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Hermanos abogados Álvarez Valdez y Álvarez Aquino difieren sobre Félix Bautista


SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La decisión del senador Félix Bautista, de contratar los servicios del abogado Francisco Álvarez Aquino para la demanda que interpuso contra el periodista Juan Taveras Hernández y ejecutivos de la emisora Z-101, ha dividido a dos hermanos abogados, que llevan el mismo nombre: Francisco Álvarez Valdez (Pancho el “bueno”) y Francisco Álvarez Aquino (Pancho el “malo”), en el mundillo de los abogados (*).

Ambos son hijos del maestro de generaciones de periodistas Francisco Álvarez Castellanos (Don Papi), actualmente retirado de la profesión.

A continuación el texto de Francisco Álvarez Aquino

La opinión del otro Francisco Alvarez

Por Francisco Alvarez Aquino

A propósito de haber asumido junto con un distinguido abogado y amigo, la defensa de los intereses del Senador Félix Bautista en  la queja judicial que este interpusiera contra el periodista Juan Taveras Hernández y los señores Bienvenido y Willy Rodríguez,  nos hemos visto en la obligación de seguir más de cerca el manejo que a estos temas se les da en los diversos medios de comunicación, de los cuales y no obstante ser confesos inexpertos en esa materia, queremos comentar algunas reacciones suscitadas en cuanto al caso y que provienen de hacedores de una sana  opinión pública y ciudadanos genuinamente preocupados por la correcta marcha de la institucionalidad nacional.

Dejamos fuera, entonces, las consideraciones emitidas por aquellos otros  quienes, desprovistos de moral alguna y acusados por sus propias  historias, pontifican en temas para los que están totalmente descalificados.

Bien, la primera de estas reacciones sanas que queremos comentar, está sugerida en el título de este breve esfuerzo escrito, y se refiere a la manifestada por el Lic. Francisco Alvarez Valdez, conocido también como Pancho Alvarez, quien se ha ocupado por aclarar que el Francisco Alvarez que aparece en la barra del senador no es él, lo cual es completamente cierto pues, esa otra persona que ostenta el mismo nombre, soy yo, Francisco Alvarez Aquino,  quien a modo de bendición de Dios tengo el orgullo y sin dudas el beneficio  de ser su  hermano.

Pancho Alvarez, cuyas posiciones públicas son conocidas, tenía que aclarar que él no representaba los intereses del senador puesto que, de haber sido así, ello constituiría una bipolaridad de enfoque que afectaría la coherencia mantenida en toda su vida pública y privada.

Sus principios y posturas los celebramos, aunque no compartamos a veces la forma de ejercitarlos.

Sin embargo, las otras reacciones que queríamos comentar, y aquí incluyo a mi hermano parcialmente, se refieren a la forma de calificar la decisión del senador Bautista de acudir a la justicia en la forma antes señalada, la cual, al decir de muchas de esas voces calificadas y portadoras de críticas sanas, la han enclaustrado dentro de dos expresiones sintomáticas: La demanda del senador constituye  "un atentado a la libertad de prensa" y "un esfuerzo por acallar las voces que denuncian la corrupción".

El que comulgue con cualquiera de estas expresiones, sin dudas, no ha comprendido la dimensión de la decisión de Bautista al lanzarse al ruedo judicial con lo que ello implica, y quizás por ello no ha notado que con su acción en justicia complace, en buena parte, muchas de las exigencias y pedimentos de estos ciudadanos legítimamente preocupados por el manejo de las arcas públicas.

Veamos.

1) Si la reacción de una persona receptora de tantos descalificativos criminosos, consiste en elevar un reclamo a la justicia, lo cual es el ejercicio de un derecho, tenemos ya la primera razón para ser cautos al momento de calificar su demanda pues, esa selección de respuesta no es coherente con alguien que esté en franca insurrección frente a la ley y la moral como tantas veces se ha advertido.

2) Todavía más importante, estos correctos ciudadanos a quienes nos referimos desde el inicio, debieran ver en el accionar del senador Félix Bautista, el cumplimiento en buena parte de uno de sus más sostenidos  requerimientos, el que este se presente a la justicia.

Sabemos que no es en esta forma en que se ha pretendido la comparecencia  del Senador en los tribunales, pero no por ello la reacción de Bautista deja de ser extremadamente importante y relevante para los que piden aclaraciones sobre el tema constitutivo  del objeto de gran parte  del debate a escenificarse en ese juicio.

Con su decisión, el senador implícitamente renuncia a beneficios de su investidura y se expone, ante el público y sus adversarios, a que se pruebe la certeza de esa acusación que por tanto tiempo se le ha hecho, conociendo que detrás de ello muy probablemente participarán, apoyando a los encartados, una buena parte de aquellos críticos a los que no hemos querido referirnos en esta ocasión, así como otros tantos contrarios políticos que invertirían lo que fuera para dejar mal parado a Félix Bautista en ese escenario.

Los demandados serán ampliamente abastecidos por muchas personas que no aparecen en el juicio, y el estar dispuesto a enfrentar una situación tan delicada, no debería ser objeto de crítica por parte de los que cuestionan con genuina preocupación su proceder.

3) Esto no puede ser, de ninguna manera, una forma de acallar las voces de los que denuncian la corrupción, no, es todo lo contrario, es darles la oportunidad para que revistan de  seriedad sus alegaciones, lo cual no puede ir contra los intereses de los que se preocupan por nuestra nación.

4) Entonces, todos estos verdaderos dolientes de la moral y la justicia de nuestro país, debieran celebrar por todo lo alto la decisión de Félix Bautista de responder, en el terreno que la ley establece y a sabiendas de la exposición que afrontará, mediante una acción en justicia cuya instrucción será, como todas las de su especie, abierta al público y muy probablemente grabada a los fines de analizar ulteriormente los resultados que de allí se deriven.

El ejercicio de ese derecho, el requerir que no se le difame, no debiera ser enfrentado contra el sagrado principio de libertad de prensa y expresión. Los que tienen la ventaja del uso de medios de difusión, al igual que Félix Bautista y los mismos que genuinamente se preocupan por la nación y a quienes sí nos dirigimos por esta vía, están sometidos a un mismo  régimen legal y, el alegar que la acción del senador constituye un atentado contra la prensa libre, es ser selectivo al escoger cuál de las leyes debe aplicarse y a quién se debe juzgar.

Si sobre esto se reflexiona, probablemente descubrirán que, sin quererlo, personas muy respetadas en nuestro medio social y de opinión pública, están sumergidas en un error al momento de calificar la reacción del Senador Félix Bautista.

Confiamos en la objetividad de los destinatarios de este mensaje, y que el mismo sea  interpretado en su justa dimensión.

Lic. Francisco Alvarez Aquino

 

(*) La identificación de uno y otro como “el bueno” o “el malo” no implica una valoración. Se trata de una identificación apostrofada de dos abogados que llevan el mismo nombre y el mismo primer apellido, y que utilizan cariñosamente los amigos de ambos profesionales. Álvarez Valdez siempre dice que su hermano Álvarez Aquino es mejor abogado.

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