SANTO DOMINGO, República Dominicana.- A pocas semanas de empezar el año escolar 2012-2013, las familias de escasos recursos y las de clase media se enfrentar al dolor de cabeza de buscar dinero para costear los libros, cuadernos, uniformes, transporte y otras necesidades básicas para los estudiantes.
Padres de diferentes estratos sociales tienen que hacer sacrificios para que sus hijos accedan a la educación.
David Santos es padre de dos niños en edad escolar. Es un comerciante de clase media que ha inscrito a sus hijos en un colegio privado laico. Hace una semana le entregaron la lista de libros. Se quedó perplejo porque la lista de su hijo de 10 años que iniciará el sexto grado de la primaria, incluía 16 libros.
Además de los libros, David dice que la lista incluye juegos de plástico interconectados y material gastable que permanece en el aula de clases.
A pesar de que todavía no ha encontrado los libros de matemática, inglés y francés de su hijo de sexto grado, ya los costos en libros suman 20 mil pesos.
Inscripciones y mensualidades de colegios
Para iniciar el año escolar David tuvo que pagar la inscripción de sus hijos. El costo para cada uno fue de RD$ 4,500, más un mes por adelantado. El costo de colegiatura mensual por su hijo mayor es de 4,000, mientras que por el pequeño 3,800 tendrá que pagar pesos.

Mercedes Maribel Rodríguez, madre de tres hijos, residente en el Simón Bolívar.
Juan Camilo Cortés/Acento.com.do
Al finalizar el año escolar, habrá gastado por su hijo de sexto curso, 45,000 y por el de primero de básica 42,500. Los costos en colegiatura anual de ambos ascenderán a 87,500, una pequeña fortuna si se piensa que en la República Dominicana el salario mínimo no llega a los diez mil pesos mensuales.
Mariela Montilla es madre de dos niñas de 10 y 4 años, que asisten a primaria en un colegio privado de Santo Domingo Este.
Ella es una profesional que se desempeña como ejecutiva de ventas en una compañía privada. Para inscribirlas tendrá que pagar 4,000 pesos por cada una, mensualmente el costo será de 8,200 pesos (4,000 la niña pequeña y 4,200 por la mayor).
Todos los años cambian la serie de los libros de texto
En el pasado los padres solían utilizar algunas tácticas para ahorrar costos en libros escolares. Lo más usual, era que el hijo mayor cuidara los libros durante el año, para que su hermano pudiera utilizarlo.
Los libreros de publicaciones de segunda mano era un lugar donde los padres compraban libros que sus hijos usarían; y vendían los que ya no serían utilizados en su familia.
Ya es estas prácticas no se pueden seguir haciendo porque todos los años las casa editoriales transforman las ediciones de los libros de textos, y los directivos de los colegios exigen que los niños usen las ediciones más recientes.
Uniformes y útiles escolares
Para Mercedes Maribel Rodríguez, una madre de tres hijos de 22, 17 y 14 años, residente en el barrio Simón Bolívar, lo más costoso resulta comprar los uniformes.
Mercedes no tiene que pagar colegiatura porque sus hijos van a la escuela pública que les queda a dos cuadras. Dice que antes, los padres pagaban una cuota para colaborar con la limpieza de la escuela, pero actualmente eso fue prohibido por el Ministerio de Educación.
A pesar de que sus hijos van a la escuela pública Simón Bolívar, tiene que hacer sacrificios para conseguir la ropa que sus hijos usarán diariamente.
Se acercan los días para iniciar las clases y todavía no ha podido comprar ni los uniformes y mucho menos los útiles escolares sus hijos utilizarán.
“Hay que comprarles dos camisas y 2 pantalones a cada uno. Pero no se pueden comprar dos, sino uno solo” expresa con tristeza la madre. Según sus cálculos gastaría en uniformes 1200 pesos, suma que no tiene actualmente.

David Santos, comerciante y padre de dos hijos que actualmente cursan educación básica.
Esteban Morales/Acento.com.do
Como forma de buscar soluciones alternativas a la situación, dice que irá al mercado de pulgas a buscar los zapatos que sus hijos usarán en el próximo año escolar. “Ahí uno lo encuentra a 250 o 300 pesos”.
En el hogar de Maribel quien trae el sustento es su marido, quien es chiripero; vende cocos secos en el mercado que cosecha a las orillas del río.
Para reunir el dinero de los uniformes y útiles escolares de sus hijos, la pareja afirma que tendrá que suprimir aún más sus gastos diarios.
“Sacrificarse uno, como quiera que sea. Si uno gasta en un cigarrillo o necesita comprar algo, se lo economiza, para buscar la forma de mandar mis hijos a la escuela”, dice el esposo de Maribel.
En los colegios privados los uniformes en ocasiones son comercializados por los mismos centros educativos.
David afirma que en uniformes gastará 6,400 pesos, ya que tiene que comprar cuatro camisetas e igual número de pantalones para cada niño, incluyendo el uniforme de educación física.
Las camisetas las debe comprar en el mismo colegio que asisten sus hijos. “En el colegio venden las franelas de deporte, los uniformes ya confeccionados. Las camisas llevan un sello y las camisetas llevan su logo. Te obligan a comprarlo todo en un sitio”, relata David, quien considera que un colegio es un negocio redondo.
En adición, los gastos cotidianos
En el hogar de David, dice que tienen que hacer una compra semanal de meriendas de 2,000. Sin embargo, eso no evita que diariamente le tenga que dar a sus hijos 50 pesos para cada uno. “En el colegio donde están ni el agua le dan. El agua que beben la tienen que comprar, por eso hay que darles dinero”.
Igualmente, Mariela dice que a su hija mayor de 10 años tiene que darle 50 pesos todos los días, a pesar de que las niñas llegan desayunadas a la escuela.
Tanto Mariela, como David, afirman que en las cafeterías de las escuelas los costos de los alimentos son superiores que en otros establecimientos fuera de los centros educativos.
“En la cafetería venden más caro, abusan de los niños. A veces cuando los niños son medio inocentes, se les quedan con la devuelta. 25 pesos cuesta un vasito de jugo concentrado, un sandwichito con una delgada lonja de queso por 30 pesos”, dice David.
Los hijos de Maribel, la madre del Simón Bolívar, también necesitan 50 pesos para merendar en la escuela. Y a pesar de que para ella y su esposo son difíciles de conseguir, el dinero tiene que aparecer para que sus hijos puedan asistir a la escuela.
El transporte también es un costo cotidiano adicional. En el caso de las hijas de Marisela, la escuela queda a 15 minutos de su hogar. Las niñas tienen horas de salida diferente, lo que obliga a los padres a hacer un viaje adicional para recoger a la mayor. Esto hace que los gastos en combustible se eleven, y hacen que la familia incurra en gastos de 500 pesos diarios, sólo en transportar a las niñas a la escuela.
La educación, una necesidad básica muy cara
Aunque para David, comerciante, su situación sea más holgada que la de Maribel que tiene que resignarse a enviar a sus hijos a una escuela pública, es evidente que los gastos que tiene que hacer para que sus hijos asistan a una escuela privada son un esfuerzo financiero.
“Todos los años aquí suben el colegio y nadie explica porqué” se queja el padre. Los gastos globales de David en la educación de sus hijos rondan los 130 mil pesos anuales. Como comerciante él entiende que los principales especuladores son los dueños de colegios, porque saben que hay una debilidad en la educación pública y se aprovechan al máximo esa situación.
Manifiesta que no se siente satisfecho con el rendimiento del dinero que invierte en la educación de sus hijos. “Los colegios aumentan sus tarifas pero no te agregan ningún valor”, agrega.
Para Mariela y su esposo, sostener la educación de sus hijas conlleva costos por encima de 150 mil pesos anuales. Los gastos de inicio de año escolar están presupuestados, por eso no han tenido que recurrir a un préstamo. Sin embargo reconoce que en los meses recientes han tenido que suprimir algunos consumos en el hogar.
“En nuestra casa la estufa hay que cambiarla pero no lo podemos hacerlo porque los niños tienen que ir a la escuela”, dice Mariela.
Las familias clase media se sienten obligados a enviar a sus hijos a colegios privados, a pesar del esfuerzo económico. En ese sentido, expresan que ese es uno de los tantos sacrificios a los que es sometido ese sector social dominicano.