SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El experimento inglés se encuentra publicado en la última edición de la revista científica Nature y fue realizado en ratones a los que se les provocó diferentes tipos de tumores. Algunos recibieron manosa tres veces por semana a través de un tubo de alimentación, mientras que otros consumieron el azúcar de manera continua en el agua colocada en sus jaulas para paliar la sed.

Conjuntamente con la manosa, a los ratones se les administró luego un par de fármacos utilizados en tratamientos del cáncer (cisplatino y doxorrubicina) para evaluar la eficacia conjunta con este azúcar. Finalmente, fueron medidos y evaluados los niveles de una enzima en varios tipos de tumores (leucemia, osteosarcoma, cáncer de ovario e intestino) para determinar los resultados.

“Hemos estado interesados ​​en cómo las células tumorales responden a diferentes formas de azúcar. Aquí informamos que la manosa monosacárido causa retraso del crecimiento en varios tipos de tumores in vitro, y aumenta la muerte celular en respuesta a las principales formas de quimioterapia”, se lee en el artículo de la revista científica.

“Consideramos que la administración de manosa –prosiguen los investigadores- podría ser una terapia simple, segura y selectiva en el tratamiento del cáncer, y podría ser aplicable a múltiples tipos de tumores”, pero antes de llegar allá hay que recorrer un largo camino que recién se divisa en el horionte, se reitera a manera de advertencia.

El grupo de investigadores, pertenecientes a la Glasgow University del Reino Unido, pudo demostrar que la enorme necesidad de glucosa de los tumores para incrementar su tamaño y división la satisfacen con el azúcar de manosa, que logra desacelerar su metabolismo y disminuir el crecimiento celular dañino.

La dosis, tan importante como el descubrimiento 

La BBC de Londres entrevistó al autor principal de este experimento, el profesor Kevin Ryan, del Instituto Beatson de Cancer Research UK, quien le confirmó que su equipo, adicionalmente, había encontrado establecer cuál es la dosis de manosa que "puede bloquear la glucosa suficiente para retardar el crecimiento del tumor en ratones, pero no tanto como para impedir el crecimiento de los tejidos normales".

Al respecto, vale recordar que el cuerpo no puede vivir sin glucosa. El azúcar en la sangre es parte de lo que alimenta a los tejidos de nuestro organismo. El problema es que también las células cancerígenas utilizan el azúcar para multiplicarse. Es decir, requerimos glucosa para obtener energía, pero los tumores cancerígenos también la usan para alimentar su crecimiento.

Los científicos ingleses dicen haber encontrado, entonces, la forma de cortar ese suministro a las células cancerígenas, sin hacer lo mismo a los tejidos.

Es decir, una cantidad determinada de este azúcar y otras variables les permitió retrasar el crecimiento de varios tipos de tumores, y también aumentaron la muerte celular cancerígena cuando combinaron el azúcar  con los ingredientes de la quimioterapia convencional. Esto, solo en ratones.

A veces sí, a veces no

“En el caso de otros tipos de cáncer, como el osteosarcoma (cáncer de huesos), el cáncer de ovario y el intestino, algunas células respondieron bien a la manosa y otras no.

Su respuesta parece depender de los niveles que estas células tengan de una enzima que descompone ese tipo de azúcar. La manosa no se probó efectiva con cáncer como la leucemia o el de ovario”, dictaminó Kevin Ryan.

A manera de resumen: Aún está por determinarse si los efectos de este experimento serán asimismo potentes a la hora de impedir la reproducción de tumores en humanos.

Este grupo de científicos ingleses espera comenzar los ensayos en humanos “lo antes posible“ para verificarlo, a decir de Ryan.