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Embajador Rubén Silié: no somos conscientes de que somos racistas

Por Maribel Núñez Valdez


SANTO DOMINGO, República Dominicana. Con una conferencia magistral del Dr. Rubén Silié Valdez, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Dominicana ante el gobierno de la República de Haití, se dio inicio formalmente a las secciones de trabajos de la 7ma. Conferencia de la Asociación Mundial para el Estudio de la Diáspora Africana –ASWAD-, celebrada el pasado 30 de octubre en el Hotel Magna 365 de ésta capital.

El sociólogo inició reconociéndose cimarrón, sus palabras detallaron el prejuicio racial y cómo se manifiesta este mal que establece un juicio falso sobre la realidad, la condición de las personas y como incide para la formación del racismo.

Explicó que República Dominicana es portadora de edificios coloniales, pero que también tiene el horror, la vergüenza de haber iniciado la esclavitud en América condición que sirvió  para desarrollar la industria de plantación cañera.

Recalcando que hasta hace poco en los libros de textos de historia dominicana, la única mención  de la palabra esclavos era cuando citaban al Padre de las Casas: “traer esclavos negros para evitar el exterminio de los indígenas”. No siendo la esclavitud como tal enseñada a los estudiantes. No existiendo democracia racial pues se ocultó la historia de los africanos en la isla.

El también sociólogo mostró todo el proceso histórico del país y en ocasiones de la isla, se refirió a la rebeldía de los esclavizados/as, las zonas liberadas que representaron Los Manieles, conformadas por antiguos esclavizados/as que huían de la atroz esclavitud, señaló que en algunos casos los colonizadores tardaron hasta más de 100 años para dominar algunos manieles.

Detalló como conformaron los pueblos negros, núcleos de esclavizados que ubicaron fuera de la ciudad amurallada como el de Lo Minas, donde concentraban los negros y no le era permitida la entrada a la ciudad  de “Santo Domingo, para, entre otras situaciones, evitar que las negras molestaran a las señoras con sus costumbres”.

Hizo una relación de los dos pueblos que componen la isla, habló del auge económico en la parte Francesa, y que Francia y España se complementaban. Canalizando la metrópolis española sus necesidades hacia la  parte francesa, la posibilidad de aprovisionarse de mano de obra pues la parte española se nutría de la mano de obra de los esclavos de la parte francesa.

A finales del Siglo XVIII, la parte Este de la isla era de mayoría mulata: todos los blancos eran jefes y todos los negros eran sirvientes. El prejuicio era muy fuerte.

Detalló el liderazgo de Toussaint Louverture que abolió la esclavitud, para luego ser re-instaurada la abolición por Boyer en el 1922 y los antes esclavizados empezaron a ser ciudadanos, propietarios, empezaron a ser personas. La unificación de la isla permitió visibilizar a los negros y empezaron a tener derechos.

Detalló que en República Dominicana se vive un nivel tal de alienación que es el único país donde no se conmemora la abolición de la esclavitud.

Destacó que el papel de las mujeres liberadas de la esclavitud fue muy importante, pues hacían labor de mercaderías y fueron muy activas comprando y vendiendo.

Dijo que al adquirir su independencia, ya la hoy nación dominicana existía como nación. En Haití tuvieron primero un Estado no una nación, aquí, en República Dominicana primero fue nación y luego el Estado, la independencia no se hizo para construir ciudadanos ya eran ciudadanos.

Narró como 17 años después de la independencia, República Dominicana fue anexada a España recibiendo como respuesta masiva, la guerra de la Restauración, dirigida por Gregorio Luperón, guerra donde participaron todos los sectores sociales, destacando que también los haitianos colaboraron en el proceso, porque no le convenía la presencia de España en la isla.

Enarboló las calidades revolucionarias de Luperón y su poca vocación de poder, que permitió que un Ulises Heureaux gobernara el país de manera despótica.

Aclaró que con el recorrer de la historia los prejuicios raciales no se han resueltos, habló del Padre de la sociología dominicana, Pedro Francisco Bono y citó una frase suya que se refería al pensar con celeridad en los destinos que la providencia le tiene reservado a los negros de América.

En el siglo XX sucede la invasión militar norteamericana, 8 años, 1916 al 1924, ocupación que trajo la segregación racial, la persecución, el robo de la propiedad, se institucionaliza el racismo.

En esos años entra en función los clubes de sociedad, los dominicanos que buscaban la hispanidad concretan su blanquismo, además de la segregación racial dejaron como regalo al país, a Rafael Leónidas Trujillo, regalo que duró mucho y han permanecido las secuelas hasta el día de hoy.

Destacó que con Trujillo se conformó un proyecto político muy acabado que acabó con los “Robles” –refiriéndose a los viejos líderes y a la inestabilidad política- , llegando el tirano a construir una nación fuerte.

Se cimentó un gran enemigo además de la referencia de color: el haitiano.

Trujillo generó una amplia movilidad social, construyó el ejército, “muchas familias pudieron ir a las universidades como mi familia”; muchos integrantes de la familia dominicana ingresaron a las Fuerzas Armadas.

Destacó que en las recepciones de Trujillo no aparecía un negro, en los desfiles iban las caras blancas, las buenas presencias, Trujillo fortalece el prejuicio social en R.D. Se consolida la visión del racismo en ese esfuerzo, y se va construyendo que el blanco es el representante natural de la especie, el negro tiene que demostrar las condiciones intelectuales, habilidades para ser aceptado como persona.

Amplió que en RD se practica el endoracismo, racismo que es contra sí mismo y que aquí no era problema decirse que “tú eres más negro que yo”, o “dile al moreno que venga”, “mándame dos morenos…”.

El trujillismo se cuidó para hacernos creer que descendemos de la Madre Patria, “nosotros, refiriéndose a los afrodescendientes, aquí no existimos.

Los Silié vinieron de Curazao en 1929, acotó un poco en broma que según la resolución del Tribunal Constitucional, es posible que tampoco su familia sea dominicana.

Refirió que cuando se habla de racismo en RD  no está institucionalizado y decimos que no somos racistas y en verdad  es porque no somos conscientes de que lo somos.

Explicó que no podemos saltar del racismo porque lo negamos, si negamos que tenemos un lenguaje y una práctica racista vivimos en un estado de alienación sicótica. Donde prevalece la buena presencia, en un país que precisamente no tenemos un movimiento negro que impide la sistematización en la visibilidad en ser negro africano, el ser negro en RD no te identifica como un grupo étnico diferenciado.

El dominicano no quiere ser, no quiere que seamos negros y eso dificulta congregar un sentimiento, desvelar el racismo y aceptarnos.

Propuso que hay que lograr que se enseñe en las escuelas el no racismo. Porque no haya leyes raciales, expresó que el problema está ahí, que si lográramos que los libros de textos dejen de hablar de raza y terminar la racialización de los libros de texto, estaríamos en el camino de eliminar el racismo.

 

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