SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Un grupo de investigadores de la Universidad de Birmingham del Reino Unido realizó un estudio retrospectivo de las historias clínicas electrónicas de 1.630.807 niños de 0 a 15 años con el fin de determinar las indicaciones de amigdalectomía, una intervención quirúrgica a cargo del otorrinolaringólogo que se realiza bajo anestesia general y dura una media hora.

El estudio fue publicado el mes pasado en la revista British Journal of General Practice, bajo el título “Incidencia de indicaciones para amigdalectomía y frecuencia de la cirugía basada en la evidencia: un estudio de cohorte retrospectivo de 12 años de registros electrónicos de atención primaria”.


La amigdalectomía junto a la adenoidectomía

La extracción de las amígdalas de ambos lados de la garganta es un procedimiento quirúrgico de 3.000 años de antigüedad, utilizado como respuesta a la repetición de amigdalitis aguda o adenoiditis, apnea obstructiva del sueño (AOS), obstrucción de las vías respiratorias nasales, ronquidos o absceso periamigdalino.

La amigdalectomía se realiza a menudo junto con la adenoidectomía, la extirpación quirúrgica de las adenoides. Esto se puede hacer por varias razones, incluyendo problemas para respirar e infecciones crónicas o dolores de oído. La operación para extraer ambas se llama adenoamigdalectomía.

Cuándo es verdaderamente útil y cuando no

En la investigación inglesa solo se abarcó el impacto de la amigdalectomía y la búsqueda de evidencia sobre cuándo esta es verdaderamente útil y cuando no.

De esta forma, concluyó que la amigdalectomía es marginalmente beneficiosa en los niños gravemente afectados que tienen dolor de garganta frecuente debidamente documentado en registros médicos (siete en el último año, o cinco por año en los últimos dos años, o tres por año en los últimos tres años) y síntomas específicos y frecuentes tales como fiebre con pus visto en las amígdalas o glándulas agrandadas e infección bacteriana comprobada.

En niños menos afectados el beneficio de la amigdalectomía es demasiado pequeño para los riesgos que entraña la cirugía, por lo que “puede causar más daño que bien”, arrojó la investigación.

Proporción de los que cumplen criterios basados en la evidencia

La evidencia incluyó dolor de garganta con suficiente frecuencia y gravedad, fiebre periódica, estomatitis aftosa, faringitis, síndrome de adenitis cervical (PFAPA) o tumor amigdalar. Otras indicaciones se consideraron no basadas en la evidencia. Luego se identificó el número de niños que pasaron por una amigdalectomía.

Los resultados revelaron que solo el 11,7% de los niños tenían indicaciones basadas en la evidencia. Es decir, la mayoría de las amigdalectomías infantiles siguieron indicaciones no basadas en ella, incluidas cinco a seis dolores de garganta durante un año (12,4%), dos a cuatro dolores de garganta durante un año (44,6%), sueño con respiración afectada (12,3%) o apnea obstructiva del sueño (3,9%).

De los 15.764 niños que tuvieron suficientes dolores de garganta como para que les realizaran una amigdalectomía, solo en el 13,6% de los casos finalmente se realizó una.

“Nuestra investigación mostró que la mayoría de los niños a quienes les extirparon las amígdalas no se vieron tan severamente afectados como para justificar el tratamiento, mientras que, por otro lado, a la mayoría de los niños que estaban lo suficientemente afectados con dolores de garganta frecuentes no se les extrajeron las amígdalas. Los niños se pueden perjudicar más que beneficiar por una amigdalectomía”, insistió el autor principal de la investigación, Tom Marshall.

¿Cometiendo hoy el mismo error?

Marshall y los otros autores del trabajo comenzaron por recordar que la misma antigüedad de 3,000 años tuvo la sangría en la medicina convencional.

Con ello, plantearon que ”hoy en día parece extraordinario que a lo largo de los siglos tantos pacientes hayan sido sometidos a tales daños. ¿Pero podríamos estar cometiendo hoy el mismo error? Nuestra investigación en amigdalectomías sugiere que podría ser”, sostiene.

Pero la conclusión va más allá del “podría ser” y remata que siete de cada ocho de quienes sí pasaron por el quirófano “probablemente no se beneficiarán”.

Estudio sueco de 2015

La amigdalectomía, además, no está exenta de complicaciones y así lo reseña un estudio efectuado en Suecia y que se publicó en 2015 en la revista científica Springer.

Allí se sostiene que uno de cada 25 pacientes vuelve al hospital y uno de cada 40,000 muere.”