SANTO DOMINGO, República Dominicana.- En la revista Science Translational Medicine se publica hoy http://stm.sciencemag.org/content/10/465/eaar5280?rss=1 un estudio que apunta al apéndice como un sitio de origen para el párkinson y que “brinda un camino para diseñar nuevas estrategias de tratamiento que aprovechen el papel del tracto gastrointestinal en el desarrollo de la enfermedad", señaló la autora principal de la investigación, Viviane Labrie.

Los hallazgos de Labrie consolidan el papel del intestino y el sistema inmunitario en la génesis de la EP, y revelan que el apéndice actúa como una reserva importante para las proteínas alfa-sinucleína anormalmente plegadas, que están estrechamente relacionadas con el inicio y la progresión de la enfermedad.

"A pesar de tener una reputación de ser en gran parte innecesario, el apéndice en realidad juega un papel importante en nuestro sistema inmunológico, en la regulación de la composición de nuestras bacterias intestinales y ahora, como lo demuestra nuestro trabajo, en la EP", detalló Labrie.

La reducción del riesgo para el párkinson solo se hizo evidente cuando el apéndice y la alfa-sinucleína que contenía se eliminaron en una etapa temprana de la vida, años antes del inicio de la enfermedad, lo que sugiere que efectivamente el apéndice podría participar en su comienzo.

La eliminación del apéndice después de comenzado el proceso de la enfermedad no tuvo, sin embargo, ningún efecto sobre su progresión.

Incidencia de los pesticidas

El universo de personas estudiadas y que tuvieron una apendicectomía registraron un 19 % menos probabilidades de desarrollar la EP. Este porcentaje se magnificó en las personas con apendicectomías residentes en áreas rurales y la reducción el riesgo de padecer la enfermedad subió al 25 %. Esto se ha asociado con una mayor exposición a los pesticidas.

En el estudio se lee en la parte técnica para expertos que, además de que la eliminación del apéndice décadas antes del inicio de la EP se asoció con un menor riesgo de padecer el mal, también se encontró que “el apéndice humano sano contenía agregados de α-sinucleína intraneuronal y una gran cantidad de productos de truncamiento de α-sinucleína asociados a patología de la EP que se sabe que se acumulan en los cuerpos de Lewy, el sello patológico de la EP”.

Debido a que no hay pruebas definitivas para el párkinson, la enfermedad es diagnosticada a menudo después de que surgen síntomas motores claros, como temblor o rigidez. Para entonces, la enfermedad generalmente está bastante avanzada, con un daño significativo en el área del cerebro que regula el movimiento voluntario.

Sobre esto último, recientemente se difundió que investigadores de Chile e Irlanda, por separado, han desarrollado dispositivos capaces de casi eliminar los temblores asociados a este mal degenerativo del sistema nervioso, logros que se muestran en emocionantes videos en youtube, algo sobre lo que Salud de Acento informó hace una semana: https://acento.com.do/2018/salud/8617682-surge-teoria-parkinson-anuncios-del-fin-los-temblores-este-mal/

Desequilibrio intestinal eleva riesgo de EP, Alzheimer y demencia

En otros estudios se determinó que el desequilibrio de la microbiota intestinal, conocido como disbiosis, eleva el riesgo de que una persona pueda desarrollar Alzheimer, demencia o la enfermdad de Parkinson (EP).

La microbiota intestinal es un grupo de bacterias, hongos, arqueas, levaduras protozoarios y virus que habitan en el intestino y que tienen una función muy importante no solo en el estómago, sino también en el sistema inmune y a nivel cerebral.

"Esta condición de disbiosis fomenta fenómenos inflamatorios en el cerebro y disminuye la producción de neurotransmisores que afecta a las diversas proteínas de amiloides normales y trae como resultado la enfermedad de Alzheimer, la EP o la demencia", dijo por ejemplo en septiembre pasado el doctor Miguel Valdovinos, especialista mexicano.

Valdominos, jefe del Laboratorio de Motilidad Gastrointestinal del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, destacó que las condiciones de vida que existen en la actualidad también han afectado la configuración de la microbiota y en ese sentido apuntó a "las condiciones de higiene y la convivencia con mascotas”.

Las formas actuales de higiene “han venido a disminuir la exposición de los humanos con bacterias con las que antes teníamos contacto y esto también genera una disminución en la diversidad de bacterias", sostuvo.

"Hipótesis de la higiene"

Esto ha dado pie, dijo Valdovinos, a la "Hipótesis de la higiene" que señala que entre "menos exposición a microorganismos existe menos diversidad a las bacterias en nuestro intestino y, por ello, hay un mayor riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes, alérgicas y otras".

El experto añadió que la disbiosis está relacionada con la presencia de diversos padecimientos y el uso de antibióticos durante los primeros meses de vida, así como con el desarrollo de obesidad, alergias y enfermedades autoinmunes.

Individuos con microbiota anormal con riesgo de enfermedades cerebrales

"Las bacterias del intestino se comunican con nuestro cerebro y hoy ya hay evidencias muy interesantes y muestras de que aquellos individuos que tienen una microbiota en la boca anormal, tienen riesgo de desarrollar enfermedades cerebrales", añadió.

Esto es, explicó, porque la microbiota no sólo protege contra la invasión de gérmenes, sino que estas bacterias se comunican con las células del cerebro y lo ayudan a tener un mejor desarrollo o pueden afectarlo si esta no está saludable.

En la actualidad se ha puesto mayor énfasis en estudiar la microbiota y los especialistas han descubierto que "tenemos 10 veces más bacterias que células humanas y 150 más genes bacterianos que humanos".

El experto dijo que la composición de nuestra microbiota está determinada por diferentes aspectos, partiendo desde la forma de nacer: “Por ejemplo, los niños que lo hacen por cesárea tienen disbiosis; es decir, una disminución significativa de la microbiota, o se altera su estructura en comparación de los que nacen por el tracto vaginal", explicó.

El especialista agregó que "los bebés alimentados con leche materna tienen una mejor microbiota que aquellos que son alimentados con fórmulas lácteas, y que el uso de antibióticos durante las primeros tres años de vida determina la composición de la microbiota de la edad adulta".