SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Navidad es una de las festividades más importantes del cristianismo en el cual la fraternidad contagia a los pueblos creyentes para conmemorar el nacimiento de Jesús de Nazaret.

El aire de las fiestas navideñas trae consigo un conjunto de tradiciones que ha adoptado  la cultura dominicana desde sus generaciones más antiguas, como la instalación de árboles, luces y decoraciones navideñas en las casas, empresas, comercios y demás.

Para Ramón Rincón la época navideña empieza el día 10 de mayo cuando organiza los preparativos en su taller para la elaboración de los artículos de artesanía navideños hechos en madera y paja llamados “charamicos”.

Envuelto en el brillo y los colores navideños de sus artesanías Rincón define su oficio como “una profesión de tradición”, en la que lleva 34 años haciendo árboles, estrellas, bolas, burritos, canastas, conos, y otros artículos alusivos a la época.

Desde su tienda improvisada en una acera de la avenida Winston Churchill Ramón Rincón explica que la fabricación de los charamicos empieza con los artículos que más tiempo toman realizarse, los “arbolitos”.

Estos artesanos innatos entregan su tiempo a la elaboración manual de cada artículo y después de instalado el mercado amanecen día tras día despiertos en sus tiendas improvisadas para el cuidado de cada pieza navideña.

Los charamicos se despiden de las calles el día 6 de enero, día de los Santos Reyes, para dedicarse a la realización y venta de otros artículos artesanales.

Otro oficio de tradición navideña es el de Don Marino, quien llegó a la avenida Paris casi esquina José Martí en el año 1991 a vender frutas y dulces navideños y desde la fecha se mantiene en venta activa.

Tanto Rincón como Don Marino dicen que las ventas navideñas suben y bajan dependiendo la variación de la economía, pero ambos destacan  que en los tiempos “malos” aun así las personas se paran a ver y comprar uno que otros artículos.

Otros vendedores de frutas y dulces navideños como José Díaz y Pedro Beltran,  asentados desde hace 15 años en la avenida Paris, durante la temporada navideña amanecen despiertos cuidando sus puestos porque el montar y desmontar las frutas las maltrata e incrementa la perdida de las ganancias, según testifican.

A diferencia que en años anteriores el precio de las frutas ha sido el más caro para los vendedores, impidiendo la salida de las mercancías. “Antes se compraba la caja de manzana a 1000 pesos, ahora están a 1500 y traen 80 manzanas, así el negocio no rinde” explicó Beltran, conocido en la zona como “Barbita”.

Para estos comerciantes de frutas y charamicos el 23 de diciembre es el mejor día de la temporada por  el incremento en las ventas.

La Familia Sánchez, ubicada en la parte más antigua de la ciudad, la Zona Colonial, ha hecho de sus dotes artísticos un oficio de tradición, cada noche Samuel Sánchez, sale con sus dos hijos Oscar Daniel de 9 años y Luís David Sánchez para armonizar las reuniones de los que por allí pasean, a cambio de una grata propina.

El padre Sánchez y el hijo menor tocando las guitarras y el mayor las maracas ponen una melodía bohemia a las canciones navideñas para atraer la atención de los transeúntes.

“Yo tengo ya unos añitos en esto, buscando la vida humildemente…Esto es de una tradición familiar” dijo el padre de los Sánchez quienes le acompañan a buscar el alimento diarios de la familia.

En la casa número 50 del sector San Carlos, no como oficio sino como Tradición, cada navidad Roberto Enrique Moya recrea la ciudad de Belén donde Nació Jesús de Nazaret, a quien se le dedican las grandes festividades del mes de diciembre.

El nacimiento que realiza el joven de 26 años dura dos meses instalándose, en una sala de muebles antiguos que tiene la madre del joven en la casa con vista a la calle, para que todos los que por allí pasen puedan apreciar la obra de arte que realiza con el fin de mantener el espíritu Navideño en la familia.

Eugenia López, la madre de Roberto explicó que cada año ella le deja la sala vacía para que su hijo instale el Belén.  Su hijo quien se encontraba en la iglesia al momento de la visita, se destaca por realizar nacimientos de distintas formas cada año.

Con su obra de arte, el joven aspira inscribirse en el Concurso de Montajes de Belenes que convoca la Asociación Dominicana de Belenistas.

Para Rincón, Don Marino, José Díaz, Pedro Beltran, la Familia Sánchez, Roberto Enrique y muchos dominicanos más, la Navidad es época de fraternidad pero sobre todo tradición.