SAN JUAN, Puerto Rico (José Rafael Sosa/Servicio Especial).-Lymarie Nieves, al ser conocida, deja el convencimiento del empuje que tiene una persona cuando se aferra a un ideal, socialmente beneficioso.  Nadie se puede imaginar una mujer inteligente y hermosa cuyo trabajo es con 35 presos (confinados)  en una prisión de alta seguridad en Puerto Rico,  hombres con condenas muy largas, por hechos muy graves,  en el afán de consolidar una cooperativa , que ha representado para ellos una liberación esencial, quien sabe si mucho más significativa que la de la ausencia de rejas físicas.

Hoy dia, cuando estos hombres, con las medidas de seguridad casi invisibles para el ojo del público, salen a pintar escuelas públicas en verano (como parte de las acciones de responsabilidad social cooperativista) ,  o a participar de asambleas de otras cooperativas (de personas en libertad), casi nadie se da cuenta de su singular condición de presidiarios.

Lymarie Nieves  vive y respira cooperativismo. Es directora de Mercadeo y Relaciones Públicas en Sagrada Familia Cooperativa y de  la Cooperativa Candel Coop. Y en función de ese rol, a  sus manos llegó  en 2007, por medio de la Cooperativa Candel, una carta  de siete confinados en Guayama 945. Eran hombres con buena actitud para las artesanías y el trabajo productivo. Leyeron sobre cooperativismo y les interesó crear la primera cooperativa en América, construida por gente en prisión. Le  encargaron a Lymarie  ayudar a formar esa empresa de capital social y solidario.

La joven dirigente cooperativista reveló la fundación y existencia de esta cooperativa tan singular, en una ponencia presentada ante el I Seminario Regional de Juventudes de las Américas, montado por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI-Américas), en evento efectuado en el Hotel Cooperativista CoopMarena, de Juan Dolio, San Pedro de Macorís.

Lymarie entra a la prisión de Alta Seguridad  en el 2008, para el proceso de educación continua y colaboración voluntaria, con más miedo que vergüenza y a petición del presidente de su Cooperativa base, condicionada por la imagen pre-establecida de un condenado a altas penas por delitos graves. Le contaron que esos confinados eran peligrosos, que podrían secuestrarla para usarla como rehén. No resultó ser así. Su  primer contacto con los confinados, contrario de lo que esperaba, fue dulcemente  agradable.

Problemas legales

Pero había una situación legal por resolver: el Artículo 14 de la Ley sobre Cooperativas, prohíbe  la integración a personas con antecedentes penales. Y estos hombres no solo tenían antecedentes: estaban cumpliendo largas penas, hasta de 509 años, tras las rejas.

Para poder fundar la cooperativa, hubo que reformar la Ley General de Sociedades Cooperativas de Puerto Rico que rige estas organizaciones, gracias a que en 2003, la gobernadora Sila María Calderón, recibió una solicitud de estos confinados  para que se modificara la ley que impedía a quienes tienen antecedentes penales integrarse a una entidad de este tipo. Ella accedió y la enmienda quedó con un condicionante:

Artículo 14.0: “Podrán ser miembros de la Junta y del Comité de Supervisión, los socios que cumplan los siguientes requisitos:

No hayan sido convictos por delito grave o menos grave que impliquen: fraude, abuso de confianza y depravación moral; se exime de la aplicación de este inciso a los socios de las cooperativas de confinados siempre que un oficial debidamente autorizado por la Administración de Corrección, certifique que el confinado se encuentra en un programa de la Institución y demuestra claros indicios de rehabilitación para asumir el puesto”…

Fundadores de la Cooperativa:

Santos Villarán, Presidente; Héctor Quiñones, vicepresidente; Alexies Martínez , secretario; Jorge Estrada , sub secretario y Pedro Cordero, tesorero. Al principio eran solo siete los confinados interesados. Hoy son 35 los involucrados en el proceso.

La producción

La Cooperativa ARIGOS, inició su producción  con la confección de carteras, correas, sombreros y sandalias de cuero; barcos, estatuas talladas con los Tres Reyes Magos y del Quijote y Sancho Panza, obra que les impactó mucho al leerla.

Hoy día los confinados tienen una producción agrícola  en un vivero que ofrece en venta: ajíes, berenjena, piña y pimientos, que cosechan en un vivero que les cedió la Administración de Corrección hace dos años. Además operan ‘car wash’ una vez al mes,  en el estacionamiento del mencionado complejo penal de Guayama, donde brindan servicio a los empleados del mismo.

Como nuevo proyecto se encuentran en desarrollo de un hidropónico de lechuga y cilantrillo para venta comercial. Están elaborando nuevas propuestas para proveer servicios de cafetería al complejo correccional. Este proyecto está en proceso de presentación a la Administración. También para proveer servicios de casas de brinco para las actividades internas de los confinados. Otro proyecto será una repostería para suplir el pan a la Administración de Corrección y para la venta de actividades con el comercio.

Ganancias

Para crear la Cooperativa Arigos, un nombre tomado de los indígenas tainos,  hasta transformarla en una pujante empresa social que produce miles de dólares con sus ventas, hubo primero que vencer un obstáculo legal

La ganancia de la Cooperativa ha fluctuado entre $10 mil a $12 mil anuales en los últimos tres años, pues depende de las ventas.
Alexander del Valle, presidente, de la Junta de Directores, entiende que también es una herramienta de rehabilitación, que sirve para recobrar el sentido de responsabilidad.

De lo que producen: el 15 % va a un fondo común intocable individualmente para los requerimientos de la empresa cooperativa, un 10% lo toma la administración de la cárcel para asumir los gastos operacionales; y el resto le queda al recluso que ha prestado el servicio o elaborado la pieza artesanal.

Lo cierto es que la ponencia de Lymarie Nieves resultó toda una revelación por las características únicas de su novedad. Ya se ha formado una cooperativa de mujeres confinadas “Taínas Coop” que sigue los mismos pasos.

Baja reincidencia

Los integrantes de la Cooperativa ARIGOS tienen un bajo nivel de reincidencia. Han pasado por ella 100 confinados. Sólo dos integrantes han tenido retorno a la cárcel y uno de ellos está nuevamente sirviendo positivamente a la libre comunidad. El proceso de autogestión les permite la inclusión a la sociedad como autogestores. Por lo tanto, tienen en su poder una herramienta poderosa para trabajar como artesanos y no verse en la obligación de retornar a cosas ilícitas.

*Entre los integrantes de la primera Junta, hay jóvenes que están en la libre comunidad fungiendo como: sicólogo, trabajadores sociales, promotores artesanales, artesanos, administradores de empresas, escritores, estudiantes universitarios, entre otros.

Testimonios

“Como confinado primeramente me ha dado la oportunidad de desarrollarme como individuo, la oportunidad de poder servir a otros, transformar destrezas básicas de vida y la oportunidad de interactuar con modelos a seguir del movimiento. Como persona desertora escolar, quien en algún momento no tenía dirección, el modelo cooperativista me ha desarrollado liderazgo al punto de poder fungir como vicepresidente de una cooperativa. A través de esta escuela de vida, he adquirido responsabilidad, compromiso y herramientas para la autogestión. Me ha dado la oportunidad de desarrollar mis habilidades de aprender y crecer a nivel empresarial. Como ser humano he desarrollado la capacidad de trabajar en equipo, dirigirme al buen servicio al cliente, trato cortés con el prójimo y el atreverme a pensar en la posibilidad de expansión de nuevos servicios”. Ángel L. Reyes vicepresidente de la Cooperativa Arigos.  Lleva 21 años confinado y 6 años  de ellos como parte de su Junta de Directores.