REDACCIÓN.-Nathalie Baptiste escribió en The American Prospect, una revista de Washington, DC sobre temas políticos, sobre la posición asumida hasta ahora por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en torno a la crisis en las relaciones de los gobiernos de República Dominicana y Haití, que tiene como centro la situación de los dominicanos de origen haitiano afectados por la Sentencia 168 del Tribunal Constitucional dominicano.

Según Baptiste, el horror de la apatridia, descrito por el presidente del Tribunal Supremo Earl Warren en 1958, supone una “destrucción total de la condición de un individuo en la sociedad organizada. Es una forma de castigo más primitiva que la tortura”.

Sostiene que también es una realidad que cientos de miles de haitianos y sus descendientes en la República Dominicana tendrían que enfrentarse a una situación de apatridia si el gobierno dominicano actúa para despojarlos de la ciudadanía.

"Y, sin embargo, a pesar de la considerable influencia que Estados Unidos mantiene en la República Dominicana, el gobierno de Obama se ha mantenido en gran medida en silencio sobre la inminente catástrofe de derechos humanos", observa.

Afirma que hace casi dos años, un alto tribunal de la República Dominicana declaró que cualquier persona nacida después de 1929 hijo de personas indocumentadas no eran ciudadanos dominicanos.

"El fallo viola el artículo 15 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que establece que “toda persona tiene derecho a una nacionalidad” y que “nadie será privado arbitrariamente de su nacionalidad”.

Agrega que  la sentencia del Tribunal Constitucional dominicano deja al menos 200,000 haitianos y sus descendientes sin ciudadanía y en riesgo de ser deportados a Haití, un país en el que muchos de ellos ni siquiera han estado.

"Para colmo de males, Haití no está preparado para manejar la inminente crisis de refugiados. Después de que un devastador terremoto en 2010 derribó edificios, mató a cientos de miles de personas y dejó a más de un millón de haitianos desplazados, Haití ha estado batallando para reconstruir. Miles permanecen en lo que se supone son refugios temporales, el desempleo sigue siendo alto, y el estado de la infraestructura del país fue de mal a peor", precisa.

Sostiene que es probable que miles de personas que regresen desde República Dominicana creen una crisis humanitaria adicional en Haití.

A juicio del autor, la discriminación contra los haitianos es un fenómeno generalizado en la República Dominicana.

Cita el más reciente del Departamento de Estado sobre los derechos humanos en República Dominicana, dado a conocer este verano, en el cual se afirma que a los haitianos y sus descendientes se les niegan sistemáticamente “los servicios básicos de educación, salud, y documentación”.

El informe también llama a la discriminación institucional, como la sentencia de 2013 del alto tribunal sobre la ciudadanía “el problema más grave de derechos humanos” del país.

"En otras palabras, Estados Unidos no tiene problema en reconocer el alcance de la crisis humanitaria que enfrentan los haitianos y sus descendientes en Haití. Y sin embargo, más allá del informe del Departamento de Estado, la administración Obama se ha mantenido en gran medida en silencio sobre la crisis, y también en gran medida no dispuesta a intervenir".

Cuando se le preguntó sobre la posición de Estados Unidos sobre la crisis inminente en la República Dominicana, un portavoz del Departamento de Estado solo se refirió de nuevo a este informe.