SANTO DOMINGO, República Dominicana.-El problema de la violencia y la inseguridad ciudadana se ha incrementado porque  el Estado dominicano todavía no ha asumido la problemática con carácter, según la especialista Orlidy Inoa.

Para la activista a favor del desarme, los gobiernos sólo han querido “enfrentar” el problema de la seguridad por la vía más fácil “la mano dura”, forma que a través de los años han demostrado no resolver el problema, si no agravarlo.

“Las políticas públicas de seguridad deben estar encaminadas a satisfacer las demandas de los ciudadanos y en ello juega un papel primordial la policía nacional, pues es el órgano que está llamado precisamente a brindar seguridad”, explicó la abogada Inoa.

El deterioro de la Policía Nacional como institución, el esquema de desprotección de sus propios agentes, el dominio de una cultura autoritaria, militar, son problemas que, según la investigadora, impiden a la institución del orden cumpla su rol.

“Debemos sentarnos a reflexionar seriamente sobre este problema, que entiendo ya sobrepasa los límites aceptados. Y no solo me refiero a la violencia interpersonal, que lamentablemente son la mayoría de los casos”

Inoa, investigadora sobre temas de seguridad y control de armas, puso como ejemplo las políticas de desarme que ha aplicado Brasil, que a pesar de ser uno de los países productores de armas, han aplicado con éxito planes de desarme que ha ayudado a salvar miles de vidas.

Los últimos hechos violentos que se han presentado en la sociedad han sido con personas que portan armas de fuego, ya sean legales o ilegales,  por lo que la investigadora entiende que tiene que prohibirse el porte de armas y se pregunta ¿Para qué un ciudadano necesita andar con un arma encima?

“Debemos sentarnos a reflexionar seriamente sobre este problema, que entiendo ya sobrepasa los límites aceptados. Y no solo me refiero a la violencia interpersonal, que lamentablemente son la mayoría de los casos”, explica la jurista.

Según los datos aportados por Inoa, los feminicidios en un 80% se cometen con armas de fuego que están en los hogares de forma legal, por lo que debemos aplicar políticas efectivas para poder revertir la debacle del sistema en la que estamos “sumidos”.