Entre 1967 y 1978 trabajó en el sector privado, primero para la empresa estadounidense de fertilizantes Rohm and Haas y posteriormente para Industrias Linda. En 1971 fue presidente de la Asociación Nacional de Profesionales Agrícolas (ANPA).

En 1978, fue nombrado Ministro de Agricultura durante el gobierno del presidente Antonio Guzmán Fernández. Durante este período, se crearon programas de leyes para la agroindustria y se aprobaron incentivos para promover el desarrollo de la agricultura rural y su tecnificación. Además debió enfrentar las consecuencias del Huracán David, de la tormenta Federico y la peste porcina africana.

También la organización de cooperativas tabacaleras y trabajó en la mejora de variedades autóctonas del tabaco y se introdujo la variedad de tabaco rubio en la producción industrial de cigarrillos.

En 1982, Mejía fue derrotado en su campaña para senador por la Provincia de Santiago. Continuó sus labores en empresas privadas, pero se mantuvo participando en política como vicepresidente del Partido Revolucionario Dominicano.En 1990, fue candidato a la vicepresidencia al lado del líder José Francisco Peña Gómez, ambos quedando en un tercer lugar con un 23% de los votos, después de Joaquín Balaguer (35%) y Juan Bosch (33,8%).6 7

En 1999, ganó las elecciones primarias del Partido Revolucionario Dominicano con más del 74,3% de los votos, frente a Rafael Suberví (13,8%), Milagros Ortiz (5,8%), Hatuey Decamps (4,8%) y Rafael Abinader (1,3%).

 

Para las elecciones del año 2000 la campaña de Mejía se basó en apelar al sentimiento humilde y patriótico, sobre todo del campesino dominicano. En una atmósfera donde el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (saliente) era calificado de "come solo" y corrupto por sus detractores y aprovechando la coyuntura, Mejía junto a su candidata a la vicepresidencia Milagros Ortiz Bosch convencieron al electorado mediante un programa para mejorar la salud, educación, servicios sociales y aumento de la seguridad ciudadana, derrotaron a sus contrincantes con un 49,87% de los votos. Sus principales oponentes fueron Danilo Medina (Partido de la Liberación Dominicana) y Joaquín Balaguer (Partido Reformista Social Cristiano), quienes obtuvieron el 24,94% y el 24,65% de los votos, respectivamente. Medina declinó asistir a una segunda vuelta ante la negativa de Joaquín Balaguer de apoyar de nuevo al PLD, lo que decretó el triunfo de Mejía.

En la actualidad es candidato presidencial luego de derrotar a Miguel Vargas Maldonado en las primarias del PLD celebradas en 2011.

 

El PRD

El Partido Revolucionario Dominicano nace en el exilio el 21 de enero de 1939 en una reunión celebrada en El Cano, Marianao, La Habana, Cuba, donde se aprobaron los principios democráticos expuestos por Enrique Cotubanamá Henríquez. Adoptó el nacionalismo democrático como contraposición al nacionalismo del dictador Rafael Trujillo, que pisoteó a República Domicana desde 1930 a 1961. El nacionalismo se describría como democrático es pluralista, abierto, progresista anti totalitario y revolucionario.

Las ideas fundacionales del PRD estaban conectadas con el movimiento democrático de la naciente izquierda democrática latinoamericana, con las posiciones de avanzada ideológica del APRA, del Perú, bajo la dirección de Víctor Raúl Haya de la Torre y bajo el influjo de las ideas democráticas de la solidaridad antillana esbozadas por José Martí. Participaron en la fundación del PRD, Juan Bosch, Juan Isidro Jimenes Grullón, Virgilio y Rafael Mainardi Reyna, Enrique Cotubanamá, Coronel Alexis Liz, José Manuel Calderón, Romano Pérez Cabral, Pipí Hernández, Lucas Pichardo, Pompeyo Alfau y Plinta Woss.

El PRD desarrolla múltiples acciones de desenmascaramiento de la dictadura trujillista, organiza movimientos de solidaridad sindical contra Trujillo, promueve condenas públicas de organizaciones laborales e instituciones democráticas, realiza piquetes contra las representaciones diplomáticas del dictador, organiza las Seccionales del PRD en Caracas, New York, San Juan, Aruba, Curazao, La Habana, coordinadas, entre otros, de Ángel Miolán, Nicolás Silfa y Ramón A. Castillo. Bajo la dirección del Profesor Juan Bosch, el PRD participa activamente en la expedición armada de Cayo Confites, en 1947, cuyo objetivo era el derrocamiento militar de la tiranía de Trujillo. Esta acción armada que contó con alrededor de mil doscientos combatientes fue traicionada por el Jefe del Ejército cubano, quien la vendió a Trujillo, desmantelando su centro de operaciones en el momento en que se disponía partir para enfrentar a Trujillo.

Dos años más tarde se organiza la expedición armada de Luperón contando con el apoyo del Gobierno democrático del Presidente guatemalteco Juan José Arévalo. Este movimiento era un residuo insuficiente del fracaso de Cayo Confites, fue impedido de coordinar las acciones combinadas de desembarco aéreo y sólo una de las naves arribó a las costas dominicanas siendo exterminados sus combatientes y apresados otros. El PRD no participó en esta intentona y llegó a criticar el método aislado de lucha empleado en los preparativos de esta acción militar, con lo cual inició un proceso de conciencia en relación con las acciones armadas desde el exterior, indicando que las mismas debían estar vinculadas a acciones internas y externas de mayor envergadura, que conduzcan a la liquidación del trujillismo.

El PRD organiza y dirige la campaña de denuncias contra los crímenes trujillistas en el exilio, se convierte en la voz principal de desenmascaramiento del secuestro y asesinato del profesor Jesús de Galíndez en New York, de parte de Trujillo, realizando a través del compañero Nicolás Silfa, una labor constante de acoso a las representaciones trujillistas en los Estados Unidos. El PRD denuncia los crímenes de Mauricio Báez y Pipí Hernández en Cuba, dirigidos por Trujillo.

Ajusticiado el tirano Trujillo el 30 de mayo de 1961, el Partido Revolucionario Dominicano llega a territorio nacional el 5 de julio de 1961, acogiéndose a las garantía ofrecidas por el Presidente Balaguer a una comisión integrada por los compañeros Ángel Miolán, Nicolás Silfa y Ramón A. Castillo, para realizar actividades políticas públicas. Esta comisión inició el camino de la democratización luchando contra los remanentes trujillistas encabezados por el hijo mayor del tirano.

El PRD desafió el terror difuso y promovió la lucha por la libertad, para esos fines se organizó en todo el país a través de los subcomités y comités provinciales y municipales. Con la llegada del profesor Juan Bosch, el PRD prosigue una labor de educación política a través de charlas radiofónicas diarias por Tribuna Democrática, diferenciándose de los otros partidos anti trujillistas por el mensaje claro que explicaba que muerto Trujillo el aspecto principal de la lucha democrática era de carácter social contra los males económicos.

El PRD propuso que el discurso político fuera orientado a establecer las diferencias entre los explotados y sus explotadores, entre los campesinos y los latifundistas, entre los "hijos de machepa" y los "tutumpotes", abogando por una reforma agraria amplia y por cambios en la dirección del Estado. Tanto los partidos Unión Cívica Nacional como Agrupación Política 14 de Junio desarrollaron un discurso anti trujillista que obviaba las contradicciones fundamentales de la sociedad dominicana.

El Gobierno del PRD y Bosch fue un modelo de libertades públicas y democráticas que garantizó conquistas sociales importantes, a pesar de su breve ejercicio de poder. La Constitución del 29 de abril de 1963 garantizó los derechos de los trabajadores, su participación en los beneficios de las empresas, su derecho a la inamovilidad sindical, la prohibición del latifundio y el minifundio, la igualdad de derechos a los hijos de matrimonio y naturales, educación laica, la defensa de la soberanía, la eliminación de los monopolios, entre otros logros de significación social.

El gobierno democrático del PRD fue depuesto por una conspiración de grupos conservadores oligárquicos, parte del clero conservador y los asesores militares norteamericanos que respondieron al Pentágono y estimularon la aventura golpista.

El Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 produjo las deportaciones de los principales líderes del PRD, así como la de los miembros del Gabinete perredeísta, nuestro local fue ocupado por la policía y la represión se generalizó en todo el país.

 

El PRD empezó en la práctica a ser dirigido por José Francisco Peña Gómez quien en coordinación con Bosch, planteó la necesidad de reorganizarse y crear las condiciones para producir acontecimientos que repusieran la constitucionalidad. El PRD desarrolló exitosamente la táctica de crear dos direcciones políticas, una formal y pública, liderada por dirigentes conservadores que nos permitieran ejercer actividades públicas y legales, fue el caso de Pasito Ares, viejo luchador anti trujillista del exilio, Virgilio Mainardi Reyna, Antonio Martínez Francisco, importador, con nexos con la Embajada norteamericana, mientras una dirección efectiva y real, organizaba la conspiración política y militar para derrocar el Triunvirato y dirigía la lucha de masas, encabezada por José Francisco Peña Gómez, en el plano político y el doctor José Rafael Molina Ureña, Presidente de la Cámara de Diputados del Congreso disuelto por el Golpe, como enlace con los militares constitucionalistas.

A partir de entonces, José Francisco Peña Gómez dirigió toda la propaganda y organización de lucha, huelgas, enfrentamientos, participación de trabajadores, estudiantes, chiriperos, clase media, masas populares, cuyo clamores llegaron a los cuarteles militares integrando varias conspiraciones, entre ellas, la dirigida por el Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, quien respondía directamente al retorno a la constitucionalidad y el Profesor Bosch al poder.

Peña Gómez articuló varias formaciones conspirativas estimulando la lucha por el desplazamiento del Gobierno de facto, entre ellas, con militares simpatizantes del balaguerismo. Fue el momento de proyección y desarrollo de un nuevo líder nacional, José Francisco Peña Gómez, expresión sociológica de las masas humildes y desamparadas.

El derrocamiento del Triunvirato, la reposición de la constitucionalidad, la lucha contra el enclave militar oligárquico de San Isidro, la derrota de ese sector militar en la batalla del puente Duarte el 27 de abril de 1965, el surgimiento del liderazgo del Coronel Francisco Caamaño, la intervención militar norteamericana del 28 de abril de 1965 en auxilio del bando derrotado y para evitar el retorno de Bosch al Poder, colocaron al PRD en la vanguardia de la lucha por la soberanía nacional contra los invasores.

La composición mayoritaria de todos los comandos de combatientes constitucionalistas correspondieron al Partido Revolucionario Dominicano, sus más bravos comandantes civiles eran militantes y simpatizantes del PRD, como fueron los casos de Fico Orsini, Eliseo Andújar, alias Barahona, Arturo Pujols, Pichirilo, Jaime Cruz, entre otros valientes.

El Gabinete del Gobierno constitucionalista de Caamaño estaba integrado, casi en su totalidad, por personalidades vinculadas o dirigentes del PRD. Peña Gómez fue la voz que convocó al pueblo al combate la tarde del 24 de abril de 1965, y quien le correspondió la misión de poner fin a la guerra de abril, cuando en una histórica intervención en el Gobierno de Caamaño, donde se discutía la posibilidad de un acuerdo auspiciado por la OEA para la creación de un Gobierno provisional encabezado por el doctor Héctor García Godoy, que incluía el retiro de las tropas invasoras en un plazo determinado, y ante la resistencia de varios sectores, hizo prevalecer la posición del PRD y de Juan Bosch.

Con el "triunfo" del doctor Joaquín Balaguer el primero de junio de 1966, con la presencia de la bota invasora norteamericana en el país, con el terror difuso, con crímenes diarios de combatientes constitucionalistas, con la imposibilidad de hacer la campaña electoral del candidato presidencial del PRD, acosado por la violencia de bandas y grupos terroristas, se inició un período balaguerista de 12 años de intolerancia y despotismo, violación a los derechos humanos, reelecciones impuestas por la fuerza y el atropello, asesinatos. Este modelo se correspondió con la llamada contrainsurgencia en la lucha de la "guerra fría" contra el comunismo.

El PRD dirigido por Peña Gómez, ante la nueva ausencia de Bosch, dirigió la lucha de masas y los combates diarios por las libertades públicas, fortaleciendo su incidencia y la proyección de su liderazgo. Gracias a la campaña de denuncias contra el terror balaguerista que llegó hasta las mismas escalinatas de la Casa Blanca en Washington, apoyados en los sectores liberales de la política estadounidense, se eliminó la "Banda anti comunista" engendro de muerte al servicio del Gobierno. Esta campaña internacional fue dirigida por José Francisco Peña Gómez y Milagros Ortiz Bosch.

Las confrontaciones de ideas se empezaron desarrollar con el lanzamiento de Bosch de la llamada "Dictadura con respaldo popular" en 1969, que establecía la lucha por un régimen de izquierda con posiciones progresistas enfrentado a los Estados Unidos, en quien Bosch veía un todo absoluto y no un país con contradicciones y posiciones internas liberales. En cambio, Peña Gómez asumió una posición intermedia para evitar la división del PRD, y planteó que la tesis de la Dictadura Popular fuese aprobada por la 5ta Convención del PRD, sólo en principio, para su estudio y posteriores recomendaciones, con lo cual evitaba que Balaguer, apoyado en esa tesis ilegalizara al PRD y este dejara de ser un partido democrático.

En 1973 se agravaron las contradicciones entre Bosch y Peña Gómez, que se venían manifestando desde que en la coyuntura electoral de 1970, Peña Gómez planteó la alianza de fuerzas anti reeleccionistas, de todos los matices ideológicos, para lograr el desplazamiento del Gobierno de Balaguer, principal amenaza de la democracia política. Producto de esas posiciones que llevaron al PRD a practicar acciones conjuntas por la superación del estado de terror que vivía el país, sobre la base argumentada por Peña Gómez de que un Gobierno puede ser legal y constitucional por su origen pero ilegítimo por sus acciones, tuvo Peña Gómez que abandonar el país al regreso de Bosch en mayo de 1970, yéndose a estudiar a París, para evitar un choque con su maestro y guía.

Las contradicciones asomaron de nuevo, a propósito del sorpresivo desembarco del Coronel Caamaño al frente de un destacamento guerrillero por las costas del Sur. A pesar de establecer claramente que no tenía ningún compromiso político ni militar con el Coronel Caamaño, héroe nacional, Peña Gómez sustentaba la idea de que debíamos proteger su vida ante el desenlace inminente de una tragedia, debido a la lucha desigual que estaban desarrollando contra miles de soldados y la maquinaria de guerra del Estado dominicano, pidiendo al Presidente Balaguer que evitara su muerte. Este planteamiento fue considerado por Bosch como contrario a la posición oficial de informar su total separación de la vida y el destino escogido por Caamaño.

El héroe de abril fue asesinado, pero su muerte fue el principio de la división definitiva de Bosch y Peña Gómez. Peña Gómez planteó sus ideas, sus concepciones sobre los liberales de Washington, el papel determinante de estos liberales en la búsqueda de cambios en la República Dominicana, la posibilidad de aislar a Balaguer quitándole el pretexto de la lucha contra el comunismo, de la cual se beneficiaba, desenmascarando su errática obra de Gobierno, la corrupción estatal y sus violaciones al orden democrático.

Peña Gómez le puso fin a las abstenciones electorales que ayudaban a Balaguer, planteó la participación electoral y la movilización del pueblo por la democracia, formó el Acuerdo de Santiago, donde integró fuerzas tan opuestas como el Partido Quisqueyano Demócrata, del general Wessin, y el Movimiento Popular Dominicano, de izquierda revolucionaria, así como el Partido Revolucionario Social Cristiano.

Esta coalición estuvo al punto de ganar las elecciones ahogadas en sangre y terror por Balaguer en 1974, obligándolos a la abstención forzada. Bosch formó un nuevo partido, el Partido de la Liberación Dominicana, denunciando que no era posible ganarle elecciones a Balaguer y comprometiéndose a luchar por un gobierno de izquierda en el país, según él, para completar la obra inconclusa de Juan Pablo Duarte.

Peña Gómez afilió el PRD a la Internacional Socialista, amplió sus relaciones internacionales y condujo al PRD a la victoria electoral el 16 de mayo de 1978, logrando nuevas victorias, entre ellas la de 1982.

La lucha ideológica dentro del PRD conllevó la superación del concepto de "nacionalismo revolucionario" enarbolado en los años 60 para explicar las posiciones revolucionarias democráticas dentro de las defensas nacionalistas y patrióticas correspondientes al legado de las burguesías americanas que hicieron posible las independencias locales de la Metrópolis colonial, se trataba de una reformulación del nacionalismo a la luz de los inaplazables cambios revolucionarios que sacudían la humanidad.

El PRD planteó en su 10ma. convención ordinaria en 1979, en un documento elaborado por Ivelisse Prats de Pérez, Rafael Ángeles Suárez y Tony Raful, y así fue aprobado, la ideología del socialismo democrático y la transformación del viejo esquema de la revolución democrática nacional, por un socialismo plural, autogestionario, democrático, de sólida sustentación de las fuerzas productivas nacionales y fortalecimiento del mercado interno, así como activa presencia solidaria con los bloques tercermundistas en lucha contra los vestigios neocolonialistas y las pretensiones de expansión imperialista.