SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Miguel Franjul, director del decano de la prensa tradicional dominicana, el Listín Diario, escribió este domingo un editorial en el que admite que los diarios de todo el mundo están en crisis, y que ya “no volveremos a ser lo que éramos antes”. Así titula Franjul sus “Reflexiones del Director”, que a través de la versión digital del diario se hace público este domingo.

En su comentario el periodista aborda el tema central de la crisis de los periódicos impresos, la tremenda reducción de sus ingresos, y dice que la publicidad ha migrado y seguirá haciéndolo, hacia los diarios digitales y las redes sociales. Dice Franjul que la alternativa que le queda a los periódicos impresos “es la de asumir las nuevas tecnologías que facilitan el desarrollo del periodismo digital y darle un mayor uso al análisis de datos, a los análisis noticiosos, a los enfoques del periodismo de soluciones, a las crónicas, reportajes y colaboraciones de expertos en distintas materias”.

Explica que recientemente hubo una asamblea virtual de la Sociedad Interamericana de Prensa, en la que se admitió que los diarios impresos no volverán a la situación anterior al Covid-19, y que por ello las empresas están obligadas a reducir al máximo sus costos operacionales y asumir lo digital como la única oportunidad de sobrevivencia.

En tema ha sido objeto de debate en el país. Varias organizaciones periodísticas, universidades, y sociedad civil, han organizado paneles sobre la crisis de los medios de comunicación. Con motivo del Covid-19,  y la reducción de la publicidad a niveles extremos, algunos medios han tenido que reducir personal, eliminar áreas de trabajo, y en algunos casos han dejado de circular algunos días. La pasada semana Diario Libre hizo una reducción de personal, mientras que El Caribe también realizó la suspensión de una parte de su personal.

Directores de medios impresos, acompañados de Pepín Corripio, en visita al presidente Danilo Medina

A continuación el artículo editorial de Miguel Franjul sobre la nueva realidad del periodismo:

No volveremos a ser lo que éramos

Puede resultar duro o pesimista decirlo, pero tras los violentos descalabros de los paradigmas modernos por culpa de la pandemia del Coronavirus es previsible que la prensa impresa tradicional deje de ser lo que antes era.

Ahora mismo, con un panorama de severos recortes de publicidad, los diarios más robustos del mundo se visualizan con ediciones no mayores de 24 páginas o mínimo de 16 no para dar propiamente las noticias que se difunden por los medios digitales, sino otros contenidos de profundidad y calidad que ayuden a explicar el por qué de esos episodios.

En varios paneles organizados por la Sociedad Interamericana de Prensa en su reciente conferencia tecnológica virtual, los directores y otros especialistas examinaron la realidad actual del modelo periodístico y proyectaron una época de transformaciones en la que lo digital será la plataforma por excelencia para desarrollar el periodismo del futuro.

Christopher Barnes, presidente de la SIP y director del The Gleaner, de Kingston, Jamaica, un diario de 190 años, lo admitió francamente: “Los periódicos no volverán a su estado anterior a Covid-19. Por lo tanto, tenemos la oportunidad de un mandato para arreglar nuestra estructura de costos. El producto impreso no morirá; el contenido creíble no morirá. Es solo que las personas y las empresas serán más digitales en el consumo de nuestros medios”.

La alternativa, como ya hemos planteado, es la de asumir las nuevas tecnologías que facilitan el desarrollo del periodismo digital y darle un mayor uso al análisis de datos, a los análisis noticiosos, a los enfoques del periodismo de soluciones, a las crónicas, reportajes y colaboraciones de expertos en distintas materias.

Los ingresos previsibles, que pueden ayudar a la subsistencia de los impresos combinados con otras opciones publicitarias y modalidades de organización de eventos e impresos comerciales, revistas y otros productos, llegarán por la vía digital, ya que la mayor parte de las actividades humanas quedarán subordinadas a la nueva cultura de la virtualidad, donde la tecnología será la reina.